Vértigo supremo: el mirador natural que corta la respiración

Trolltunga, en Noruega, es literalmente una lengua sobre el abismo

Noelia Ferreiro
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Sólo la portentosa naturaleza noruega podía moldear una roca en perfecta horizontalidad para colocarla después suspendida sobre el vacío. Esto es lo que logró con Trolltunga: un vertiginoso saliente que brota de una pared montañosa, descolgado como por un milagro a 700 metros de altura. Por debajo quedan las aguas del lago Ringedalsvatnet y arropando la escena, las paredes abruptas del fiordo de Hardangerfjord, uno de los muchos tajos que los glaciares, como garras de gigante, asestaron a las montañas, y que luego el mar fue colonizando hasta formar un laberinto mágico.

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El mirador de Trolltunga (que en el idioma noruego quiere decir ‘la lengua del troll’) es un hito dentro del amplio catálogo de maravillas naturales que exhibe el país de los vikingos, emplazado a menos de cuatro horas desde nuestro sofá. Hace falta llegar a la ciudad de Bergen para, a unos 200 kilómetros al sureste, emprender el ascenso a este rincón donde ha quedado congelada una de las imágenes más impactantes de Europa. 

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Una ruta temerosa

Trolltunga es, para muchos, una de las más espectaculares rutas de senderismo que ofrece la naturaleza. Un rincón que desafía las leyes conocidas para combinar en un mismo escenario las vistas a una altura descomunal y la belleza de este saliente titánico donde sólo aquellos que no sufren de vértigo consiguen hacerse la foto de su vida. 

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Pero aunque esta ruta se ha convertido en una de las más frecuentadas de Noruega, hay que guardar ciertas precauciones porque nada hace pensar que sea sencilla de acometer. Para empezar, nunca ha de hacerse por cuenta propia y en solitario en los meses de invierno. Aquellos que quieran disfrutar de la despampanante panorámica nevada, deberán unirse a las excursiones (siempre guiadas) con esquís o raquetas de nieve que dan comienzo en marzo.

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Paisaje sin igual

Y es que este recorrido está ideado solo para aquellos senderistas que están habituados a la montaña y que gozan de una capacidad física suficiente para soportar largas distancias y fuertes cambios de temperatura. Por esto último, conviene también ir muy bien preparado. En definitiva, se trata de una ruta marcada como difícil, con un trayecto de veintisiete kilómetros, un desnivel de por encima de los mil metros y una duración que oscila entre las siete hasta las diez o doce horas.

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La ruta desde el pueblo de Skjeggedal, a través de desfiladeros tapizados de flora ártica donde pastan plácidos los renos, ofrece, eso sí, la recompensa de admirar el más bello balcón hacia la nada al que puede asomarse el hombre. Porque aunque Trolltunga se sitúa a 1.100 metros sobre el nivel del mar, el paisaje que se descubre en este particular rincón de Noruega es el propio de la alta montaña. El millar de metros de Noruega equivale perfectamente a los dos mil o tres mil metros de altura que exhiben los Pirineos o los Alpes.

La noche mágica

Dada la belleza del lugar, la opción más bonita e interesante para descubrir el Trolltunga la de hacer la ruta en al menos un par de días y acampar en tan soberbio paisaje. Nada puede haber más emocionante que ver amanecer sobre el Lago Ringedalsvatnet, especialmente en los meses de verano, cuando el sol de medianoche propicia larguísimas horas de una luz y las noches se presentan fabulosas.

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En Trolltunga hasta el más osado experimenta la magnética sensación de hallarse sobre el abismo. Aunque quienes quieran experimentar más vértigo, en los fiordos noruegos tienen dónde elegir. Por ejemplo, en El Púlpito, otro mirador que corta la respiración. Lo llaman Preikestolen (la roca del predicador) y es una plataforma gigantesca a pocos kilómetros de la lengua del troll. Eso sí, ojo con acercarse demasiado, que la única víctima hasta la fecha ha sido un turista español.  

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