Zanzíbar y su pasado comercial

Exploradores, sultanes, princesas y comerciantes de especias o de esclavos forman parte de la historia que ha forjado durante siglos la esencia de Zanzíbar, una tierra que, en palabras del explorador Richard Burton, "parece envuelta en un suave y sensual reposo".

Luis Uribarri, Rafael de Rojas y Juan José Martín

Zanzíbar ofrece algo más que idílicas playas. También exhibe un pasado histórico de esplendor comercial que la puebla de restos heterogéneos y una riqueza natural que se traduce en la abundancia de especias y extensas áreas verdes. Richard Burton, el explorador británico, lo apreció en su primera visita a la isla, en 1856: "Tierra, mar y cielo parecen envueltos en un suave y sensual reposo. El mar, de puro zafiro, se deja acariciar bajo un sol resplandeciente".

Los angostos callejones de Stone Town y, sobre todo, su omnipresente caos -urbanístico, circulatorio, vital- poco tienen que ver con la parte no poblada de un archipiélago donde es leyenda que se acuñó el "hakuna matata" swahili (traducible como "ningún problema"). Esta Ciudad de Piedra, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2000, es la parte antigua de Zanzíbar, la capital isleña. Fue construida fundamentalmente en el siglo XIX a base de casas tradicionales (de estilos árabe e hindú) y palacios de piedra coralina con puertas talladas y lánguidos balcones de aire colonial. Ésa es la huella de los ingleses y sus visires en unas islas que conocieron una historia digna del Mediterráneo, en la que pasaron por las manos del imperio persa, los musulmanes o los portugueses.

Pemba y Unguja (más conocida en Europa como Zanzíbar) son las dos islas principales que se rodean de pequeñas ínsulas que contienen buena parte del secreto de la exclusividad del archipiélago. Abrazadas por el atolón coralino de Mnemba, ofrecen al buceador hasta 60 metros verticales de claridad y una variada población marina, con barracudas, peces rey, atunes, mantas, budiones o tiburones.

Sin salir de la isla principal, existen más de 25 playas que cumplen la tríada principal de tópicos de postal: agua transparente, arena blanca y palmeras y cocoteros que la resguarden. La potencia de la naturaleza se deja sentir en cuestiones como las mareas primaverales, cuando las diferencias entre la marea baja y la alta alcanzan los dos kilómetros y por toda la isla principal se forman lagunas donde quedan atrapados los peces.

Cómo llegar
Air France-KLM (www.klm.com) opera vuelos en código compartido con Kenya Airways desde Madrid a Zanzíbar, vía Amsterdam, desde unos 1.140 € (con tasas).

Dónde dormir
Zamani Zanzíbar Kempinski
www.kempinski.com
Un hotel de lujo, con 110 habitaciones y suites, en la costa de Kiwengwa.

África House
www.theafricahouse-zanzibar.com
Un antiguo club británico que presume de poseer la terraza más animada de la capital de la isla.

Breezes Beach Club
www.breezes-zanzibar.com
Un selecto resort, asentado en una playa de arena blanca, que dispone de club de submarinismo.

Qué hacer

Zanzíbar es un paraíso para los submarinistas por la belleza de sus fondos. También se pueden realizar excursiones a plantaciones de especias y a reservas naturales como el Bosque de Jozani.

Más información
www.zanzibartourism.net