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La región donde veranea la élite de Italia está en España, tiene las aguas más cristalinas del mundo y miradores espectaculares

Un pequeño paraíso balear que mezcla discreción, lujo relajado y la naturaleza más espectacular del Mediterráneo.

El lugar perfecto para veranear; seas quien seas.

El lugar perfecto para veranear; seas quien seas. / Istock / TONO BALAGUER

Cuando se habla de destinos de lujo en España, todos piensan en Ibiza, Marbella o Mallorca. Pero lo cierto es que, desde hace décadas, Formentera es el auténtico refugio estival de la élite italiana. Actores, empresarios, diseñadores y hasta políticos han elegido esta pequeña isla balear para escapar de los focos y mezclarse con la calma mediterránea. Aquí la magia está en sus calas escondidas, su gente y en la sensación de libertad que dan sus playas infinitas. Creéme que el escenario de Mamma Mia se queda corto en comparación con este paraíso.

Patrimonio de la Humanidad y solo 203 habitantes: el pueblo menos conocido de Baleares

Adriana Fernández

Y quizás es su discreción lo que precisamente lo que más atrae a la élite internacional. En Formentera es fácil pasar desapercibido, llegar en barco desde Ibiza y disfrutar de un lujo que no grita, sino que se intuye en cada detalle.

Aguas que sabor caribeño

Si hay una imagen que define a Formentera son sus aguas turquesas. Este fenómeno no es casualidad, pues la isla debe este color único a la posidonia oceánica, una planta marina protegida declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta pradera submarina, que rodea Formentera e Ibiza, actúa como un filtro natural, manteniendo el agua limpia y transparente; perfecta para sentir que estás en el Caribe y, ya de paso, subir un par de fotos a Instagram.

Imagen de Formentera, España.

Imagen de Formentera, España. / Istock / Juergen Sack

El resultado es que playas como Ses Illetes o Cavall d’en Borràs figuran cada año en listas de las más bonitas del mundo. La primera, dentro del Parque Natural de Ses Salines, combina arena blanca, mar turquesa y vistas a la isla de Espalmador. No es raro escuchar a viajeros decir que, con los ojos cerrados, podrían jurar que han viajado a otro continente.

Playas infinitas y calas escondidas

Formentera no es grande, pero sus playas parecen no acabar nunca. La Playa de Migjorn, con más de cinco kilómetros de arena, es ideal para quienes buscan espacio y tranquilidad. En el extremo opuesto, las calas de Es Caló de Sant Agustí sorprenden por su ambiente tradicional, con embarcaderos de madera que todavía usan los pescadores.

Faro de la Mola, Formentera.

Faro de la Mola, Formentera. / Istock / David Marfil

Otro imprescindible es el Faro de la Mola, que inspiró a escritores como Julio Verne, o el Faro de Cap de Barbaria, convertido en icono gracias a la película Lucía y el sexo. El paisaje aquí cambia: menos arena y más roca, con acantilados que caen a plomo sobre el Mediterráneo.

El encanto de moverse despacio

Formentera es una isla pequeña (apenas 83 kilómetros cuadrados), y quizá por eso invita a tomarse la vida sin prisas. La mejor manera de recorrerla es en bicicleta o en moto, siguiendo caminos que atraviesan pinares, dunas y pueblos con mucho encanto. Los mercados artesanales, como el de La Mola, ofrecen otra cara de la isla; ropa, joyas y arte local que recuerdan que Formentera también fue refugio hippie en los años 60 y 70, antes de convertirse en destino de lujo discreto.

Imagen de la arena dorada de Formentera.

Imagen de la arena dorada de Formentera. / Istock / TONO BALAGUER

Entre la calma y el glamour

Ese equilibrio entre lo sencillo y lo exclusivo es lo que hace de Formentera un destino tan especial. Aquí puedes pasar la tarde tomando una cerveza en una terraza, y horas después cruzarte con un diseñador de Milán o un actor de Hollywood en un chiringuito frente al mar.

Cala Saona en la isla de Formentera.

Cala Saona en la isla de Formentera. / Istock / sebastian dobrick

La isla ha sabido mantenerse fiel a sí misma, sigue sin aeropuertos, con un acceso solo posible en barco, lo que limita la masificación y mantiene ese aire íntimo y auténtico que tanto gusta a quienes buscan un verano distinto. Así que, si estás buscando un combinado de glamour, tranquilidad, belleza auténtica y mucha esencia balear; vete pensando en como llegar a Formentera.

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