Así es (y así era) el volcán en erupción de La Palma

Te descubrimos el paisaje del Cumbre Vieja, que quedará trastocado para siempre 

Noelia Ferreiro
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Foto: DESIREE MARTIN / GETTY

Y el Cumbre Vieja finalmente rugió. Empezó con pequeños seísmos en sus entrañas, cada vez más cerca de la superficie (de producirse a 20 kilómetros de profundidad pasaron a registrarse a apenas unos 100 metros). Y terminó con una erupción tan esperada como sorprendente, tan peligrosa como espectacular.

Pocos fenómenos resultan tan sobrecogedores como el que concierne a estos colosos de fuego, conectados con las profundidades de la tierra. Hay en su fuerza telúrica un componente mágico, una fotogenia del riesgo. 

Europa Press News / GETTY

El de La Palma, la más joven en términos geológicos del archipiélago canario, ha despertado de su letargo después de la última explosión en la isla hace justo 50 años: la del Teneguía, en octubre de 1971. Y aunque el peligro parece estar, de momento, bajo control, los expertos anuncian que en los próximos meses no se calmará del todo. 

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Aumento del tamaño de la isla

Hay que convivir con los volcanes. Así lo hacen en La Palma, surgida hace apenas unos dos millones de años y en la que la parte sur, aún hoy, se encuentra en proceso de formación. Aquí, en lo que constituye el sector de vulcanismo más reciente, es donde reside el Cumbre Vieja, que ha entrado en erupción en Montaña Rajada, en la zona forestal de Cabeza de Vaca. 

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Un acontecimiento que, si sigue el ejemplo del Teneguía, transformará por completo el paisaje, aumentará el tamaño de la isla (en la ocasión anterior lo hizo en dos kilómetros cuadrados) y configurará unas imágenes tan inhóspitas como fascinantes. 

Paisaje negruzco

La Cumbre Vieja forma la espina dorsal de La Palma meridional y engloba algunos de estos conos de erupciones históricas, además de otras sorprendentes formaciones volcánicas. Es la zona que ha experimentado más actividad en los últimos 500 años. 

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El negro intenso de las cenizas domina toda la escena. Este tono oscuro, con un suelo huérfano de vegetación y resquebrajado por la erosión, otorga al paisaje un aspecto desolado, como en una escena lunar. Y sin embargo, esconde sorpresas entre sus pliegues: masas de pinar en las laderas y hasta algunas fuentes de agua que brotan como un milagro. 

Pese a su apariencia inhóspita tan alejada del verdor de La Palma, la más densa y frondosa del archipiélago, las cumbres de este parque natural son (eran antes de la explosión) toda una tentación para los senderistas del mundo. El sendero de largo recorrido GR-131 transita por esta zona, por la cuerda de la cordillera volcánica, en la denominada Ruta de los Volcanes, que es un hito imprescindible para quienes visiten la isla. 

El trekking más hermoso

Situada entre las comarcas del centro y el sur, esta ruta ofrece un trekking natural a lo largo de un camino acondicionado y señalado, que transcurre a través de los municipios de El Paso, Mazo y Fuencaliente, dentro del Parque Natural de Cumbre Vieja. Un recorrido de unas cinco horas, con una longitud de 22 kilómetros y un desnivel de 1.207 metros.

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Sendero, pista forestal y asfalto diseñan este bonito itinerario, al que se accede desde el refugio del Pilar, al sur de la localidad de El Paso, para después moverse desde el volcán Birigoyo (1.807 metros), en el sector norte, hasta el volcán Martín (1.562 metros), ya en el extremo más meridional. 

A las vistas, que ya de por sí contemplaban todos los puntos cardinales de la isla, habrá que sumar ahora, cuando el riesgo se haya eliminado, los efectos de esta última erupción en el volcán de Cumbre Vieja.