#yoviajoconVIAJAR: 'road trip' por Croacia

Antes de las restricciones, hicimos una ruta en coche desde Zagreb hasta Dubrovnik. Toma nota para cuando vuelvas a hacer la maleta. 

Noelia Ferreiro
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Foto: leonid_tit / ISTOCK

Calas de aguas turquesa que se cuelan por una costa dentada, ciudades medievales de calles marmóreas y casas de piedra, aldeas de pescadores congeladas en el tiempo e islas que emergen como vergeles sobre el azul profundo del Adriático. Todo esto y mucho más es lo que aguarda en una ruta en coche por el litoral de Croacia. Carretera y manta desde Zagreb hasta Dubrovnik, a lo largo uno de los escenarios más impresionantes de Europa.

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Descubrir sobre ruedas los secretos de este país con forma de boomerang es una divertida manera de viajar sin horarios ni ataduras, en completa libertad, por un rincón que estuvo  en letargo demasiadas décadas. Hoy, pese a que el turismo ha crecido de manera exponencial, sigue manteniéndose como un secreto guardado con celo.

Dubrovnik, Croacia. | Diego Fiore / ISTOCK

Paisajes marineros

Iniciamos el trayecto en Zagreb, una de las puertas de entrada al país y el mejor punto de partida para explorar los encantos que nos deparan: hermosos paisajes tocados por la magia marinera, poblaciones por las que asoman las cicatrices de la historia y, al otro lado del mar, un puzzle desbaratado de nada menos que 1.185 islas.

Zagreb, Croacia. | Dreamer4787 / ISTOCK

En la capital podrás admirar los majestuosos edificios de la parte baja o contagiarte del ambiente bohemio de su parte alta, plagada de restaurantes chic y modernas boutiques. Y de aquí habrá que saltar a la costa para seguir su curso junto al Adriático. El primer destino será Istria, a la que se llega por autopista desde la capital. Una península con forma de corazón, cuya cercanía a Italia se traduce en campos alfombrados de olivos y en maravillosos puertos como el de Rovinj.

Istria, Croacia. | xbrchx / ISTOCK

Bellas ciudades

La ruta, ya por la Costa Dálmata, comienza a alternar calas rocosas con pequeñas ciudades medievales, acantilados abruptos con tranquilos pueblecitos a la orilla del mar. Zadar y Trogir son dos paradas imprescindibles con sus pintorescos cascos medievales y sus huellas románicas y renacentistas.

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Pronto llegará Split o, lo que es igual, el palacio de Diocleciano convertido en ciudad. Y no en una ciudad cualquiera sino en un entramado de belleza soberbia, elevado sobre un promontorio y flanqueado por las mejores playas de la zona. Merece la pena dedicarle unos cuantos días.

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Salto a las islas

Justo en este tramo conviene dejar tierra firme para explorar algunas de las islas. Una opción estupenda, puesto que se puede llevar el coche en el propio ferry para recorrerlas en libertad. El problema será elegir de entre tanta oferta tentadora. Recomendamos Hvar, alargada y ondulante, verde y soleada, con un exquisito centro histórico y una incombustible marcha que le ha dado el apodo de la Ibiza del Adriático.

Hvar, Croacia. | stocklapse / ISTOCK

Pero también está Korcula, a la que conviene visitar para conocer la auténtica tradición dálmata. Y Brac, con esa fotogénica playa semejante a un cuerno dorado. Y Mljet, tremendamente verde y tocada por la leyenda de Ulises. Y Dugi Otok, donde reina una paz casi mística.

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Memorable final

De vuelta a la península, en apenas unas tres horas nos plantamos en Dubrovnik, una ciudad magnética a la que muchos reconocerán por las famosas secuencias de Juego de Tronos. No puede haber mejor guinda para el road trip que la de este monumento vivo abrochado por impresionantes murallas que reflejan su perfil en las cristalinas aguas del Adriático.

Dubrovnik, Croacia. | Siegfried Schnepf / ISTOCK

Hay que pasear por la arteria principal, Stradun Placa, toda de mármol, que conduce hasta la Torre del Reloj.  Pero también por sus  sus laberínticos callejones de la Ulica Zudioska o judería, por por los barrios glamurosos de Ploce y Viktorija o por la cima del monte Srd al que se sube en teleférico. Y por supuesto por las murallas, a poder ser al atardecer, para admirar como se pone el sol tras las torres de las iglesias y los tejados de terracota.

Dubrovnik, Croacia. | OGphoto / ISTOCK