Vida y religión en el Tíbet

Gonzalo Azumendi

El día a día tiene que ver mucho con el budismo en Tíbet. Con más de mil templos en todo su territorio, en Tíbet son muchos los peregrinos que llegan cada día a escenificar la kora (circuito de peregrinación) en el frío y transparente aire de la mañana. Es el suyo un flujo circular en el sentido de las manecillas del reloj, lento, reiterativo y silencioso; cientos y cientos de devotos budistas de todas las procedencias, transidos de misticismo, haciendo girar en sus manos los manikor (molinillos de oración) mientras murmuran mantras y plegarias con recogimiento. Los peregrinos alzan las manos sobre la cabeza y, juntando las palmas, se tocan la frente, la garganta y el corazón antes de medir el suelo con sus cuerpos, boca abajo sobre esterillas, con los brazos extendidos hacia adelante.