Xiamen, paz, descanso y mansiones convertidas en hoteles

Si hay una ciudad que consigue diferenciarse claramente entre las urbes que compiten por llevar el desarrollo al este de China, esta es, sin duda, Xiamen. Conocida antiguamente como Amoy, fue una de las primeras ciudades que contó con presencia extranjera, y de hecho una pequeña colonia española se estableció en su costa en el siglo XVI. Xiamen es famosa en China por ser la ciudad más cercana a Taiwán, lo que la convierte en sede favorita de los empresarios de la isla, y por la belleza de la pequeña isla de Gulangyu. Esta isla, de poco menos de 2 kilómetros cuadrados y situada sólo a 500 metros de la costa, que salva un ferry con salidas cada pocos minutos, fue la sede de los consulados extranjeros tras la Guerra del Opio, que construyeron en sus suaves pendientes un conjunto incomparable de villas y mansiones. El aire reservado de la isla se ha mantenido hasta el presente, pues aunque las villas se confiscaron tras el triunfo de la revolución, nunca se ha permitido la circulación a los vehículos de motor, creando una vida lejos del mundanal ruido, famosa por los numerosos músicos que habitan en ella. Hoy algunas de estas hermosas mansiones han sido transformadas en coquetos hoteles y museos, y otras permanecen casi ocultas por la exuberante vegetación que caracteriza a la isla.