Visita nocturna a Petra, pura magia

A la manera de un viaje en el tiempo, una visita nocturna a la joya de Petra hace que nos sintamos como un nabateo entrando en la ciudad rosácea hace dos mil años

Anna Tomàs
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Foto: SasinParaksa / ISTOCK

Fundada alrededor del siglo VI a.C., Petra quedó en olvido desde el siglo VIII hasta el XIX. Contemplar esta joya esculpida por completo en piedra, con su sinfín de tumbas excavadas en la roca, un gran teatro de estilo romano, obeliscos, calles con columnas y, en la altura, el impresionante monasterio Ad-Deir, es una experiencia sobrecogedora. Una imagen que se graba en la retina para siempre. Pocas veces una joya escondida durante tantos siglos sigue pareciendo suspendida en el tiempo.

Impresionantes vistas de Wadi Musa por la noche
Impresionantes vistas de Wadi Musa por la noche | Skazzjy / ISTOCK

Las visitas a Petra suelen tener su campamento base en el pueblo vecino de Wadi Musa, enclavado en el desierto de Wadi Rum, al sur de Ammán. Los recorridos diarios por las ruinas y templos en el valle de la Aravá empiezan antes de la salida del sol, para así evitar las horas de más calor, pero son muchos los guías locales que recomiendan que la primera toma de contacto con Petra sea de noche y a la luz de las velas: una imagen embriagadora bajo las estrellas que te dejará sin palabras.

Estrellas y leyendas

Las antorchas que portan quienes nos acompañan alumbran el camino por el Siq, el pasadizo entre rocas. El silencio nos envuelve. Poco a poco la angosta garganta nos va permitiendo vislumbrar el Tesoro. Con la luz de los farolillos dudamos. ¿Se trata de un templo? ¿Es un mausoleo de grandes dimensiones?

Camino hacia Petra iluminado por las velas y las miles de estrellas en el cielo
Camino hacia Petra iluminado por las velas y las miles de estrellas en el cielo | Andrea Batazzi / ISTOCK

Unos pasos más y llegamos a la explanada frente al Tesoro, repleta de velas que iluminan la fachada y confieren a su color rosa un brillo muy especial. Muchos aseguran que el nombre hace alusión a un tesoro perdido, pero nadie ha conseguido saber cuál era realmente su función, ya que tras la fachada labrada en roca no hay más que un interior vacío.

Nos sentamos en las esterillas dispuestas en el suelo y saboreamos un delicioso té árabe mientras el guía explica la historia de los nabateos y las leyendas que han perdurado hasta el día de hoy. Todo acaba con un pequeño concierto con instrumentos beduinos que nos hace soñar con las noches mágicas de ese pueblo nómada del desierto.

Los recorridos comienzan a las 20.30 y terminan a las 22:00. Durante la visita nocturna no se puede ir más allá del Tesoro, pero precisamente ahí radica la esencia de esta experiencia: centrarse en contemplar bajo la luna la belleza del pasado que pervive en las rocas jordanas.

Petra iluminada por las cientos de velas que te acompañan por las noches y con la luna asomando por arriba
Petra iluminada por las cientos de velas que te acompañan por las noches y con la luna asomando por arriba | SasinParaksa / ISTOCK

Esta primera incursión en todo lo que nos depara el Petra hará las delicias de los amantes de la fotografía, que no deben olvidar el trípode para instantáneas que seguro parecerán más de ficción que el fiel reflejo de la realidad. Y es que así es Petra de noche: una vivencia de ensueño que quedará incrustada en la piel.

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