Whitstable, la perla costera del condado de Kent

Conocida como el paraíso de las ostras en Inglaterra.

Macarena Escrivá
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Foto: Lorenza Marzocchi / ISTOCK

Muchos piensan que en Inglaterra no hay playa. Y no es cierto, porque en el país, rodeado de costas, se dan infinidad de planes junto al mar. El condado de Kent, al sur de Inglaterra, es uno de los más especiales para visitar. Desde los impresionantes acantilados de Dover, hasta la conocida como Costa Jurásica, pero también ciudades como Brighton o la impresionante Canterbury.

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La zona costera de Kent puede presumir de tener 200 kilómetros de arena dorada y majestuosos acantilados que la convierten, posiblemente en una de las más bellas del país. Y no muy lejos de Canterbury, se encuentra una de las joyas del país. Se trata de Whitstable, una población que atesora en su pasado hay historias de contrabandistas, de magnates de la industria textil que vieron en ella infinitas posibilidades, de marineros y constructores de barcos... Todos ellos imprimieron en ella una personalidad que la hace única, hasta hacer de ella que muchos la conozcan como la 'perla de Kent'.

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Una fructífera industria de ostras

Ubicada a apenas una hora de Londres, destaca por algo en concreto, sus ostras. En 1400, se estableció aquí The Whitstable Oyster Company, una de las más antiguas de todo el continente europeo. Pero fue entre las décadas de 1860 y 1870, cuando vivió su pleno apogeo. Existen datos que recogen durante el año 1864, se consumieron en Londres unos 700 millones del molusco procedentes de este pintoresco pueblo costero. Lamentablemente, a principios de la década de 1930, un parásito destrozó buena parte de esta importante apuesta e hizo que la industria se fuera a pique.

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El esplendor, sin embargo, volvió a las calles del pueblo. 40 años después su ostra nativa volvía a posicionarla como referente, un molusco de un sabor inigualable, tanto que una vez al año, durante el mes de julio, tiene lugar el Oyster Festival, uno de los eventos del verano. A diario, se pueden consumir en diferentes restaurantes del pueblo especializados, así como en puestos callejeros junto al puerto.

D.R.

Qué visitar en Whitstable

Afortunadamente, los tesoros del mar no eran lo único que hacía brillar a Whitstable. Otra de sus grandes industrias fue la de la construcción de barcos, que llevó a que se inaugurada hasta una  línea de ferrocarril, en 1832 entre Canterbury y Whitstable, conocida como Crab and Wingle Line, para unir las seis millas que las separaban y llevar los materiales. Hoy ya no circulan por allí trenes, pero se ha conservado a modo de sendero, perfecto para practicar deporte al aire libre, ir en bici o simplemente pasear por la campiña y hacerlo entre un frondoso bosque de pinos, hayas y abetos.

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Y del bosque, a la playa. Uno no puede dejar de quedarse embelesado con las vistas que proporciona un paseo por Seasalter Beach o West Beach, playas de guijarros, hasta llegar a Saxon Shore Way y la vibrante zona de Tankerton Slipes, repleta de cafés y restaurantes, donde se encuentra Tankerton Beach, con sus coloridas casetas de pescadores. También en la costa se encuentran los conocidos como Maunsell Forts, una serie de torres fortificadas construidas durante la Segunda Guerra Mundial, que sirvieron como elemento defensivo ante los ataques aéreos de los alemanes. 

©VisitBritain/ Adam Jason

Otro de sus grandes alicientes históricos y turísticos es su castillo, antes conocido como Tankerton Towers. Levantado a finales del siglo XVIII, hacía las veces de residencia de verano de la familia Pearson de Londres. A medida que la familia aumentaba, la mansión iba haciéndose más grande, llevando incluso a Pearson a aliarse con el pionero de la línea de ferrocarril Crab & Winkle. Pero fue el sobrino del terrateniente el responsable del aspecto que luce hoy en día: agregó nuevas alas, jardines y hasta un campanario y la dotó del aire victoriano del que presume.

Paul Hayward / ISTOCK

Hoy además alberga un museo imprescindible donde aprender más sobre la historia de Whitstable, la de los pescadores de ostras, la importancia clave de aquel primer tren de vapor de la historia o la vida de su habitante más famoso, el actor británico Peter Cushing, que pasó allí 30 años de su vida.