Valencia, la ciudad inteligente que piensa en verde

Valencia quiere ser una ciudad con un impacto medioambiental turístico cero para 2025. Para ello, está apostando por la accesibilidad, el reciclaje, la economía circular, la reducción de la contaminación y hasta un alumbrado inteligente.

Macarena Escrivá
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Foto: lanasphotos / ISTOCK

Las ciudades del futuro serán verdes y sostenibles o no serán. Y Valencia ha sido una de las pioneras en poner en el horizonte llegar a ser la primera en conseguir auditar su huella de carbono turística. ¿El objetivo? Cumplir con la implementación de la Agenda 2030 para convertirse en una ciudad totalmente inteligente y sostenible, a la par que comprometerse para 2025 a ser una ciudad con un impacto medioambiental turístico cero.

Parque Natural de la Albufera. | Jorgefontestad / ISTOCK

De esta forma, la capital se incorporaba al Global Destination Sustainability, un programa del que forman parte otras grandes ciudades del mundo como Bilbao, Helsinki o Sídney, que apuesta por la sostenibilidad como un valor diferencial y ha sido reconocida por la ONU como la primera localidad europea y la tercera a nivel mundial como ciudad sostenible e inteligente con sus certificaciones ISO e ITU.

¿Cómo lo están logrando? Con puntos tan importantes como la accesibilidad, el reciclaje, una apuesta por la economía circular, reducción de la contaminación y hasta alumbrado inteligente para reducir el consumo. Todo dentro del programa SmartCity València, la Oficina de Ciudad Inteligente.

Se asume como un reto, pero esto, para la ciudad, no es algo nuevo. Valencia siempre ha tenido vocación hacia el bienestar, tanto de los que allí habitan como de los que la visitan. Ha sido reconocida en numerosas ocasiones como mejor ciudad del mundo para vivir, por su calidad de vida, su cultura, ocio y gastronomía, pero también como la ciudad más saludable del mundo para vivir, categoría otorgada por un estudio de Dot Zinc Limited. Una ciudad que conjuga espacios verdes, playas urbanas y una constante revitalización de sus espacios.

Ciudad de las Artes y las Ciencias. | Vladimir Gerasimov / ISTOCK

Ya lo hizo reconvirtiendo el antiguo cauce del río Turia en un inmenso jardín, uno de los más grandes del país, de casi 10 kilómetros transitables, rodeados de grandes hitos como la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el Parque de Cabecera o el Bioparc. Caso parecido fue el del barrio marinero del Cabanyal-Canyamelar. Aquí fue, junto a la playa, donde se fueron estableciendo pescadores y agricultores. El nivel del barrio fue en aumento, hasta que aquellas casas de pescadores se convirtieron en residencias de verano. Lamentablemente, en los últimos años entró en declive y ante la posibilidad de la destrucción del barrio y su degradación, se lanzó un ambicioso plan de conservación y renovación en pro de mantener vivo un patrimonio de valor incalculable para la ciudad, con numerosos ejemplos de art nouveau y cerámica valenciana.

Lo que fuera el matadero del barrio albergará un centro de interpretación de la historia de este mítico barrio valenciano y el Plan Especial del Cabanyal proyecta la creación de itinerarios verdes y peatonales. Paralelamente, han ido surgiendo multitud de negocios que han aportado nueva vida al Cabanyal, como el mercado gastronómico Mercabanyal, el multiespacio cultural independiente La Fábrica de Hielo o los apartamentos turísticos La Casa del Puerto, ubicados en sendas casas rehabilitadas de 1926 y 1919. Valencia vuelve a mirar al mar.

lanasphotos / ISTOCK

En bicicleta, mucho mejor

Valencia apuesta por la movilidad sostenible. Desde transporte público híbrido y eléctrico hasta fomentar la bicicleta como forma de moverse por la ciudad. Se trata de una ciudad bike friendly, de tamaño accesible y mayormente plana, por lo que por sus calles se ha desarrollado un importante carril bici de más de 156 kilómetros, para que todos puedan recorrerla con su propia bici o con Valenbisi, el servicio municipal de alquiler de bicicletas. Más allá de utilizarla como medio de movilidad, la bicicleta se une a la oferta de ocio, con visitas guiadas recorriendo el pasado y futuro de la ciudad.

La dinamización, a través de la cultura, también es punta de lanza de este brillante futuro. En realidad siempre lo ha sido, porque recorrer Valencia es hacerlo por un sinfín de joyas visuales, desde el Mercado Central, símbolo del Modernismo, hasta la tradicional cerámica, valor exponencial del diseño valenciano, pasando por la arquitectura vanguardista de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Centro histórico de Valencia, con la torre de la Iglesia de Santa Catalina. | Elena Estellés / ISTOCK

2022 será un año clave para la ciudad, porque se convertirá en Capital Mundial del Diseño 2022. La reconocida institución World Design Organization así lo reconoció en su apuesta bianual por una ciudad en concreto. El arte y la cultura contemporáneas pondrán en valor el potente sector creativo de Valencia, en las manos de figuras como Vicent Martínez, Premio Nacional de Diseño, y Vicente Pons, también Premio Nacional y creador de Point.

La sostenibilidad también pasa por consumir local, de pequeño comercio y de proximidad y así sucede en la red de tiendas valencianas. Atypical Valencia es una tienda y marca creada por diseñadores valencianos, que plasman la ciudad, su cultura y su tradición en objetos de diseño. También las creaciones de la ceramista Ana Illueca, exponente de esa tradición renovada, donde reinterpreta las raíces valencianas creando nuevas piezas, que hasta los grandes restaurantes de la ciudad incorporan a sus vajillas.

Playa de la Malvarrosa. | TONO BALAGUER / ISTOCK

Apuesta por lo hiperlocal

Más allá de la paella y la horchata, la gastronomía valenciana también es sostenibilidad y un buen puñado de cocineros valencianos apuestan por lo hiperlocal, por reducir intermediarios y servir en su mesa solo ingredientes de temporada.

De la mano de esta iniciativa, surge el nuevo sello Delicious València, abanderada de la cocina valenciana y la promoción de su universo local, con alcance nacional e internacional. Valencia es huerta, es color, es tradición, son sus esmorzarets, el all i pebre y también, por supuesto, su arroz. La transformación del sistema del ecosistema alimentario ya está en marcha. Es el caso de chefs como Ricard Camarena, que con nada menos que cuatro espacios en la ciudad, propone en todos ellos un respeto absoluto por el producto, hecho que le llevó a ser reconocido como Premio Cocinero del Año 2021 en el marco de Madrid Fusión por su defensa de lo verde. Camarena afirma: “Somos nosotros los que estamos al servicio de la huerta y no al revés”.

FotografiaBasica / ISTOCK

Pero no es el único. Grandes chefs y pequeños restaurantes velan por el consumo local y de kilómetro cero, como Oslo, un restaurante que desde el año 2014 propone una alternativa saludable con cocina vegana y vegetariana. Otro de los proyectos más interesantes en esta tendencia es Plant on Demand. Diseñada por KM Zero Food Innovation y la empresa valenciana Dacsa, se trata de una plataforma que permite, a través de un sencillo software, apoyar la transición hacia un sistema de producción y consumo sostenible, local y respetuoso, que conecta a los pequeños productores, agricultores y comercios para la venta directa al público final.

Y también hay que hacer mención al proyecto FAM, que nace para ofrecer a los urbanitas una visión real sobre la agricultura en la huerta valenciana a través de la divulgación. Un ejemplo de que esperanza y futuro siguen de la mano.

Un pulmón que mide la huella de CO2

Valencia ha sido galardonada durante tres años consecutivos como la mejor ciudad del mundo para vivir. Ya hace mucho tiempo que se inició el proyecto del Corredor del Turia, buscando una identidad verde y sostenible, que junto con el Parque Natural de la Albufera formaron el pulmón verde de la ciudad, el filtro de las emisiones de CO 2. Recientemente ha sido reconocida por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT ), organismo especializado de las Naciones Unidas (ONU ) para las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC ), como ciudad sostenible e inteligente mediante el Certificado de Implementación Satisfactoria de la Unidad 4 Smart Sustainable Cities, que permite medir el nivel de sostenibilidad y digitalización de la ciudad. Una ciudad inteligente y sostenible es una ciudad innovadora que aprovecha las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC ) y otros medios para mejorar la calidad de vida, la competitividad, la eficiencia del funcionamiento y los servicios urbanos. A la certificación de la UIT obtenida se suma la Certificación ISO 37120 con nivel Platinum sobre desarrollo sostenible en las ciudades, de la que dispone desde 2016, y es la primera ciudad europea y la tercera a nivel mundial en lograr estas dos certificaciones, junto con Dubái y Singapur. Continuando su compromiso con la sostenibilidad, Valencia ha comenzado a medir y monitorear las emisiones de carbono que resultan directamente de la actividad turística como parte de su nueva estrategia de turismo sostenible, convirtiéndose en la primera ciudad del mundo en hacerlo. El estudio ha investigado todas las emisiones de CO 2 que dejan sus turistas en la gestión del agua, los residuos, el transporte y el alojamiento, con el objetivo convertirse en el primer destino turístico libre de impacto ambiental para el año 2025, y así hacer de Valencia la ciudad más verde y sostenible del mundo.