Viaje a la esencia de Irlanda de pub en pub

En la Isla Esmeralda encontrarás paisajes espectaculares, pueblos idílicos y ciudades rebosantes de cultura. Pero es entre las paredes abigarradas de recuerdos de sus pubs centenarios donde bulle el auténtico espíritu irlandés. Recorremos algunos de sus locales míticos. ¿Te vienes?

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Foto: Turismo de Irlanda

A Irlanda hay que viajar teniendo muy claro que nada de lo visto, leído o imaginado se acerca siquiera a la maravillosa experiencia de recorrer sus carreteras descubriendo todos los matices del verde, o al impacto sobrecogedor de mirar al infinito desde sus acantilados. Pero Irlanda es mucho más que una naturaleza soberbia y unos pueblos coquetos con fachadas de colores porque, con el mimo y el respeto con el que se cuida una joya, el país ha sabido proteger sus tradiciones, sus leyendas, su cultura y su música. Irlanda huele a hierba, a lluvia y a turba ardiendo en las chimeneas. Irlanda suena a folk. Y no es el suyo un acervo cultural encerrado entre las paredes de un museo: en Irlanda la cultura está viva, forma parte del día a día de sus habitantes que la disfrutan y la comparten. ¿Dónde? En los pubs, templos de la vida social donde la música en directo retoma el ritmo cada noche y donde los lugareños comparten gustosos con el visitante las leyendas, los pasos de baile y, por supuesto, una pinta de Guinness. Por eso, los pubs en Irlanda son un destino en sí mismos, cruces en el mapa, paradas tan importantes (o más) como los castillos, los acantilados o los muchos otros atractivos que Irlanda ofrece.

La música en vivo es una de las señas de identidad de los pubs irlandeses. | Turismo de Irlanda

Emprendemos un viaje por algunos de sus pubs más célebres. En ellos sólo hace falta entrar, pedir una pinta y dejarse llevar. Avisamos, eso sí, de que puede que la noche se alargue hasta el amanecer y que, después de haber sido feliz en un pub irlandés, no quiera irse de Irlanda jamás.

Tomamos como punto de partida Dublín, que en cuestión de pubs daría para muchos, muchos días de disfrute. Hay más de mil y ya lo decía Leopold Bloom, el protagonista del Ulises de Joyce: “Buen rompecabezas sería cruzar Dublín sin pasar frente a una barra”. The Temple Bar, el más conocido y fotografiado de la ciudad, es casi parada obligatoria, como The Celt, en Talbot Street o O’Donoghue’s, junto al parque de St. Stephen’s Green, que es el singing pub más famoso de la capital. Sus paredes están repletas de fotos de The Dubliners, banda legendaria de folk que comenzó a tocar en el patio trasero de este pub en 1962 y aún sigue en la brecha. Dicen que no es difícil acabar aquí cantando a pleno pulmón y que hasta Robert Kennedy lo hizo en una ocasión. Otro local mítico es The Brazen Head, que tiene las sesiones musicales más animadas de Dublín. Se cuenta que este era el local favorito del escritor Jonathan Swift y que fue aquí donde se casó Robin Hood y, visto que el pub data de 1198, no parece algo tan descabellado.

The Temple Bar es uno de los más famosos de Dublín. | Turismo de Irlanda

Ponemos rumbo norte hasta llegar a Belfast, la capital de Irlanda del Norte, hogar del Titanic y una ciudad vibrante con una gran oferta cultural. En el capítulo pubs, uno que sin duda merece una visita es The Crown Liquor Saloon. Fundado en la década de 1880, dicen de él que es el bar más bonito del mundo: está decorado con madera tallada, vidrieras y azulejos policromados. Aquí ha sabido conservarse el estilo victoriano, desde la barra de mármol y la conseguida iluminación de gas de la época hasta los acogedores reservados privados.

The Crown Liquor Saloon de Belfast está considerado como el bar más bonito del mundo. | Instagram | @crownbarbelfast

Muy cerca, en el condado de Down, está el Grace Neill’s. Ubicado junto al puerto de Donaghadee, aquí han empinado el codo contrabandistas, piratas y todo tipo de personajes oscuros a lo largo de sus 400 años de historia y a los lugareños les gusta contar que el fantasma de alguno de estos antiguos asiduos todavía vaga entre las mesas. De hecho, a este local han acudido equipos de televisión y cazafantasmas en busca de actividad paranormal.

En Athlone está el pub más antiguo de Irlanda que lleva abierto desde el año 900. | Fennell Photography

Damos un salto hasta el interior de la isla para llegar a Athlone. Situado justo en el centro de Irlanda a orillas del imponente río Shannon, en este pueblo da la sensación de que cada edificio tiene una historia que contar, desde el castillo del siglo XII y los barracones del siglo XVII al hospicio del siglo XIX, un vestigio de la Irlanda de la época de la Gran Hambruna. Aquí traspasamos las puertas del Sean’s Bar que posee el título de Guinness World Records al pub más antiguo de Irlanda. Sin embargo, su mayor orgullo es que 1.000 años de historia no han hecho que pierda su esencia. Todavía hoy pueden verse algunas paredes de zarzo y mimbre del siglo X. El ambiente hogareño, el calor de la chimenea, la música tradicional en directo y hasta el serrín del suelo hacen de Sean’s el escenario perfecto para una velada inolvidable.

Puente de piedra en la ciudad de Westport, en la costa atlántica. | Artur Ilkow

Y después, podemos seguir la ruta viajando 150 km en dirección oeste hasta llegar a Westport. Se trata de una pequeña ciudad que conserva en sus calles y puentes de piedra, todo el encanto de sus orígenes en el siglo XVIII pero con todos los pequeños lujos de nuestro tiempo: está repleta de coloridos escaparates y excelentes lugares para comer, beber y divertirse. Uno de los preferidos tanto de sus habitantes como de los viajeros es el Matt Molloy’s. El propietario es un músico profesional que toca la flauta con la banda de música irlandesa tradicional The Chieftains. Todas las noches los asistentes pueden disfrutar de actuaciones en directo y si está Matt, ofrecerá gustoso un poco de su arte. Y si la música es su sello de identidad, el local atrae también por su autenticidad, sus cálidas chimeneas y las excelentes pintas de cerveza.

Matt Molloy, músico de la banda The Chieftains y propietario de un pub que lleva su nombre en Westport. | Christopher Hill

Bordeando hacia el sur la costa atlántica llegamos al extremo más occidental de la isla, la península de Dingle. En esta hermosa bahía está Dingle, una pequeña aldea de pescadores con calles empinadas y, por supuesto, idílicos pubs. Hubo una época en que casi todos los pueblos de Irlanda tenían un lugar como el Foxy John's. Tiempos en los que el pub era al mismo tiempo una tienda, una funeraria, una oficina de correos y hasta un centro de reuniones para contar cotilleos. A día de hoy el Foxy John’s sigue practicando el multinegocio porque además de pub es también una ferretería con un próspero servicio de reparación y alquiler de bicicletas.

Una de las animadas calles de Dingle. | John Hession

Terminamos nuestro recorrido en el famoso Bulman de Kinsale, a una hora escasa de Cork, la segunda ciudad más importante de Irlanda. Este es un lugar cien por cien marinero, donde sirven el mejor marisco acompañado de las mejores historias de navegantes, naufragios y mercantes. Cualquiera que se siente a compartir un rato de charla con los asiduos más ancianos podría escuchar la historia del pescador mitad irlandés y mitad italiano que era capaz de beberse 30 pintas al día. Aquí sugerimos pedir una mesa junto a la ventana para contemplar la vista del Atlántico y del puerto de Summercove, pedir la primera Guinness y brindar por este viaje inolvidable.

Panorámica del puerto de Kinsale, en el condado de Cork. | Tim Thompson