¿Venecia o Florencia? La difícil elección entre las joyas de Italia 

Desgranamos la esencia de las dos ciudades que rivalizan en belleza  

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: JaCZhou / ISTOCK

Una es puro romanticismo y belleza decadente; la otra es epítome de la luz y la armonía del Renacimiento. Son, para muchos, las ciudades más bellas de Italia, las grandes joyas de un país que es en sí mismo un tesoro. ¿Venecia o Florencia? La elección es difícil, así que aquí vamos con su carta de presentación básica para que cada cual decida. 

Venecia, oda a la nostalgia 

Es nombrar a Venecia y pensar en magia y melancolía. Tal vez por las reminiscencias literarias y cinematográficas, esta ciudad es amor, a veces con un tinte de drama. Aquí lo tópico lleva el sello del romanticismo: pasear en góndola por sus canales con el Oh, sole mío de fondo, pasar bajo el Puente de los Suspiros donde aún se escucha el eco de los reos antes de morir, detenerse en la Plaza de San Marcos y contemplar la basílica en uno de los escenarios más carismáticos del mundo, el mismo al que el propio Napoleón cuentan que llamó “el más elegante salón de Europa”.  

Uno de los canales principales de Venecia
Uno de los canales principales de Venecia | adisa / ISTOCK

Pasear por Venecia es admirar su luz única, adentrarse en un cuadro de Veronés, Tiziano o Canaletto, cumplir el sueño de pisar esta bella ciudad al menos una vez en la vida. Hay que recorrer el Gran Canal de un extremo a otro, pero también perderse por los sestieri y descubrir la arquitectura típica, el Arsenal, el Museo Naval, la Galería de la Academia, el Teatro La Fenice… Pero también sentarse al sol en una terraza para tomar un spritz, el aperitivo veneziano por antonomasia. Y curiosear por el mercado Rialto. Y saborear un café, esos fortísimos cafés italianos. En definitiva, contemplar de cerca la vida auténtica de la ciudad más allá de las hordas de turistas. 

Entre los canales de Venecia
Entre los canales de Venecia | valio84sl / ISTOCK

Florencia, paradigma del arte 

La ciudad que llegó a abrumar a Stendhal fue toda una máquina de alumbrar genios como no se ha vuelto a dar en la historia. Florencia será siempre Miguel Ángel, Leonardo, Botticelli, Donatello y Brunelleschi. Pero también sus callejuelas medievales, sus puentes sobre un río perezoso y sus espigadas torres de piedra. 

Florencia, Italia
Florencia, Italia | Trifonov_Evgeniy / ISTOCK

En Florencia no hay que perderse la huella de quien supo insuflar vida a la piedra como ningún otro escultor de la historia (la encontramos en la Casa Buonarotti, el Museo del Bargello, el Museo dell’Opera del Duomo o en la Galleria dell’Accademia). Tampoco el famoso Duomo, esto es, la basílica de Santa María del Fiore, que se se alza majestuosa sobre la ciudad. Ni el legado de los Medici en la Galleria delgli Uffizi, que es es un auténtico tesoro con una calidad pocas veces superada. 

Catedral de Florencia
Catedral de Florencia | RossHelen / ISTOCK

Pero, sobre todo, no hay que perderse un atardecer en el Ponte Vechio, sobre el río Arno, con las luces de las antiguas orfebrerías reflejadas en las aguas, ni un chianti en una de sus terrazas, mientras se ve la vida pasa rodeada de tanta belleza.