El país menos conocido de Europa es uno de los más baratos: con monasterios excavados en roca, una fortaleza impresionante del siglo XV y la bodega más grande del mundo
Este país del este de Europa ofrece una alternativa más económica y menos masificada para viajar.

Atardecer en Chisináu / Istock
Si estás buscando un destino diferente dentro de Europa que aún no hayas visitado, donde moverte con presupuesto ajustado y sin grandes aglomeraciones, Moldavia puede ser tu opción perfecta para una próxima escapada. Lo más probable es que aún no sepas mucho de este país del Este, pero no nos extraña, ya que no es un destino de grandes iconos reconocibles ni de rutas saturadas de viajeros, y precisamente ahí está parte de su interés.

Monasterio de Ciuflea en Chisinau / Istock / benedek
Además, es uno de los países más baratos del continente. El coste de vida (especialmente en alojamiento, comida y transporte) es claramente inferior al de la mayoría de destinos europeos que seguro que ya has visitado alguna que otra vez y que dejan tu bolsillo vacío después de una breve escapada de fin de semana.

Adriana Fernández
A esta gran ventaja se suma una cierta sensación de frontera dentro de Europa. Como Moldavia no forma parte de la Unión Europea, notarás pequeñas diferencias en su ambiente general y en que el turismo todavía no ha transformado la experiencia. Pocos destinos pueden presumir a día de hoy de haber mantenido ese atractivo.
Sus monasterios excavados en la roca son uno de los paisajes más singulares del país

Complejo de Orheiul Vechi / Istock / Calin-Andrei Stan
Uno de los lugares más llamativos de Moldavia es el complejo de Orheiul Vechi, situado a unos 50 kilómetros de la capital. Se trata de un conjunto arqueológico y natural donde se conservan restos de distintas épocas, pero lo más característico son sus monasterios excavados en la roca.

Viejo Orhei / Istock / t
En este entorno, el río Răut rodea colinas de piedra caliza, en cuyas paredes se abrieron, siglos atrás, pequeñas cuevas utilizadas por monjes. Algunas de ellas siguen en uso hoy en día y pueden visitarse. El acceso implica caminar por senderos sencillos que te darán unas impresionantes vistas del valle.
Otro monasterio rupestre que merece una visita es el de Asunción de María de Tipova, ubicado en el pueblo del mismo nombre a poco más de una hora en coche del otro complejo.
Una fortaleza del siglo XV ligada a la historia de la región
Otro de los puntos destacados es la Fortaleza de Soroca, una de las construcciones medievales mejor conservadas del país. Su origen se remonta al siglo XV, durante el reinado de Esteban el Grande, aunque la estructura actual en piedra corresponde en gran parte al siglo XVI.

Fortaleza de Soroca / Istock / Serghei Starus
La fortaleza tiene una planta circular completada con varias torres y fue diseñada para resistir ataques en una zona estratégica junto al río Dniéster. A lo largo de su historia, ha sido escenario de conflictos entre distintos poderes de la región.
La bodega más grande del mundo
Uno de los elementos más sorprendentes de Moldavia es su tradición vinícola. El país cuenta con algunas de las bodegas subterráneas más extensas del mundo, y entre ellas destaca Milestii Mici, reconocida por el récord Guinness como la bodega más grande del mundo en número de botellas (se habla de 1,5 millones).

Milestii Mici / Istock / Multipedia
Se trata de una red de galerías subterráneas que supera los 200 kilómetros, aunque solo una parte está abierta al público.
Qué tener en cuenta antes de viajar
La capital, Chisináu, suele ser la puerta de entrada al país y refleja bien la historia reciente de la región, marcada por la etapa soviética. Aquí se concentran la mayoría de alojamientos y conexiones, por lo que es una base práctica para que organices tus desplazamientos a esos otros puntos del país.

Arco triunfal centro de Chisinau Moldavia / Istock / benedek
Antes de ponerte en marcha, conviene que tengas en cuenta algunos aspectos prácticos. La moneda oficial es el leu moldavo, y aunque en la capital se puede pagar con tarjeta en muchos sitios, en zonas más rurales sigue siendo habitual el efectivo.
El transporte entre ciudades suele hacerse en minibuses o trenes y, aunque no es complicado, probablemente te sientas algo más perdido que en otros países europeos donde todo está pensado para el viajero.
En cuanto al idioma, el rumano es la lengua oficial, y también se habla ruso en muchas zonas. El inglés no está tan extendido como en otros destinos, aunque en los puntos más turísticos te puede valer con ello.
Lo más importante es que no pienses que va a ser un viaje como otro cualquiera. Aquí no vas a encontrar los típicos itinerarios cerrados ni muchos otros elementos que en otros destinos europeos son lo estándar. Pero precisamente eso es lo que hace especial a este viaje, ¿no crees?
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