Volver a Alicante, el clásico de las vacaciones (y no es por casualidad)

Esta ciudad abierta al mundo y al mar, capital de la Costa Blanca y a tiro de piedra de muchas de las mejores playas del Mediterráneo, es siempre un acierto. No importa cuántas veces hayamos ido, nunca son suficientes.

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Su condición de ciudad mediterránea le confiere a Alicante un carácter propio y unas características climáticas que, unidas a sus playas, a sus encantos naturales y su patrimonio histórico, la han convertido en uno de los destinos turísticos principales de España e incluso Europa. Poner un pie en Alicante es meterse al instante en modo relax, porque esta ciudad tiene el secreto de las vacaciones perfectas, que consiste, ni más ni menos, que en un arsenal de playas a tiro de piedra y que son de lo mejorcito del Mediterráneo (con garantía de las Banderas Azules de la Unión Europea, el marchamo de calidad de las playas).

Pero es que Alicante es, además, una ciudad amable, paseable al 100% y cuajadita de paradas interesantes (por no decir obligadas): desde sus castillos y museos, a las tiendas y mercadillos donde se fusionan modernidad, moda, artesanía y tradición, y muchas (muchísimas) opciones donde darle gusto al paladar y donde recalar cuando el cuerpo pide un descanso y reponer energías. La riquísima gastronomía de alicante (con el arroz por bandera y el tardeo por costumbre) es otro imprescindible de las vacaciones que aspiren a la perfección.

D. R.

De playa en playa

Pero empecemos por el principio. Si buscamos una escapada de auténtico relax, aquí el Mediterráneo con su magia en forma de brisa y belleza, nos regala tanto como necesitemos. Alicante cuenta con una gran cantidad de playas que suponen uno de sus principales atractivos turísticos. Empezando por la del Postiguet, situada en pleno casco urbano de la ciudad, a los pies del monte Benacantil y frente al Castillo de Santa Bárbara. Está rodeada de un paseo marítimo con preciosas vistas de la bahía. Es una playa de arena fina y dorada ideal para tomar el sol, practicar deporte o simplemente relajarse en cualquier momento del día y en cualquier época del año.

Las playas de Alicante son ideales para los deportes acuáticos. | D. R.

Playa de San Juan. Desde el mismo centro de Alicante, el autobús y el tranví, nos llevan a la playa más conocida de Alicante, con casi tres kilómetros de longitud y casi cien metros de anchura de arena fina. En ella podemos disfrutar de actividades náuticas, de áreas deportivas así como de una cuidada oferta de locales de ocio y restauración.

La Albufereta. Ubicada al noreste de la ciudad, entre la Serra Grossa y el yacimiento arqueológico del Tossal de Manises, se trata de una playa resguardada, perfecta para realizar deportes náuticos. Cuenta con un canal de nado permanente de 2 kilómetros lineales de longitud. También se puede acceder a ella en autobús o tranvía desde el centro de Alicante.

La Almadraba y Cabo de las Huertas.  Estas calitas situadas en una zona acantilada de aguas cristalinas son ideales para disfrutar del mar con tranquilidad, alejados del bullicio de la ciudad y con preciosas vistas de Alicante.

Saladares-Urbanova. Está ubicada al sur de la ciudad en una tranquila zona residencial y es perfecta para tomar el sol, bañarse y realizar actividades deportivas con tranquilidad, disfrutando de una espectacular panorámica de la ciudad. En su extremo norte, esta playa se da la mano con la de Aguamarga, una playa adaptada para perros única en Europa, una verdadera ‘doggy beach’ que dispone de todos los servicios necesarios para el disfrute con nuestra mascota.  

La hora del paseo

Pero no todo ha de ser playa en Alicante. También podemos calzarnos las botas y emprender algunos de los caminos de la red de senderos urbanos que permiten conocer la ciudad y muchas de sus peculiaridades, como las que encontrarás en el sendero del Cabo de la Huerta, una manera diferente de disfrutar del mar. O el sendero del Monte Benacantil, en cuya cima se alza el Castillo de Santa Bárbara.

Vistas desde el Castillo de Santa Bárbara. | D. R.

Pero, sin necesidad de sudar la gota gorda, pasear simplemente por sus calles y plazas es una delicia, especialmente cuando empieza a caer la tarde. Un buen punto de partida puede ser la Explanada de España, el célebre paseo alicantino custodiado por palmeras que transcurre paralelo al puerto y que, con sus más de seis millones de teselas de mármol tricolor se ha convertido en una de las estampas más reconocibles de la ciudad. Después de recorrerlo con calma, disfrutando del mercado de artesanías, textiles y complementos, podemos dirigir nuestros pasos hacia la plaza de Gabriel Miró. En este romántico rincón encontrarás bares y restaurantes y puedes hacer un alto en el camino hasta llegar a la Calle San Francisco, una calle tematizada llena de tiendas donde lo difícil será no dejarse tentar.

Más de 6.000 teselas de mármol componen el paseo de la Explanada. | D. R.

Otra opción, partiendo también desde la Explanada, es dirigirse hacia la Rambla. Esa avenida, arteria de la ciudad nos descubre tras la calle Teniente Coronel Chapulí, una zona de tiendas de moda, calzado, accesorios, decoración y delicatessen. Admirando a cada paso algunos de los edificios más antiguos e históricos de la ciudad, como el Ayuntamiento, la Casa Carbonell, el Teatro Principal y el Gobierno Militar.

D. R.

Al final de la Rambla encontramos el Mercado Central de Alicante. Edificio emblemático de la ciudad, que conserva todo el encanto de un mercado tradicional y que es un auténtico museo donde las obras de arte son los productos de la huerta y del mar, con su infinidad de colores y olores. Después de esto, no habrá más remedio que tomarse un descanso y disfrutar de la gastronomía local, uno de los mayores atractivos de esta tierra. Porque Alicante es la ciudad del arroz, pero también es mucho más.