Un viaje desconocido por la leyenda de amor más grande de todos los tiempos

Teruel, escondido como un tesoro, existe. Y además, enamora por su autenticidad, su naturaleza y su fascinante historia. En Febrero hay que sentir Las Bodas de Isabel de Segura, una fiesta medieval sorprendente que conmemora una de las historias de amor más famosas del mundo. Es el plan perfecto para los enamorados, pero también para los que les gusta descubrir lugares recónditos como ya hicieron Vargas Llosa, y García Márquez. Teruel muestra sus encantos mucho más halla de la pasión, es el lugar ideal para una escapada por la Aragón más desconocida. 

Irene González
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Nos vamos a la ciudad de los amantes, a una de las zonas más olvidadas de Aragón, para celebrar las míticas Bodas de Isabel Segura. Cada año Teruel celebra este enlace medieval, digno de una gran historia de amor. Del 14 al 17 de Febrero, se pone en valor la leyenda del amor imposible de los jóvenes Amantes de Teruel, una de las más intensas del mundo, y de las menos conocidas en su fondo. Para muchos, esta leyenda de los Amantes, remonta su origen al siglo XIII, en plena Edad Media. Con ella, Teruel se traslada al medievo, y se reviven mercados góticos, campamentos históricos, batallas del medievo, y conciertos de música folk. Esta historia de amor, tan profunda y universal, recrea vistosos desfiles como el de la Comitiva Nupcial, el desfile del Rey, y el séquito de los Funerales de Juan Martínez de Marcilla. 

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La tradición cuenta que en el Teruel del XIII, cuando la ciudad era una plaza de frontera frente a las taifas musulmanas de Levante, Isabel de Segura y Juan Martínez de Marcilla, descendientes de familias principales de Teruel, se enamoraron. Pero el padre de ella le rechazó, alegando su escasa fortuna al no ser el primogénito. Entonces, Martínez de Marcilla pidió un plazo de cinco años para mejorar su situación económica, y partió a la guerra. Pasaron los cinco años sin noticias del joven, y pensando que había muerto en batalla, Isabel de Segura aceptó casarse con otro hombre. El mismo día de la boda Juan regresó cargado de riquezas, pero demasiado tarde. Desesperado, rogó a Isabel que al menos se despidiera de él con un beso, pero ella se lo negó por estar ya casada, y el joven cayó muerto a sus pies. Hoy pueden visitarse sus restos, bajo unas magníficas esculturas de Juan de Ávalos, en un mausoleo adosado a la iglesia de San Pedro

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Esta oda a los amantes es el pretexto ideal para una escapada por la naturaleza más rabiosa, y el patrimonio más espléndido de la ciudad de Teruel, y las villas de Cantavieja, Mirambel y Calaceite. En un viaje donde hay que detenerse en Alcañíz, en Tronchón con su antiguo queso que ya citó Cervantes en el Quijote, y en La Iglesuela del Cid, donde termina el Camino del Cid. Teruel es seductora, un museo de arte y arquitectura, una ciudad viva y llena de sorpresas, capital mundial de la arquitectura Mudéjar, y cuna de Dinosaurios, donde descubrir cómo era aquí el mundo animal hace 150 millones de años. Es tierra amada por escritores donde José Donoso, Pío Baroja, Anton Castro, Vargas Llosa, García Márquez, Jorge Edwards, Bryce Echenique y Antón García Abril encontraron la inspiración. Y como no, también de cine, donde Vicente Amadeo, Ken Loach, y Manuel Lombardero rememoraron épocas pasadas.

Cantavieja

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A más de 1 200 metros sobre el nivel del mar, Cantavieja es naturaleza cuajada de árboles monumentales, barrancos y senderos que atraviesan sus mil y un parajes. Parece un escenario de película por sus casas solariegas y blasonadas, sus molinos y batanes. Sobre un arisco espolón esta su castillo del XIII, que fue de los Templarios. Su plaza Mayor porticada está dibujada por el ayuntamiento, la iglesia y la Casa del Bayle. Y en Cantavieja son imprescindibles las cuevas de La Masía del Tosco, y de Cerradico de Casa Granja, las dos con restos rupestres.

Mirambel 

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Por mérito propio, pertenece al selecto club de uno de los Pueblos más Bonitos de España. Su historia corre pareja a la de todo el Maestrazgo, por lo que tras la misteriosa desaparición de la Orden del Temple, pasó a manos de la Orden de San Juan del Hospital. Durante las Guerras carlistas del Maestrazgo, Mirambel se convirtió en la capital administrativa y política con la creación de Junta Superior Gubernativa de los Reinos de Aragón, Valencia y Murcia, a raíz del paso de la expedición de Don Carlos, el pretendiente al trono. Es Conjunto Histórico Artístico, y medalla de Oro del premio Europa Nostra.

Calaceite

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Lejos del turismo apabullante, a sólo medio centenar de kilómetros del Mediterráneo, atrapa por su silenciosa belleza. Calaceite son muros centenarios, calles estrechas que ascienden sobre firmes de adoquines, blasones, pequeños jardines ocultos, arcos ojivales, y un bosque de caserones ancestrales construidos entre el XIII y el XVI. Su ayuntamiento, su la plaza de España, y la iglesia parroquial barroca, son enormes tesoros. La Balsa, que recogía el agua de la lluvia y servía para criar peces, es única. Y muy interesantes, su espectacular casco urbano, la torre que fue parte de la muralla, y el abundante patrimonio arqueológico que suponen sus poblados ibéricos. José Donoso vivió aquí, y el poeta Ángel Castro está enterrado en esta tierra que se ha llenado de intelectuales, escritores, pintores, artesanos y directores de cine

Teruel

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En Teruel, que conserva intacta su estructura medieval, se encuentra la mejor arquitectura mudéjar en las Torres y la techumbre de la Catedral, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En la ciudad se edificaron algunas de las primeras torres campanarios mudéjares; la de San Pedro, y la de la Catedral de Santa María de Mediavilla, ambas del XIII, y muy semejantes en cuanto a tamaño y decoración. En la Plaza del está la fuente con cuatro caños con forma de cabeza de toro, del XIX y cargada de leyendas. Entre murallas, esta ciudad eterna, es una de las más bellas de nuestro país.