5 viajes legendarios que todo viajero debería hacer una vez en la vida: son el culmen de la belleza de nuestro mundo
El mundo es inabarcable, pero hay lugares que uno debería visitar sí o sí, aunque sea una sola vez.

Viajar y recorrer mundo es la mejor manera de conocer nuestro hogar y la gente y culturas con las que lo compartimos. El problema llega cuando intentamos decidirnos por qué destinos visitar primero, pues es entonces cuando nos damos cuenta de que vivimos en un planeta que es prácticamente inabarcable.
El mundo es un lugar para soñar
Son alrededor de 200 los países que existen en el mundo, una cifra que, para la gran mayoría de la población, es casi inasumible; la vida no acostumbra a dar para hacer tanto. Para facilitar un poco esta decisión que, a priori, se plantea tan complicada, a continuación os propongo una lista de 5 destinos que todo viajero que se precie debería visitar, por lo menos, una vez en la vida.
Grecia
Cuna de la democracia, este maravilloso país del Mediterráneo es clave para entender la historia de gran parte del continente europeo. Uno de los principales atractivos de Grecia es su grandioso patrimonio histórico y cultural, concentrado principalmente en la ciudad de Atenas (con la impresionante Acrópolis o el Ágora antigua); pero son muchísimas otras ciudades las que albergan importantes yacimientos arqueológicos, como Delfos, Creta o Corinto.

Además de historia, Grecia es también un destino de naturaleza. Las ciudades y pueblos que conforman el país son a cada cual más hermoso, pero son las playas lo que realmente atrae a los visitantes de todos los rincones del mundo. Con cerca de 6 mil islas, más de 200 de las cuales están habitadas, son Santorini y Miconos las más icónicas de todas, pues transmiten más que ninguna otra isla la sensación de estar viviendo en Mamma mia!
Mongolia
Con raíces en el Imperio mongol, el que fuera uno de los más grandes imperios de la historia, Mongolia posee uno de los territorios naturales más impresionantes que podemos encontrar. A pesar de ser uno de los países más grandes del planeta, tan sólo tiene una población de unos 3,5 millones de habitantes, lo que convierte al paisaje en el verdadero protagonista. En sus poblaciones, siendo Ulán Bator la capital, podemos vislumbrar recuerdos del pasado comunista del país mezclados con vestigios de la grandeza del antiguo imperio, como Karakorum.

Algunos de los parajes naturales más importantes del país los encontramos en el Valle de Orkhom, con impresionantes ruinas y cascadas y declarado Patrimonio de la Humanidad; el parque nacional de Terelj, lleno de formaciones rocosas únicas (como la roca de la tortuga); el desierto del Gobi, uno de los desiertos más extensos del mundo; o el parque de Hustai, donde habitan los takhi, los famosos caballos salvajes mongoles.
Kenia
Aunque para ver animales en su estado natural uno puede ir a varios países del continente africano, mi debilidad por Kenia hace que sea éste el país que os propongo. Son más de 20 los parques nacionales que hay a lo largo y ancho del país, el Masái Mara es de los más famosos. Además de ser uno de los mejores lugares donde observar a los “cinco grandes” (león, leopardo, elefante, rinoceronte y búfalo), es mundialmente conocido por ser el escenario de la Gran Migración.

Fuera de los parques nacionales, es imprescindible descubrir la ciudad de Nairobi, la capital del país donde visitar el Museo Nacional y el Mercado Maasai. Otro núcleo urbano digno de ser descubierto es la antigua ciudad de Lamu, la ciudad swahili más antigua de África Oriental que todavía conserva excelentes ejemplos de arquitectura islámica. Para terminar de conectar con el entorno, uno puede acercarse a las hermosas playas de arena blanca que se extienden a lo largo de la costa del país, destacando por encima de todas las playas de la ciudad portuaria de Mombasa.
Bolivia
Uno de los países con más diversidad étnica de América, más de un tercio del territorio de Bolivia se encuentra a más de 3,5 mil metros sobre el nivel del mar. El paisaje es una de las mayores señas de identidad del país, siendo el Salar de Uyuni (el más extenso del mundo) y el lago Titicaca sus mayores reclamos.

El país tiene dos capitales: La Paz, sede administrativa del Estado que se sitúa a unos 4 mil metros sobre el nivel del mar, repleta de calles coloridas flanqueadas por hermosas casas de estilo colonial; y Sucre, capital oficial bautizada en memoria del primer presidente de Bolivia, y donde podrás visitar la bella Catedral de Sucre. Muy importantes son, también, las ruinas de Tiwanaku, una importante cultura preincaica que se cree que colapsó alrededor del año 900 d.C.
Nueva Zelanda
Las principales ciudades de este país de Oceanía son Auckland y Wellington, ambas con un paisaje urbano de lo más moderno. A pesar de esto, si por algo destaca Nueva Zelanda es por sus magníficos paisajes. El punto más alto del país es el Monte Cook, conocido como Aoraki en maorí, un lugar perfecto para practicar el alpinismo y el cual, seguramente, muchos recuerdan como el ficticio monte Caradhras de El Señor de los Anillos.

De hecho, muchos de los sitios que se pueden visitar en Nueva Zelanda fueron escenarios de esta icónica trilogía. Para los más fans (como es mi caso), es imprescindible una escapada al mágico lugar de Hobbiton, donde sentirse como un Bolsón más. Pero volviendo a la naturaleza, algunos de los sitios que tienes que visitar sí o sí si alguna vez visitas Nueva Zelanda son el Parque Nacional de Tongariro, con sus cráteres volcánicos y lagos azules; la región de Coromandel, donde se encuentra la imponente Cathedral Cove (popular por su aparición en Las Crónicas de Narnia); o la población de Kaikoura, un popular centro turístico famoso por el avistamiento de cachalotes o lobos marinos.
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