Visita a la Atenas antigua

La capital griega es una de esas ciudades en las que cada rincón cuenta una historia.

Foto: Michele Falzone/JAI/Corbis

A lo largo de la historia Atenas ha sido una de las ciudades más importantes del mundo. Poderosa urbe con un papel fundamental en el desarrollo de la democracia fue un centro cultural sin igual y hogar de grandes artista, escritores y filósofos. Esto se nota en sus calles y en sus monumentos pero sobre todo se nota en su gente, implacable defensora de sus derechos y abierta al mundo.

Una de las visitas imprescindibles de Atenas es su Acrópolis que, ubicada en lo alto de la colina de Areopagos, preside toda la ciudad. Merece la pena detenerse un momento para disfrutar de las espectaculares vistas que ofrece el mirador de la entrada oeste sobre la capital griega.

La entrada a la Acrópolis cuesta 12 euros y con ella se puede entrar, además, a las Ágoras romana y griega, a la Biblioteca de Adriano y al Templo de Zeus. Del Acrópolis sin duda destaca por encima de todo el Partenón, uno de los principales templos dóricos conservados y dedicado a la diosa Atenea. Pero no es la única maravilla que encontramos aquí, también llama la atención el Teatro de Dionisios Eléuteros, las Cariátides del Erecteion, el Templo de Atenea Niké o laStoa de Eumenes.

Una vez fuera de la Acrópolis una de las mejores vistas del mismo es desde el Templo de Hefesto del Ágora Griega de Atenas. Este ágora, al noreste de la Acrópolis, era el centro de actividad comercial, social y política de la antigua ciudad, un espacio amplio flanqueado por edificios públicos como la Casa de la Moneda, las Estoas (pórtico alargado formado por columnas y un muro lateral), el Bouleuterion o el Metroón. Pero también por edificios religiosos como el Templo de Apolo Patroos, el de Afrodita Urania o el, ya mencionado, de Hefestos en lo alto de la colina Colonos Agoreo y de estilo dórico períptero.

El otro ágora que se puede ver en Atenas es el Ágora Romana, muchos más pequeña en comparación con la griega. En realidad era una antigua plaza pública destinada al mercado y utilizada como lugar de reunión. Aquí, la Puerta de Atenea Arquegetis es el monumento mejor conservado aunque también se pueden ver algunos vestigios de las letrinas públicas.

Al Ágora Romana pertenece la Biblioteca de Adriano aunque no está en el mismo complejo, sí muy cerca. De ella sólo se conserva la planta, un muro y algunas columnas monolíticas de estilo corintio.

Justo al otro lado de la colina Areopagos, a apenas 700 metros, se encuentra el Templo de Zeus Olímpico u Olimpeion el templo más grande de Grecia durante las épocas helenística y romana. De él se conservan unas pocas columnas de mármol y se cree que fue destruido por un terremoto en la Edad Media.

Muy cerca de este templo y alejándonos del Acrópolis se erige el Estadio Panathinaikos, construido en mármol blanco a finales del siglo XIX con motivo de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna.

Desde aquí, se puede regresar a la Plaza de Monastiraki (barrio de Plaka y al lado de la Biblioteca de Adriano) dando un paseo por las estrechas, empedradas y empinadas callejuelas del barrio de Anafiotika.