Volumen «off»: relax total en la Playa del Silencio en Asturias

El capricho de la naturaleza capaz de silenciar al mar Cantábrico

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: abriendomundo / ISTOCK

La fuerza del mar Cantábrico se ve mermada en un punto de la costa occidental asturiana. A un poco más de 15 kilómetros de una de las localidades más bonitas del Principado, Cudillero, aparece en el litoral una de las mejores playas de toda la región, famosa por el sosiego de sus aguas y el tenue rumor de las olas, que parecieran dormirse en este lugar donde el paisaje enmudece a quien lo observa, incitando al silencio imperante en el ambiente.

Una playa virgen donde reina la paz

Situada en la parroquia de Novellana, en el concejo de Cudillero, y junto a la población de Castañeras, la playa del Silencio o de El Gavieiru hace honor a su nombre y presume de una calma que se refleja en sus aguas. La forma de concha que crean los acantilados que abrigan la playa, su orientación y los peñones que emergen del fondo del mar en su flanco occidental, amansan las olas del Cantábrico y crean un espacio natural y salvaje en el que reina el silencio. Un silencio que se ha convertido en la seña de identidad de una de las playas más bonitas de toda Asturias, cuyo conjunto se encuentra enmarcado en el Paisaje Protegido de la Costa Occidental de la región.

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Salvaje, sin elementos artificiales que distraigan nuestras miradas, en un entorno paradisíaco y con aguas límpidas que permiten admirar el fondo marino. Esto es lo que nos espera al adentrarnos en la playa del Silencio. Las rocas y peñascos se erigen imponentes en la parte occidental, como enormes torreones que formasen un baluarte en defensa de la fuerza de las aguas del mar. Mientras, los más de 500 metros de largo con que cuenta la playa se encuentran cubiertos de una perfecta alfombra de piedras de diferentes tamaños y formas, moldeadas a través del tiempo por la erosión marina. El fondo de la cubeta abrigada por los acantilados, también tapizada de cantos rodados, permite una transparencia inusitada gracias a la ausencia de arena que pudiera enturbiar el agua, dotándola de un color especial.

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La falta de servicios a pie de playa y la relativa dificultad de acceso – es necesario descender un largo tramo de escaleras - hacen que, a pesar de ser una playa conocida, permanezca sin masificar, siendo fácil el llegar a disfrutar de ella prácticamente desierta fuera de la temporada alta. La claridad de sus aguas hace de este lugar un espacio perfecto para el submarinismo, siendo además posible durante la bajamar el acceso a la playa de La Ribera del Molín, en la parte más occidental.

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Admirando el increíble paisaje desde las alturas

La forma habitual de llegar hasta la playa del Silencio es partiendo del pueblo de Castañeras. Una vez allí, un camino circular asfaltado nos aproxima hasta el acceso que da entrada a las escaleras que descienden hasta el nivel del mar.

Partiendo de Castañeras, una vez sobrepasado el aparcamiento adaptado en una era de hierba, se llega hasta un mirador con unas vistas increíbles del entorno. Desde lo alto del acantilado se divisa un paisaje extraordinario que pareciera salido de una postal. La forma de concha de la playa y los peñones sobresaliendo del mar frente a las paredes de roca cubiertas de vegetación nos preparan para lo que encontraremos más abajo tras avanzar por la larga escalera zigzagueante de más de 100 peldaños, dándonos entrada a un mundo de silencio, sólo perturbado en ocasiones por los graznidos de las gaviotas que habitan las paredes del acantilado.

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