Nueva York: un paseo por los cinco continentes sin salir de la Gran Manzana

El mundo entero cabe en la reina de las metrópolis

Noelia Ferreiro
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Foto: Joseph Barrientos

Desde el alboroto de sus aceras hasta los apretujados vagones de metro, la mezcla multiétnica de la Gran Manzana permite viajar por el mundo entero sin salir de la ciudad. Restaurantes, museos y fiestas de múltiples rincones del globo conviven en este crisol donde caben todas las razas, todas las lenguas, todos los sueños.

Asia

Patos laqueados colgados de las ventanas, farolillos de papel de arroz, pócimas afrodisíacas, bolsos de Prada fakes… China Town, ¿dónde si no? Nueva York tiene su porción asiática en esta bulliciosa comunidad china, la mayor fuera del continente, que es toda una explosión de los sentidos… aparte de un ejercicio para lidiar con las aglomeraciones. Nada que ver con la atmósfera sofisticada sus restaurantes orientales que se cuentan entre los más lujosos de la ciudad y en los que está presente el Asia más sibarita. Para quienes se queden cortos, siempre quedará Asia Week, el evento que cada primavera acoge exposiciones, subastas, performances… en honor al gigante de oriente.

Chinatown se encuentra en el bajo Manhattan, un barrio de Nueva York
Chinatown se encuentra en el bajo Manhattan, un barrio de Nueva York | Rocky89 / ISTOCK

África

Las tallas de madera del Congo, las máscaras de Nigeria, los bronces de Benín… Todo el arte del continente negro, el que se nutre de sus rituales mágicos, el que proviene de sus creencias animistas, se encuentra en el Museo de Arte Africano, ese grito arquitectónico inspirado en los coloridos tejidos tribales. Ello y unos cincuenta restaurantes dedicados a esta gastronomía, apenas conocida, dan cuenta del tirón africano que tiene la Gran Manzana. Hay incluso algún templo culinario cuyos fogones rinden homenaje al eterno Nelson Mandela.

América

Adiós, apresurados ejecutivos a la sombra de los rascacielos; hola, latido latino, sensualidad a borbotones, ritmo sabrosón. Aquí, en los barrios de Harlem, Queens y Bronx, alejados de los neones, reside esa otra América que habla español. Comunidades llegadas de Colombia, Cuba, República Dominicana… que han importado su modo de vida: puestos donde comprar yuca o aguacate, tascas donde desayunar tamales, locales donde bailar salsa hasta bien entrada la madrugada… Fiesta, en definitiva, que tiene su explosión en el Labor Day Carnival o Carnaval del Caribe, el primer lunes de septiembre, con su desfile de disfraces extravagantes y su atronadora música por las calles.

Bajo la plataforma elevada del metro de Prospect Avenue en El Bronx | Emily_M_Wilson / ISTOCK

Europa

Conocida por todos es la pintoresca Little Italy, el cinematográfico barrio con aroma a pizza. Más allá de este icono, la huella del Viejo Continente se puede seguir en la arquitectura. Porque el paisaje urbano de esta ciudad inabarcable nunca ha tratado de obviar las corrientes artísticas europeas. El clasicismo griego del Federal Hall, la fachada neogótica de St Patrick’s Cathedral y el estilo Bellas Artes de la Grand Central Terminal dan buena cuenta de ello, como también lo hace el Puente de Brooklyn, uno de sus grandes iconos, dominado por un eclecticismo que es la viva imagen del progreso.

Catedral de San Patricio por la noche, en Manhattan, Nueva York
Catedral de San Patricio por la noche, en Manhattan, Nueva York | Jon Bilous / ISTOCK

Oceanía

Más difícil resultar encontrar rastros del remoto continente. Pero en Nueva York nada es imposible. ¿Viajar a las antípodas? Sí, por qué no. No sólo existe algún bar-restaurante de origen australiano, sino también una suerte de centro social, de punto de encuentro de expatriados aussies que pueden mitigar la morriña con las fotos del puerto de Sidney que tapizan las paredes o con la retransmisión de los partidos de rugby en sus pantallas gigantescas.