Veinticuatro horas en Ciudad Real

Se esparce sobre una infinita llanura. La Mancha, la comarca natural más extensa de España, hermana pueblos y paisajes de una provincia encerrada entre los Montes de Toledo, al norte, y Sierra Morena, al sur.

Carolina Oubernell
 | 
Foto: Turismo Castilla La Mancha

Por ella habita la memoria de Don Quijote, el mayor símbolo literario de la Lengua Española. En sus planicies y sus suaves lomas fueron dibujados los primeros caminos que unieron la baja Meseta castellana y el sureño Valle del Guadalquivir.

Sasha64f / ISTOCK

Eclipsada por la belleza de sus pueblos, la capital de la provincia merece un largo día de caminata y sorpresas. En el siglo XIV, cuando Ciudad Real se convirtió en villa de realengo, la población estaba protegida por una muralla casi inexpugnable, abierta a ocho puertas. Hoy sólo se conserva la Puerta de Toledo, mandada construir por Alfonso XI y protegida por arcos apuntados que cobijan en su interior un arco de herradura. Es un buen punto de partida para conocer una ciudad inesperada. 

Ayuntamiento de Ciudad Real

Ciudad Real conserva en su barrio viejo el trazado medieval que la vio nacer. En el corazón de la ciudad vieja se alza la iglesia de Santiago, el templo más antiguo de la ciudad. 

Ayuntamiento de Ciudad Real

Por fuera muestra cierto aire de fortaleza, mientras que por dentro está ordenado en tres naves separadas por arcos apuntados. Su estilo gótico queda manifestado en la sobriedad de sus bóvedas y pinturas murales.

Ayuntamiento de Ciudad Real

A mediodía nos espera la catedral de Santa María del Prado cuyos orígenes románicos, fechados a mediados del siglo XIII, dejan traducir no obstante el gótico de su interior. Seis siglos fueron necesarios para que el templo principal de Ciudad Real exhibiera la imagen que hoy tiene. El ábside es renacentista, al igual que algunas capillas. El retablo del altar mayor es barroco y se debe a Giraldo de Merlo. El campanario fue remodelado en el XIX, y simboliza la sobriedad de la arquitectura manchega.

Ayuntamiento de Ciudad Real

Antes del almuerzo conviene visitar otra iglesia de gran valor artístico. Se trata de San Pedro, de estilo gótico y aire militar. En su interior guarda la capilla de los Coca, uno de los más bellos retablos de alabastro hispano-flamencos de la región.

Ayuntamiento de Ciudad Real

Ciudad Real tiene en su plaza Mayor su más importante símbolo urbano. Está rodeada de bares y restaurantes donde sirven este invierno sustanciosos platos de cuchara. Hasta 1817 la plaza ejerció como coso taurino. De aquella época son los soportales que encuadran su planta rectangular y los arcos de ingreso a su interior. La plaza Mayor está presidida por el Ayuntamiento, un edificio atrevido y moderno firmado por el arquitecto Fernando Higueras en la década de los sesenta del pasado siglo.

Con el estómago saciado conviene andorrear por la calle Calatrava, la más concurrida, histórica y comercial de la capital. A ambos lados de sus aceras se alzan edificios de estilo modernista e historicista fechados a finales del siglo XIX y a principios del XX. 

Ayuntamiento de Ciudad Real

La capital de la provincia posee dos de los más importantes museos de Castilla-La Mancha. Es un buen plan para la tarde visitar el Museo Provincial de Ciudad Real, inaugurado en 1982. Las salas dedicadas a arqueología muestran las huellas del Paleolítico halladas en el yacimiento de Porzuna. La sala dedicada a Bellas Artes está representada por pintores del siglo XX como Antonio López, Manuel Valdés, Chillida, Barceló o Saura.

Turismo Castilla La Mancha

El otro museo está dedicado, como no podía ser de otro modo, a El Quijote. Abre sus puertas en el parque Gasset, pulmón verde de Ciudad Real. En su sala se muestran grabados quijotescos y libros cervantinos, además de diez bustos de otros tantos personajes de la novela más universal de la Lengua Española.

La Biblioteca Cervantina ocupa la planta principal del edificio y en ella se guardan cuatro mil libros sobre temas relacionados con el escritor y su obra. La primera impresión es el título de una sala que recrea el ambiente de una imprenta del siglo XVII, similar a la que publicó la primera edición de El Quijote.

JULIAN74 / ISTOCK

La noche se ha echado sobre Ciudad Real y con estos fríos de enero conviene volver a la plaza Mayor donde nos espera alguna otra taberna con vino de Valdepeñas y ricas viandas de aquellas que tanto gustaban a Sancho Panza.