Vanguardia en la Soria medieval

Parece ilógico acercarse a la villa medieval de Calatañazor para dar un poco de color a una escapada otoñal. Y más cuando se contempla el exterior de la Casa del Cura, de adobe, piedra y madera, con el aspecto frío y añejo de todas las edificaciones que la rodean. Pero el interior de este hotel rural nos descubre un espacio pop (con sus paredes de intensos naranjas, amarillos o rosas), punk (con sus graffitis en los muros), industrial (con un salón que aúna el acero en las escaleras con una chimenea cromada y unas paredes recubiertas de madera escandinava y estructura de hierro) y hasta chill-out (gracias a su íntimo restaurante, a sus chaise-longes y las numerosas luces indirectas).

Esta inverosímil reunión de referencias modernas respeta la distribución medieval de la casa original, que toca sus paredes con las de la iglesia románica de Santa María del Castillo. Alrededor se alza un pueblo amurallado de casas de adobe con tejas de barro cocido. El empedrado de sus calles de trazado azaroso ha sido medievalizado con nuevo pavimento de cantos y adoquines. Sobre él la historia casi se puede palpar. Sobre todo gracias al castillo local -no se sabe si musulmán, cristiano o las dos cosas-, que transporta a épocas de batallas fronterizas. Todo ello bajo un cielo surcado de buitres que planean en espiral, esperando pacientemente en las alturas.

La nueva atracción de la Casa del Cura es una suite de 35 metros cuadrados que se abre, con un ventanal de mallazo relleno de piedra al hueso, sobre el cañón del río Milanos. El rectilíneo mobiliario de su baño parece flotar en el aire. Otros aspectos del hotel también han sido renovados recientemente, como el amplio y alto salón, más cálido ahora con sus paneles de madera. O el desayuno, más copioso y reforzado por embutidos caseros y tartas. O la carta de vinos de su restaurante, con una selección de autor firmada por Ignacio de Miguel. Es en el comedor donde se da continuidad a una de las antiguas ocupa- ciones de la tricentenaria casa: la de fonda, que también fuera cárcel y establo. La cocina no se aleja tanto de lo que se espera de la zona y aprovecha las carnes sorianas en platos como la cecina de vaca con magras de tomate. Aunque también sorprende con toques foráneos en su congrio con sushi, jengibre y azafrán. Eso sí, la carta oficial deja escapar los recursos micológicos de la zona, aunque es de esperar que los recupere en temporada, precisamente ahora.

Situación: Casa del Cura está en Calatañazor, una villa a 33 kilómetros de Soria yendo por la N-122.
Habitaciones: ocho dobles con baño, calefacción, teléfono y televisión. Cuenta con una suite con vistas.
Precio: doble, alrededor de 100 €.
Servicios e instalaciones: restaurante, salones con chimenea, sala de reuniones, jardín y aparcamiento.
Contacto: Tel. 975 183 631 y www.posadacasadelcura.com
Un detalle: se pueden seguir los pasos del caudillo Almanzor en su discutida última batalla. Los escenarios, Medinaceli, Berlanga de Duero o pequeñas aldeas como Bordecorex o Andaluz conservan aún la atmósfera de la época.