Un viaje por el Pirineu de Girona para descubrir su enogastronomía de altura

Deléitate con la gastronomía del lugar a través de un viaje desde la Costa Brava hasta las montañas más altas, pasando por los paisajes volcánicos de la Garrotxa

Redacción VIAJAR
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Foto: Toni Vilches

Mar, bosque, lagos y montaña. El Pirineu de Girona, considerado el Pirineo más mediterráneo, ofrece una enogastronomía de contrastes, gracias a su ubicación geográfica, que abarca desde productos de mar y cocina de pescadores, hasta los productos de campo y cocina de las altas montañas.

El Pirineu de Girona invita a descubrir una gastronomía que, apuesta fuertemente por el producto local y marcado por el territorio, a través de un viaje en cuatro etapas que recorren desde los paisajes marinos de la Costa Brava, donde los Pirineos se sumergen en el Mediterráneo, pasando por los paisajes volcánicos de la Garrotxa, atravesando valles llenos de carácter y tradición y culminando en las montañas más altas, cercanas a los 3.000 m de altura.

1. El Mar de los Pirineos, gastronomía de mar y montaña

Recorrer el Cap de Creus, el punto más oriental de la península, permite descubrir acantilados y recónditas calas, así como algunos de los pueblos más bonitos de la Costa Brava, como Cadaqués o Roses, entre otros.

Cadaqués | Óscar Rodbag

La gastronomía de esta zona se basa en una cocina de mar y montaña, gracias a sus puertos y pueblos de pescadores y su producto de mar mediterráneo de excelente calidad y variedad. L’Empordà es tierra de vinos y aceites, de enoturismo y oleoturismo en parajes de ensueño de viñedos y olivos delante del mar a lo largo de las laderas de este pirineo que emerge en la Costa Brava. Más de 30 bodegas visitables conforman la Ruta del Vino DO Empordà. Sin olvidar también, que aquí emergió el Bulli de Ferran Adrià, el restaurante que cambió el paradigma de la gastronomía a nivel mundial y que en 2023 renacerá como museo gastronómico.

Cadaqués | Óscar Rodbag

En esta etapa, son varias las experiencias gastronómicas que se pueden descubrir, como, por ejemplo visitar el puerto pesquero de Roses y presenciar una subasta de pescado. Durante esta visita, se pueden conocer las artes de la pesca, el funcionamiento de la lonja y los pescados más típicos de la zona.

Otra opción es recorrer el mar d’Amunt, lugar con una larga historia vitivinícola donde las viñas crecen en laderas y cordales delante del mar, para terminar con una cata de vino, como las que proponen las bodegas Hugas de Batlle o las Bodegas Somni d’Istiu con experiencias sensoriales y armonías de vino con productos de la zona. Por último, se puede hacer una inmersión en más de 5.000 años de historia a través del vino, los paisajes y los monasterios románicos, durante la visita a los monjes bodegueros del Monasterio de Sant Pere de Rodes.

Monasterio de Sant Pere de Rodes | Óscar Rodbag

Un volcán con sorpresa en la Garrotxa: tiene una ermita dentro de su cráter

2. La gastronomía volcánica de La Garrotxa

Esta etapa permite admirar los paisajes volcánicos y la vía verde de La Garrotxa, atravesando su Parque Natural, con cerca de cuarenta volcanes cubiertos de vegetación o el impresionante hayedo de En Jordà.

Volcanes en Santa Pau | Peo Sau

La gastronomía de esta zona está muy influenciada por su tierra volcánica y fértil en sotobosque, excelente para el cultivo y el ganado. Un territorio que ofrece, además, experiencias auténticas y locales para conocer el trabajo de los granjeros y productores artesanales de embutidos, así como para disfrutar de talleres de cocina con productos del mercado, sin olvidar la cocina ultra local y vanguardista de Les Cols, de dos estrellas Michelin y primera estrella verde Michelin de toda Girona.

Volcán Croscat | Turismo de Costa Brava Pirineu Girona

Otras experiencias, son, por ejemplo descubrir el paisaje y gastronomía local, a través de una visita guiada al Parque Natural de La Garrotxa, que incluye el volcán Croscat, uno de los más jóvenes de la Península, así como el idílico hayedo de En Jordà y terminar con un taller de cocina con degustación del menú elaborado durante el mismo.

Mas la Coromina | Mas la Coromina

También es posible convertirse en granjero por un día en Mas la Coromina y conocer el ciclo de los campos, las vacas de esta granja de tradición familiar y terminar con una degustación de los productos que elaboran artesanalmente, respirando el aire puro del Valle de Bas.

Vall d'en Bas | Rafael López Monné

3. Gastronomía de valles y de productores locales

Seguir esta ruta permite adentrarse en los tranquilos e inmensos valles del Ripollés (Camprodon, Ribes o Núria) y pasear por pequeños e idílicos pueblos integrados en el paisaje y llenos de tradición.

Recogida de setas en El Ripollés | Turismo de Costa Brava Pirineu Girona

El campo y los valles verdes están muy presente en la gastronomía de esta zona, gracias a los productores de miel, cervezas y licores con flores y plantas aromáticas. También merece la pena destacar los excelentes quesos artesanos de las pequeñas queserías de la zona.

Quesos artesanales | Turismo de Costa Brava Pirineu Girona

Así, algunas de las experiencias que se pueden disfrutar en esta zona son visitar una Masía familiar en Les Llosses, un pequeño pueblecito de la comarca del Ripollés, situada a más de 1.000 metros de altura, para conocer el proceso de los productos derivados de las vacas de leche de pasto de montaña; o conocer La Minera, cervecera local del Ripollés, y el pasado industrial de esta zona marcada por el carbón, el hierro y el vapor, mientras se degusta una cerveza artesana madurada en la Sierra Cavallera.

4. Cocina de montaña en las cumbres más mediterráneas

Etapa que comprende las altas montañas y cumbres mediterráneas del Ripollés y la Cerdanya. Este impresionante entorno de nieve, lagos y montaña marcan una gastronomía de fuego, calor, ollas y resistencia.

Aquí se pueden disfrutar de experiencias únicas como compartir la montaña con los pastores y los rebaños de ovejas, vacas y caballos, con una buena comida delante del fuego y conocer de primera mano las mil historias que han tenido lugar sobre estos verdes pastos que recorren, desde hace años, estos animales. Otra opción es catar el vino de hielo de la primera bodega de altura de Girona en Llivins, que se elabora a más de 1.200 m de altitud. Una bodega que ha recuperado la tradición vitivinícola de la Cerdanya.

Llivins | Llivins

También se puede visitar un antiguo molino que continúa, después de varias generaciones, con la producción de leche bovina de la raza frisona y degustar sus productos lácteos. Y por último, cenar en un refugio a más de mil metros de altura, en el Niù d’Áliga en La Molina, al que se accede mediante telecabina y en máquina pisa nieves, para disfrutar de una espectacular puesta de sol, cena y un descenso acompañado por profesionales del esquí.

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