5 viajes de Navidad que deberías hacer después de los 60 años: son baratos, acogedores e históricos por derecho propio
Desde paisajes nevados hasta ciudades bañadas por el sol, estos 5 viajes de Navidad te invitan a revivir la magia infantil aunque ya hayas pasado los 60.

Cuando noviembre ya está tocando a su fin y el jengibre y la canela empiezan a impregnar el ambiente, las ciudades cambian. Bajo el embrujo de la ilusión que se escurre entre las avenidas, parecen adquirir otro color. Sus habitantes se nos antojan más amables y cada calle, incluso aquellas que hemos recorrido cientos de veces, una sorpresa.
Viajar en Navidad después de los 60 tiene su propio encanto. Uno busca calma, autenticidad, calles que se puedan recorrer sin agobios y ciudades donde la historia se viva más que se lea. En estas fechas, Europa y España se llenan de luces, mercadillos y aromas que invitan a este disfrute lento y en la Revista Viajar hemos recogido nuestras favoritas.

Viajar en Navidad a Cracovia, Polonia
Cracovia es una de las ciudades más baratas y accesibles de Europa para disfrutar la Navidad con calma. Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978 —en la primera lista, nada menos—, se llena en diciembre de luces y villancicos. La ciudad empieza a oler a vino caliente y a las galletas de jengibre que se venden en las pastelerías.
Aprovecha las breves horas de sol para redescurbrir la colina de Wawel, al sur de donde se alzan el castillo medieval, el palacio real y la catedral del siglo XIV. Cuando la tarde dé comienzo, acércate a la Plaza del Mercado, donde se instala uno de los mercadillos navideños más bonitos del centro de Europa. Parte del encanto es la propia ubicación: desde sus casetas se contempla la Lonja de Paños, una suerte de centro comercial del siglo XIII; la Torre del antiguo Ayuntamiento; la Iglesia de San Alberto; y la Basílica de Santa María

Viajar en Navidad a Oporto, Portugal
Poco obvio, pero igual de bonito: Oporto es la escapada perfecta para quienes buscan ambiente navideño sin saturación turística. Su mercado de Navidad —que suele instalarse hasta el 5 de enero en el Jardim da Cordoaria o en el Palacio de Cristal— llena el centro de puestos de comida, artesanía y dulces tradicionales. Tiene pista de patinaje, un tiovivo antiguo y hasta una casita de Papá Noel, y la entrada es gratuita.
Si quieres ver las mejores luces, tendrás que acercarte al Ayuntamiento, en la Praça General Humberto Delgado, donde un enorme árbol iluminado marca el inicio de la ruta navideña. Además, la ciudad organiza otros mercadillos como el Mercado da Alegría o el Mercado de Natal Artes e Ofícios, junto a la estación de São Bento, ideales para comprar regalos de Navidad artesanales.

Viajar en Navidad a Núremberg, Alemania
Si existe un destino capaz de representar la Navidad clásica europea, es Núremberg. Su Christkindlesmarkt, celebrado del 28 de noviembre al 24 de diciembre, es considerado uno de los mercadillos más antiguos del continente. Durante un mes, transforma el casco histórico en un cuento iluminado por faroles y adornado con 180 casetas de madera, todas a juego: toldos rojos y blancos, decoración tradicional y puestos de pan de jengibre, salchichas a la parrilla, juguetes de madera y adornos artesanales.
El mercado se inaugura con un acto solemne el viernes antes del primer domingo de Adviento, justo en frente de la Iglesia de Nuestra Señora. A partir de ahí, queda abierta al público la conocida como "ciudad de madera" en referencia al material que compone estas casetas y que invita a un espíritu navideño nostálgico.

Viajar en Navidad a Tallin, Estonia
Tallin parece diseñada para la Navidad durante todo el año, pero es en el mes de diciembre cuando brilla de verdad. Su casco antiguo, uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Europa, se llena del aroma del vino caliente y los dulces de canela.
La ruta comienza en la Plaza del Ayuntamiento, donde, del 21 de noviembre al 28 de diciembre, se instala un mercadillo con casetas de madera que venden artesanía, gorros de lana, comida local y pan de jengibre. El gran árbol de Navidad preside el espacio desde el siglo XV. En estas fechas, además, coinciden el festival de jazz, una pista de hielo detrás de la iglesia de San Nicolás y decenas de árboles en casi cada calle de la ciudad.
Hay nieve y las temperaturas son frías (no olvides abrigarte bien), pero es parte del encanto que contribuye a configurar una blanca Navidad que disfrutar desde la calidez de sus pequeñas cafeterías.

Viajar en Navidad a Málaga, España
Para quienes prefieren un clima más amable, aquí tenemos Málaga. ¿Te sorprende como destino pascual? La ciudad andaluza llena su calendario de eventos navideños y las hordas de gente que la llenan en verano han desaparecido.
La calle Larios, la más famosa por su iluminación, es escenario cada tarde de un espectáculo de luces y música —a las 16:30, 20:00 y 22:00, hasta el 4 de enero— diseñado por la empresa Iluminaciones Ximénez. Además, el Jardín Botánico acoge Naturaleza Encendida, un recorrido nocturno de 2 km entre luces y figuras.
En el puerto, el mercadillo del Muelle Uno combina espíritu marinero con artesanía y gastronomía, mientras que la Catedral ofrece espectáculos de luz y sonido (1 de diciembre al 4 de enero). En la Plaza de la Constitución, como debe ser, se levanta otro gran árbol; y hay dos belenes imperdibles: el de la Catedral y el Ayuntamiento, los dos con un toque muy andaluz.
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