
Vista aérea del lago Abraham y Icefields Parkway cerca de Banff y Jasper / Istock / Thomas Roell
Una de las carreteras escénicas más espectaculares del mundo: glaciares, lagos turquesa, osos salvajes y noches bajo las estrellas en un road trip de película
Peyto Lake, Bow Lake, Mistaya Canyon, Sunwapta Falls y el glaciar Athabasca forman un viaje a Canadá donde la carretera forma parte de una de las mejores experiencias de las Rocosas.
La carretera sale de Lake Louise y, en pocos minutos, el paisaje empieza a crecer por todos lados. Bosques cerrados, ríos de agua glaciar, montañas afiladas y curvas que obligan a conducir despacio. La Icefields Parkway no se recorre solo para llegar a Jasper: se vive bajando del coche, caminando hasta un mirador, parando a comer frente a un lago o esperando en silencio a que aparezca fauna junto a la carretera.

El lago Moraine es una joya de las Montañas Rocosas canadienses. Situado en el Parque Nacional Banff (Alberta), destaca por sus intensas aguas turquesas rodeadas por el Valle de los Diez Picos / Istock / AlbertoLoyo
Entre Banff y Jasper, esta ruta atraviesa uno de los tramos más espectaculares de las Rocosas Canadienses. Son más de 230 kilómetros de paisaje alpino donde cada parada tiene carácter propio: el azul eléctrico de Peyto Lake, la calma de Bow Lake, la fuerza del agua en Mistaya Canyon y Sunwapta Falls, y la posibilidad de acercarse al glaciar Athabasca, una de las lenguas de hielo más accesibles del Columbia Icefield.
Peyto Lake: el lago azul eléctrico que se ve desde uno de los miradores más icónicos
Peyto Lake suele ser una de las imágenes que justifican el viaje. Desde el mirador, el lago aparece abajo con un color azul casi irreal, rodeado de bosque oscuro y montañas. Ese tono procede de la harina glaciar, partículas finísimas de roca que quedan suspendidas en el agua y reflejan la luz hasta convertir el lago en una mancha turquesa imposible de ignorar.

El Lago Peyto es uno de los puntos más espectaculares de la Icefields Parkway (Carretera de los Campos de Hielo), en las Montañas Rocosas de Canadá. Famoso por su intenso color turquesa y su icónica forma de cabeza de zorro, se encuentra en el Parque Nacional Banff, a 40 km al norte de Lake Louise / Istock / tobiasjo
Merece la pena llegar temprano o al final del día, cuando hay menos gente y la luz suaviza el paisaje. La visita no exige una caminata larga, pero sí conviene dedicarle algo de tiempo: quedarse unos minutos, mirar la forma del lago y ver cómo cambia el color según avanzan las nubes ayuda a entender por qué Peyto es una de las paradas más famosas de la Icefields Parkway.
Bow Lake: un picnic frente al agua glaciar y las montañas
Bow Lake merece una parada larga, de esas que obligan a apagar el motor y quedarse un rato junto a la orilla. El lago aparece amplio y frío, con el agua casi inmóvil cuando no hay viento y las montañas reflejadas sobre una superficie azul lechosa. Al fondo, el glaciar Bow recuerda de dónde viene esa agua helada que baja desde las cumbres y termina llenando el valle.

La ruta más famosa y accesible en el lago Bow es el sendero Bow Glacier Falls (Cascadas del Glaciar Bow). Es una caminata lineal y relativamente plana que bordea el lago alpino y se adentra en un valle subalpino hasta llegar a los pies de una impresionante cascada. / Istock / kavram
La experiencia gana mucho si se lleva comida preparada para el camino. Buscar una mesa o una roca cerca del lago, abrir un termo caliente, sacar algo sencillo y comer mirando las montañas es una forma especial de disfrutar la Icefields Parkway. No hay música, ni terrazas, ni más plan que el sonido del agua contra la orilla y el aire frío entrando entre los árboles. Si el día está despejado, Bow Lake se convierte en una de esas pausas que dan forma a un viaje a Canadá dentro de las Rocosas.
Mistaya Canyon: el agua turquesa que ha abierto la roca
Mistaya Canyon aparece después de un sendero corto, cuando el sonido del agua empieza a ganar fuerza entre los árboles. Al llegar, el río baja encajado entre paredes de roca pulida, con un color turquesa intenso y una energía muy distinta a la calma de los lagos. El agua ha ido tallando formas curvas, estrechas y profundas en la piedra, creando uno de los rincones más fotogénicos de toda la carretera.

Mistaya Canyon, ubicado en las Montañas Rocosas de Canadá, es un impresionante desfiladero tallado por el caudaloso río Mistaya. Se encuentra en el Parque Nacional Banff y destaca por sus formaciones de piedra caliza erosionada y su fácil acceso. El término "Mistaya" proviene del idioma nativo cree (mistahaya), que se traduce al español como "oso pardo". / Istock / Dr D White
La visita es breve, pero conviene hacerla caminando con calma y cambiando de ángulo. Desde el puente se aprecia la fuerza del cañón; desde los laterales, la textura de la roca y el contraste con el agua glaciar. Es una parada perfecta para descansar del coche y sentir la montaña más cerca del ruido, de la humedad y del movimiento del río.
Athabasca Glacier: caminar sobre miles de años de hielo
A medida que la ruta se acerca al Columbia Icefield, el paisaje se vuelve más frío y mineral. El glaciar Athabasca desciende entre montañas oscuras y se puede ver desde la carretera, pero la experiencia gana mucho cuando uno se acerca a pie o reserva una excursión guiada sobre el hielo. Pocos lugares permiten estar tan cerca de un glaciar sin una expedición compleja.

Visitar el Glaciar Athabasca, situado en las Rocosas Canadienses (Parque Nacional Jasper), es una experiencia impresionante. Las mejores opciones van desde caminatas panorámicas hasta tours guiados sobre el hielo / Istock / Gaetano DeBlasio
Caminar sobre el Athabasca Glacier impresiona porque no se parece a mirar nieve desde lejos. Se pisa una superficie antigua, agrietada, viva, formada durante miles de años. El aire cambia, baja la temperatura y el paisaje parece más áspero. Es una de las experiencias más potentes de la Icefields Parkway, especialmente si se organiza con tiempo, como recomiendan desde Club Viajar y PANGEA, para poder vivir la experiencia completa más allá de los miradores.

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Sunwapta Falls: una cascada salvaje antes de llegar a Jasper
Sunwapta Falls muestra otra cara de la ruta: la del agua bajando con fuerza desde los glaciares. Rodeada de bosque, la cascada cae en un canal estrecho y sigue después hacia un cañón donde el ruido del agua llena todo el espacio. En verano, cuando aumenta el deshielo, la potencia del caudal se nota todavía más.

La ruta de las Sunwapta Falls (Parque Nacional Jasper, Alberta, Canadá) es un recorrido corto y accesible que permite contemplar espectaculares saltos de agua y el cañón del río Sunwapta / Istock
La parada merece algo más que acercarse al primer mirador. Caminar unos minutos permite ver cómo el río continúa abriéndose paso entre la roca y cómo el color del agua cambia según la profundidad. Es una buena antesala de Jasper: después de tantos lagos y campos de hielo, Sunwapta recuerda que esta carretera también se vive desde la fuerza del agua.
Fauna salvaje en libertad: cuándo aumentan las posibilidades de verla
En esta carretera, la fauna puede aparecer en cualquier momento. Osos negros, alces, ciervos, cabras montesas e incluso grizzlies pueden cruzarse cerca del asfalto o en las laderas próximas. Las primeras horas del día y el final de la tarde suelen ser los mejores momentos, cuando hay menos movimiento y los animales están más activos.

La mejor época para ver osos en la Icefields Parkway es de junio a principios de septiembre. Durante estos meses, tanto los osos negros como los grizzlies bajan a los bordes de la carretera a comer vegetación fresca y bayas / Istock / GRANT FAINT
La experiencia exige respeto. Si aparece un oso junto a la carretera, lo importante es detenerse solo en zonas seguras, mantener distancia y no salir del vehículo si no corresponde. Ver fauna salvaje en libertad forma parte de la emoción de la Icefields Parkway, pero también de su responsabilidad: aquí los animales no están para la foto, la carretera atraviesa su territorio.
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Pensar en Canadá abre muchas posibilidades: las Rocosas, Vancouver, lagos glaciares, rutas en coche, trenes panorámicos y parques nacionales donde conviene medir bien los tiempos. Dar forma a todo eso con ayuda de expertos permite decidir cuántos días dedicar a Banff y Jasper, dónde dormir para disfrutar la Icefields Parkway sin prisas y qué experiencias merece la pena reservar con antelación.

Organizar un viaje a medida al Parque Nacional de Jasper, en las Montañas Rocosas de Canadá (provincia de Alberta), requiere una planificación detallada. El parque ofrece glaciares, fauna salvaje (osos, alces) y lagos turquesas. Es ideal para combinarlo por carretera con los parques vecinos de Banff y Yoho / Istock / Delpixart
La ventaja de un viaje personalizado está precisamente ahí: en ajustar el recorrido al tipo de experiencia que buscas, desde una ruta escénica con paradas imprescindibles hasta un viaje más pausado por las Rocosas Canadienses, con caminatas, alojamientos bien ubicados y tiempo real para disfrutar del paisaje.
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