Vancouver, la reina de Canadá

Es la ciudad de moda en Canadá. A su clima moderado en un país de temperaturas extremas añade un pulso urbano y vital lleno de dinamismo, diversidad y modernidad, una de las mejores ofertas culturales de Norteamérica y la cercanía a una naturaleza espectacular bajo el amparo de las Montañas Rocosas.

Guillermo García Tirado
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Foto: Aolin Chen / ISTOCK

Vancouver es dinamismo y modernidad rodeados en un entorno natural privilegiado. Sus rascacielos forman un skyline futurista que emerge del encuentro de exuberantes bosques de coníferas con la costa pacífica norteamericana. Las cimas de las Montañas Rocosas al fondo, cubiertas de nieve gran parte del año, complementan una de las escenas más sugerentes que pueden encontrarse en Canadá.

Además de ser la tercera ciudad más grande del país, detrás de Toronto y Montreal, Vancouver es también el puerto más importante y centro neurálgico de su región. Se ubica estratégicamente a orillas del estrecho de Georgia, el cual separa a la ciudad de Vancouver en suelo continental de la isla de Vancouver, donde se ubica Victoria, la capital de la provincia de Columbia Británica. Esta zona representa la esquina suroeste del territorio canadiense, delimitando con el Estado de Washington (Estados Unidos) y el océano Pacífico.

Vancouver combina un skyline urbano vanguardista con otro de naturaleza pura y salvaje | RonTech2000 / ISTOCK

Al caminar por las calles de Vancouver resalta su carácter cosmopolita y su asombrosa mezcla de culturas e idiomas, con gente procedente de prácticamente todos los países del mundo. Se estima que la mitad de los 2,5 millones de habitantes de su área metropolitana no tienen el inglés como primera lengua y continúan teniendo como lengua preferente, en cuanto al uso cotidiano, el idioma de su comunidad de origen. Destaca el uso del chino, el hindi, el punjabí, el bengalí y el filipino. 

El clima de Vancouver es, por lo general, templado; suele ser lluvioso, en ocasiones impredecible, el reporte meteorológico puede cambiar mucho a lo largo del día. No obstante, es considerado el mejor clima de Canadá, con veranos frescos e inviernos menos severos que el resto del país. Los vancouveritas suelen presumir de que cuando llega la primavera pueden comenzar el día deslizándose en las pistas de esquí (las más cercanas están a media hora del centro) y terminarlo con una caminata por alguno de los agradables parques, playas o paseos marítimos con los que cuenta su ciudad. 

La Luna llena sobre la bahía de Vancouver. | LIJUAN GUO / ISTOCK

Llegada de los españoles

La historia de Vancouver como tal arranca a finales del siglo XVIII con la llegada de exploradores de la corona española y sus encuentros con los grupos indígenas de la zona: los squamish, los salish y otros. Finalmente fue el navegante George Vancouver quien contribuyó a afianzar el dominio inglés en la zona y es por ello que en su honor se nombró así tanto a la ciudad como a la isla situada al otro lado del estrecho.

La plaza Robson, el mejor punto de arranque para un recorrido por Vancouver. | AnthonyRosenberg / ISTOCK

Debido a su embarcadero natural y a su estratégico emplazamiento, la ciudad de Vancouver fue fundada oficialmente en 1886 y escogida como sede de la estación final del Ferrocarril Pacífico Canadiense, situación que desde un principio marcó el destino de Vancouver y sentó las bases para su posterior desarrollo. En sus inicios las principales actividades económicas eran la silvicultura, la minería y la pesca; más adelante, en el siglo XX se consolidó como un centro financiero, logístico y de servicios. Si bien la historia de Vancouver no es tan extensa, cabe resaltar su crecimiento vertiginoso, siempre orientado al progreso y al desarrollo. Hoy en día esta urbe canadiense suele ocupar las primeras posiciones en las listas de ciudades del mundo con mejor calidad de vida. Entre los diversos factores se encuentran su infraestructura de primer nivel, casi nula inseguridad, amplia variedad de servicios y el profundo énfasis en la sostenibilidad y la cultura de inclusión que han realizado tanto autoridades como habitantes.

Exterior del histórico hotel Fairmont. | D.R.

El centro de Vancouver es compacto, apto para recorrerlo a pie y se extiende en una península rodeada al sur por English Bay y False Creek, al oeste por el icónico Stanley Park y al norte por Burrard Inlet, un fiordo natural del estrecho de Georgia que a su vez separa North Vancouver. Asimismo, es fácil orientarse ya que todas las calles están en diseño reticular, de manera que ubicando alguno de los puntos antes mencionados es sencillo llegar sin problemas a donde se desea. 

La primera taberna

Un buen punto para empezar el recorrido es Robson Square, la plaza donde se alzan el edificio de la Corte Suprema, el campus central de la Universidad de Columbia Británica y la Vancouver Art Gallery, este último un edificio neoclásico que alberga unas 12.000 obras de arte y entre las que destaca su sección de First Nations (grupos indígenas) y de arte asiático. En las inmediaciones de Robson Square se encuentran el centro comercial Pacific Centre, la tienda departamental The Bay y el icónico hotel Fairmont Vancouver. Uno de los barrios más típicos es Gastown, conocido por sus bares y sus restaurantes; de hecho, su nombre lo adquirió a partir de la primera taberna que se abrió en Vancouver a finales del siglo XIX. Hoy en día su icono por excelencia es el Steam Clock, el cual es uno de los pocos ejemplares que quedan en el mundo de relojes que funcionan con máquinas de vapor y se ubica en la esquina de las calles Cambie y Water. 

Puente Lions Gate y la montaña Grouse a la hora del crepúsculo. | Shannon Fagan / ISTOCK

A una cuadra se ubican el Harbour Centre y el restaurante giratorio Top of Vancouver, que con una altura de 167 metros ofrece las mejores vistas panorámicas de la ciudad y los alrededores. Se toma una hora en hacer la vuelta completa y es especialmente encantador antes del atardecer ya que de esta manera permite ver la ciudad de día y de noche. 

Otro punto indispensable en una visita a Vancouver es el barrio chino; la imponente Millenium Gate, ubicada en la esquina de las calles Pender y Carrall, denota el inicio de este barrio y hace alusión al misticismo oriental. La otra puerta (China Gate) se ubica al lado del Museo de los Chinos de Ultramar y originalmente perteneció al pabellón de China en la Exposición Mundial de 1986. El recorrido por el barrio se completa con la visita al Jardín Sun Yat Sen, el cual recrea el estilo de la dinastía Ming y fue el primero de su clase en hacerse fuera de China. 

El centro de Vancouver visto desde el puente de Granville Street. | Aolin Chen / ISTOCK

Naturaleza urbana

Stanley Park es quizá el mejor lugar de esparcimiento en la ciudad. Es también uno de los parques urbanos más grandes de América y en sus más de 400 hectáreas de extensión se calcula que hay medio millón de pinos. Hay también unos 200 kilómetros de senderos aptos para correr o para ir en bicicleta. De todos ellos, el paseo marítimo Seawall es el más popular ya que bordea todo el parque; en particular vale la pena recorrer el tramo que discurre cerca del Faro de Brockton Point ya que ofrece las mejores vistas panorámicas del Canada Place, el Harbour Centre y los rascacielos de la ciudad. 

Puente en Suspensión de Capilano, de 140 metros de longitud y suspendido 70 metros por encima del río homónimo. | GDW / ISTOCK

Tótems centenarios 

Ahora bien, la atracción principal del parque ciertamente son los nueve tótems de Brockton Point. Algunas de estas columnas hechas de madera y con representaciones de personas, animales o entidades naturales tienen más de cien años de antigüedad y con sus diferentes alturas exaltan la importancia del legado indígena en la identidad de Vancouver. Stanley Park cuenta también con lagos, un tren que hace un pequeño recorrido, un puerto deportivo y el acuario de la ciudad, particularmente popular entre los más pequeños de la casa. Por último, vale la pena considerar ir a Prospect Point, que en la punta norte del parque permite admirar de cerca al imponente Lions Gate Bridge.Este puente se alza sobre Burrard Inlet y conecta con North Vancouver, donde se encuentra el Puente en Suspensión de Capilano. Este atractivo turístico tiene 140 metros de longitud y está suspendido 70 metros por encima del río homónimo. Al otro lado del puente colgante se encuentra un circuito de puentes entrelazados en árboles que hace sentirse verdaderamente internado en el bosque. Hay también otra atracción llamada Cliffwalk que puede producir vértigo al caminar, literalmente, en el borde de un desfiladero. La manera más fácil de llegar a este parque es con los autobuses gratuitos que salen desde Canada Place y de otros tres puntos adicionales situados en el centro de la ciudad.

El reloj Steam Clock, en la esquina de las calles Cambie y Water.  | RAPISAN SWANGPHON JOHN / ISTOCK

A unos 15 minutos se encuentra Grouse Mountain, que gracias a sus 1.200 metros sobre el nivel del mar y a su cercanía a Vancouver proporciona vistas maravillosas de toda el área metropolitana desde lo alto. Durante el invierno sus pistas se cubren de nieve para practicar esquí o snowboard, mientras que en el verano se puede hacer bicicleta de montaña o senderismo. Es importante revisar el horario de los teleféricos, ya que hay periodos en los que cierran o en los que  operan de manera limitada.

Hidroavión a Victoria

Sin duda alguna, la manera más emocionante de visitar Victoria, la capital de la provincia de Columbia Británica, es haciéndolo en hidroavión. En Vancouver la terminal se encuentra a un costado de Canada Place y el Centro de Convenciones. El vuelo dura tan solo 35 minutos y el transcurso permite apreciar las formas caprichosas de las islas del estrecho de Georgia, su vegetación y la belleza de la isla Vancouver. El amerizaje se realiza en pleno Waterfront de Victoria, con lo cual la primera impresión es una de las postales más bonitas de Canadá: la Asamblea Legislativa de Columbia Británica, con todo su esplendor imperial británico, y a su izquierda el Hotel Empress, que destaca por su estilo château y la alusión a la arquitectura renacentista del Valle del Loira francés. Un poco más al fondo se encuentra el Royal Museum of British Columbia, el cual vale la pena conocer por sus finos ejemplares de tótems y por las pinturas de la artista local Emily Carr.

Ivana Jeskova / Justa Jeskova Photography / GETTY

La ciudad jardín

La calle Government es la arteria principal del centro de la ciudad y en ella están centros comerciales, pubs irlandeses, restaurantes y galerías de arte. Unas cuadras arriba se encuentra el barrio chino, el cual es uno de los primeros que hubo en el continente americano; de hecho, Victoria es la ciudad más antigua de toda Cascadia, que es como también se conoce a la región del Pacífico Noroeste. 

Jardines Butchart, atractivo natural de la ciudad de Victoria. | Cybernesco / ISTOCK

Su buen clima y capacidad para florecer todo el año le han valido a Victoria el apodo de la Ciudad Jardín, y de todos ellos el más destacado es Butchart Gardens; sus parterres se dibujan junto a frondosos árboles, flores de varios colores, plantaciones, fuentes y un célebre jardín japonés que destaca por sus estanques y espacios zen. En la época invernal, Butchart Gardens abre de noche y es iluminado por completo para ofrecer al visitante una experiencia envolvente y lumínica, donde puede haber hasta un bosque cubierto completamente por rayos láser. 

Fuera de Victoria, la isla de Vancouver cuenta con otros atractivos naturales ideales para pasar tiempo al aire libre. La isla tiene una superficie equiparable con las Comunidades Autónomas de Galicia o Cataluña, es la isla más grande en el Océano Pacífico al este de Nueva Zelanda, por lo que alberga muchos lugares para descubrir, explorar y disfrutar al aire libre. La costa de Tofino ofrece parajes ideales para los aficionados a la pesca, para acampar e incluso para practicar surf con trajes de neopreno. En la parte central y montañosa de la isla se encuentra el resort para deportes de invierno de Mount Washington y hacia el norte hay también más parques naturales. 

El paseo marítimo Seawall bordea el impresionante Stanley Park, de 400 hectáreas.  | dan_prat / ISTOCK

Además del hidroavión, hay una eficiente red de ferris y barcos que permiten la conexión de toda la zona. En Victoria los ferris normales salen con varias frecuencias diarias desde Swartz Bay (situada a 30 kilómetros al norte de Victoria) a la localidad de Tsawwassen (30 kilómetros al sur de Vancouver). El recorrido en barco dura poco más de una hora e igualmente permite admirar los paisajes de las islas del estrecho.