Un viaje por Burgos a través de sus escenarios de película

Son muchos los títulos que ha utilizado los paisajes y el rico patrimonio de la provincia como localización para el rodaje

Redacción VIAJAR
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Foto: Turismo Burgos

Burgos es un destino de película. En el sentido más auténtico y real de la expresión, pues a lo largo de los años son muchos los parajes, pueblos y monumentos de la provincia los que han servido de inspiración y escenario cinematográfico. Y en sentido figurado también, ya que reúne tal cantidad de espacios naturales “sobrenaturales”, pueblos con encanto, riqueza patrimonial y rincones con encanto, que sus 14.022 kilómetros cuadrados son un verdadero filón para el séptimo arte. Así, no es de extrañar que en las últimas siete décadas se hayan rodado aquí grandes producciones nacionales e internacionales, llevando este territorio tan rico como variado a las pantallas de todo el mundo.

Vista panorámica de la ciudad de Burgos | ppl58 / ISTOCK

Ver esos títulos ahora es un precioso modo de viajar y aventurarse a recorrer la provincia desde casa para, cuando todo esto por fin pase, lanzarse a recorrer en persona esos escenarios de película (y otros muchos que bien podrían serlo) con esta hoja de ruta básica.

Uno de los primeros largometrajes rodados en la provincia fue El Lazarillo de Tormes. Era 1959 cuando Cesar Fernández Ardavín decidió adaptar este clásico de la literatura al cine. El director se convirtió de esta manera en el primer español en ganar el Oso de Oro del festival de Berlín y la cinta, protagonizada por Marco Paoletti y Carlos Casaravilla, mostró al mundo lugares como el Lagar de los Tobalina de Frías, la ciudad más pequeña de España, o la villa ducal de Lerma, diseñada hace cuatro siglos para el disfrute del rey Felipe III.

Cascada en Pedrosa de Tobalina | David González Rebollo / ISTOCK

Años después, en 1963, Julio Coll rodó en Salas de los Infantes, en Santo Domingo de Silos y en el desfiladero de La Yecla el thriller Los muertos no perdonan. En su periplo, un joven parapsicólogo, encarnado por Javier Escrivá, busca una explicación a la muerte de su padre. Más allá de su argumento, la película sirve para descubrir varias localizaciones al suroeste de la provincia en las zonas de Demanda y Pinares.

Desfiladero de La Yecla | JCMarcos / ISTOCK

“Lights! Camera! Action!” Esa orden, seguro que sonó hasta la saciedad durante el rodaje de uno de los wésterns más famosos de la historia del cine: El bueno, el feo y el malo (1966). La película de Sergio Leone se rodó en varios puntos de la provincia: en el municipio de Carazo, en el monasterio de San Pedro de Arlanza en Hortigüela, junto al río Arlanza y en el valle de Mirandilla, en los términos municipales de Santo Domingo de Silos y Contreras. En la grabación, participaron vecinos de estos pueblos, estudiantes y militares. Fueron ellos, los soldados del ejército de Franco, los que se encargaron de levantar las 5.000 tumbas del cementerio de Sad Hill donde se desarrolla esa famosa escena del duelo a tres.

Cementerio de Sad Hill construido para la película El bueno, el feo y el malo | Turismo Burgos

Veinte años después, en 1986, Antonio Giménez Rico llevaba al cine la adaptación de El disputado voto del señor Cayo, obra de Miguel Delibes, uno de los mejores novelistas españoles. Si bien el escritor era vallisoletano de nacimiento, Delibes sentía una gran afinidad por la provincia de Burgos y en especial por el Valle de Sedano. Como escenario de la película, Antonio Giménez Rico eligió Pesquera del Ebro.

Localidad de Pesquera de Ebro | Picasa

Javier Fesser creó un universo único en su primera película, El Milagro de P. Tinto (1998). Esos mundos imaginarios y surrealistas existen y se encuentran en La Revilla, un pueblecito en el entorno de la sierra de la Demanda. Su viejo apeadero se convirtió en el hogar del señor P. Tinto y su mujer, Olivia. Aunque hace mucho que no pasan trenes por allí, en los mundos de Fesser cada 25 años aparece el Expreso Pendular, trayendo a sus personajes bizarros. Cinco años después, Javier Fesser regresó a la provincia de Burgos para rodar parte de La gran aventura de Mortadelo y Filemón, basada en las historietas de Francisco Ibánez, y eligió para ello Aranda de Duero.

Plaza principal de Aranda de Duero | curtoicurto / ISTOCK

José Luis Garci rodó algunas escenas de El abuelo en el monasterio de la Vid, en La Vid y Barrios, cuya historia se remonta al siglo XII, cuando el noble Domingo Gómez de Candespina fundó una de las dos primeras abadías premonstratenses del país. El largometraje basado en un libro de Galdós y protagonizada por Fernando Fernán Gómez, llegó a Hollywood (fue candidata a los Premios Óscar como Mejor Película de habla no inglesa) y, con ella, la autenticidad de la provincia de Burgos.

Monasterio de la Vid | KarSol / ISTOCK

Y siendo 2021 año jacobeo qué mejor momento para recordar una de las obras que homenajean al Camino de Santiago: The Way. Dirigida en 2009 por Emilio Estévez y protagonizada por su padre Martin Sheen, El Camino cuenta la historia de un californiano que peregrina con las cenizas de su hijo, fallecido cuando iba camino a Santiago. Una buena manera de adentrase en alguna de las etapas burgalesas de esta gran ruta.

Cerramos este recorrido peliculero con un título que no es película, sino serie, pero que bien merece ser vista: El Cid. Estrenada recientemente en Amazon Prime Video, lleva al espectador a descubrir gran parte de la provincia, con localizaciones en Frías, uno de los pueblos más bonitos de España, o el Monumento Natural Monte Santiago, un increíble emplazamiento natural al noreste de la provincia dominado por un frondoso hayedo y el espectáculo del salto del Nervión, el más alto de España, en forma de cola de caballo.

Cascada del salto del Nervión en el Monte Santiago | ARUIZHU / ISTOCK