Bali es una isla que cambia radicalmente en pocos kilómetros. Puedes empezar el día entre arrozales, cruzarte con una procesión camino de un templo, bañarte bajo una cascada y acabar viendo el sol caer sobre el Índico. Después de recorrerla personalmente, entendemos que viajar a Bali funciona mejor cuando se combinan sus grandes iconos con carreteras secundarias, pueblos, naturaleza, gastronomía y días en los que el mar se convierte en protagonista.

La danza tradicional balinesa une música, vestuario y espiritualidad en uno de los grandes símbolos culturales de la isla.

La danza tradicional balinesa une música, vestuario y espiritualidad en uno de los grandes símbolos culturales de la isla. / Pyrosky

Bali: por qué esta isla de Indonesia es mucho más que playas

Reducir Bali a sus playas sería quedarse con una parte muy pequeña del viaje. El interior es verde, húmedo y exuberante, con arrozales que trepan por las laderas, palmeras, volcanes y pequeños templos que aparecen casi en cualquier camino. Ubud concentra buena parte de esa imagen, pero merece la pena salir de sus calles más transitadas para adentrarse en el paisaje rural y descubrir una isla mucho más tranquila.

También hay una dimensión espiritual imposible de separar de la vida cotidiana. Las ofrendas aparecen cada mañana frente a casas y comercios, las ceremonias ocupan las calles y los templos no funcionan únicamente como monumentos para visitar. Esa convivencia entre religión, naturaleza y vida diaria es probablemente una de las cosas que más distingue Bali de otros destinos tropicales del Sudeste Asiático.

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Qué ver en Bali: Ubud, Uluwatu, Lempuyang y los paisajes del interior

Ubud es una buena puerta de entrada a la Bali más cultural. Templos, mercados, galerías, restaurantes y cafés conviven con arrozales a pocos minutos del centro. Desde aquí resulta fácil acercarse a algunos de los paisajes que han construido la imagen internacional de la isla y descubrir también esa Bali de carreteras estrechas, aldeas y pequeños santuarios que aparece en cuanto uno se aleja de las zonas más concurridas.

Los templos son otro de los grandes hilos conductores del viaje. Uluwatu ocupa un acantilado espectacular sobre el Índico y permite combinar patrimonio, paisaje y uno de los mejores atardeceres de la isla. Lempuyang, en el este, es conocido por sus famosas Puertas del Cielo, con el volcán Agung como telón de fondo.

El templo Taman Ayun, en Mengwi, destaca por sus elegantes santuarios de varios tejados y sus jardines rodeados de agua, una de las imágenes más armoniosas de la arquitectura religiosa balinesa.

El templo Taman Ayun, en Mengwi, destaca por sus elegantes santuarios de varios tejados y sus jardines rodeados de agua, una de las imágenes más armoniosas de la arquitectura religiosa balinesa. / bloodua

Muy cerca, Tirta Gangga, antiguo palacio real, despliega estanques, fuentes y jardines de agua, mientras que Tirta Empul permite acercarse a los rituales de purificación que siguen formando parte de la vida religiosa balinesa. Besakih, considerado el templo madre de Bali, reúne decenas de santuarios en las laderas del Agung, y Ulun Danu Beratan, aparentemente suspendido sobre las aguas del lago Beratan, ofrece otra de las imágenes más reconocibles de la isla.

A ellos se suman Goa Gajah, con su célebre entrada excavada en la roca, y los pequeños templos que aparecen entre arrozales, pueblos y caminos. En Bali, la espiritualidad no queda encerrada en los grandes santuarios: forma parte del paisaje y de la vida cotidiana.

Ubud concentra buena parte de la vida cultural de Bali, entre templos, restaurantes, tiendas y pequeñas calles llenas de movimiento.

Ubud concentra buena parte de la vida cultural de Bali, entre templos, restaurantes, tiendas y pequeñas calles llenas de movimiento. / andrey danilovich

Cuáles son los arrozales y paisajes más espectaculares de Bali

Hay una Bali que se entiende especialmente bien desde una moto, un coche o simplemente caminando. Arrozales, palmerales, pequeños pueblos y montañas van apareciendo a medida que se abandona la costa. Las terrazas de arroz son una de las imágenes más buscadas, aunque los paisajes menos conocidos permiten descubrir una faceta mucho más rural de la isla.

Sidemen es uno de esos lugares en los que merece la pena detenerse. El verde domina el paisaje y el monte Agung aparece en el horizonte cuando las nubes lo permiten. Es una zona especialmente interesante para caminar entre arrozales y observar la vida de las pequeñas comunidades agrícolas, lejos de la Bali más turística.

Los columpios sobre los arrozales se han convertido en una de las imágenes más fotografiadas del interior de Bali.

Los columpios sobre los arrozales se han convertido en una de las imágenes más fotografiadas del interior de Bali. / María José Cayuela

Cascadas de Bali: la aventura empieza en el interior de la isla

Las cascadas son una de las grandes sorpresas de Bali. Algunas obligan a bajar cientos de escalones, atravesar senderos húmedos o caminar entre vegetación tropical antes de llegar al agua. Precisamente ahí está parte de su atractivo: el baño es casi la recompensa después de adentrarse en una selva donde todo parece crecer a una velocidad distinta.

El interior de Bali está lleno de cascadas, pero algunas destacan especialmente. Tegenungan, cerca de Ubud, es una de las más accesibles; Tibumana resulta más recogida y fotogénica, rodeada de vegetación; Kanto Lampo cae en varios niveles sobre la roca y permite acercarse mucho al agua; y Sekumpul, en el norte, es probablemente una de las más espectaculares de toda la isla, con varios saltos de agua cayendo entre paredes cubiertas de selva.

Las cascadas escondidas entre la vegetación tropical muestran la cara más aventurera y exuberante de Bali.

Las cascadas escondidas entre la vegetación tropical muestran la cara más aventurera y exuberante de Bali. / VisualStories

También merece la pena Gitgit, una de las cascadas clásicas del norte, y Banyumala Twin Waterfalls, formada por varias cortinas de agua que desembocan en una piscina natural. Si se quiere incluir una jornada de cascadas en un viaje a medida, lo mejor es agruparlas por zonas para evitar pasar demasiadas horas en carretera.

El interior permite además incorporar una dosis considerable de aventura al viaje. Rafting, rutas en ATV, senderismo y excursiones por zonas volcánicas muestran una Bali muy diferente de la que aparece en las fotografías de beach clubs y piscinas infinitas. Alternar estas experiencias con jornadas más tranquilas es una de las mejores maneras de comprender la diversidad de la isla.

El rafting permite descubrir el Bali más aventurero, descendiendo ríos rodeados de una exuberante vegetación tropical.

El rafting permite descubrir el Bali más aventurero, descendiendo ríos rodeados de una exuberante vegetación tropical. / Marina113 / istock

Dónde hacer surf en Bali y qué playas merece la pena conocer

El surf forma parte de la identidad de Bali y el sur de la isla concentra algunas de sus playas más conocidas. Uluwatu es uno de los grandes nombres, con olas potentes y un escenario espectacular bajo los acantilados; Padang Padang es otro de los spots míticos de la península de Bukit, mientras que Bingin combina ambiente surfero, pequeños alojamientos y puestas de sol frente al Índico. Para quienes empiezan, Kuta y Legian ofrecen condiciones más accesibles y numerosas escuelas de surf.

También merece la pena mirar hacia Canggu, especialmente Batu Bolong, donde el surf convive con beach clubs, cafés y restaurantes, o hacia Balangan, una playa más tranquila rodeada de acantilados. En Bali, elegir dónde surfear depende tanto del nivel como de las condiciones del mar y de la época del año.

El surf forma parte de la identidad de Bali, con algunas de las olas más famosas del Índico y playas para todos los niveles.

El surf forma parte de la identidad de Bali, con algunas de las olas más famosas del Índico y playas para todos los niveles. / Marius Dobilas

Qué comer en Bali: del nasi goreng a los brunchs entre arrozales

La gastronomía acaba convirtiéndose en otra manera de recorrer Bali. El nasi goreng, el mie goreng, los satay, el pescado, el arroz y las preparaciones con especias conviven con una oferta contemporánea enorme. En las zonas más viajeras es fácil pasar de un pequeño warung a un restaurante de cocina creativa o a uno de esos brunchs cuidados hasta el último detalle que se han convertido en otra imagen de la isla.

También merece la pena probar fruta tropical, zumos recién preparados y café local, además de acercarse a los mercados para comprender mejor los ingredientes que forman parte de la cocina indonesia. Bali permite comer muy bien y de maneras completamente distintas, desde una mesa sencilla junto a la carretera hasta una cena frente al mar.

Los brunchs saludables y llenos de color se han convertido también en parte de la experiencia gastronómica de Bali.

Los brunchs saludables y llenos de color se han convertido también en parte de la experiencia gastronómica de Bali. / María José Cayuela

Cómo organizar un viaje a Bali

Bali permite construir viajes completamente diferentes según los intereses de cada viajero. Se puede dedicar más tiempo a los templos y la cultura, buscar aventura entre cascadas y volcanes, reservar varios días para hacer surf o combinar la isla con otros destinos de Indonesia. Precisamente por eso tiene más sentido plantearla como un viaje a medida que intentar encajarla en un recorrido rígido.

Club VIAJAR y PANGEA permiten diseñar el viaje adaptando el recorrido, las experiencias y el ritmo a cada viajero. Después de haber recorrido personalmente la isla, nuestra recomendación es combinar el Bali imprescindible con zonas rurales, aventura y playa, dejando también tiempo para disfrutar de aquello que aparece por el camino y que muchas veces acaba siendo lo que más se recuerda.

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Las Puertas del Cielo del templo de Lempuyang ofrecen una de las imágenes más icónicas de Bali.

Las Puertas del Cielo del templo de Lempuyang ofrecen una de las imágenes más icónicas de Bali. / María José Cayuela

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