Una ruta de titanes por los mejores escenarios naturales de Tenerife

La convivencia de una enorme diversidad de paisajes en un territorio de cortas distancias es lo que hace de la isla de Tenerife uno de los platós naturales más apreciados para la producción cinematográfica. El rodaje de "Furia de Titanes", cuya segunda parte se acaba de estrenar, ha permitido diseñar una magnífica ruta.

B. Iznájar

El Parque Nacional del Teide, el mayor y más antiguo de los espacios protegidos del archipiélago canario -su declaración se remonta al 22 de enero de 1954-, destaca por ser un excepcional monumento geológico en el que los conos volcánicos y las coladas de lava diseñan un conjunto de colores y formas sorprendentes que alberga una excepcional riqueza biológica. Allí arriba, entre las laderas rocosas del techo de España, la perenne violeta del Teide mira el valle de la Ucanca, un paraje donde Perseo, en Furia de Titanes 2 (2012), se adentra en busca de su destino como semidiós. Perseo, interpretado por Sam Worthington, es el héroe del remake de la original Furia de Titanes, dirigida en 2010 por el cineasta Louis Leterrier, que ha tenido su secuela en Furia de Titanes 2, de Jonathan Liebesman, recientemente estrenada, un filme que vuelve a incluir en su estelar reparto a Liam Neeson (Zeus) y a Ralph Fiennes (Hades). Ambas Furias tuvieron como principal plató de su rodaje los paisajes tinerfeños, que acogieron, durante meses, a dioses y semidioses del Olimpo.

Como escenario para rodar el particular viaje del mito griego hacia los mundos de las moiras que tejen nuestro destino, las brujas estigias, el director Jonathan Liebesman ha escogido paisajes como el mar de nubes que se divisa desde los privilegiados miradores de Chipeque y Ortuño, a los que se accede tanto por el sur como por el norte de Tenerife. La ruta continúa hacia latitudes superiores (2.400 metros), camino del observatorio de la montaña de Izaña, donde la más moderna tecnología telescópica aprovecha la limpieza y nitidez de los cielos tinerfeños para escudriñar los más asombrosos secretos del universo (www.webtenerife.com/titans).

La ruta hacia las Cañadas del Teide, persiguiendo el trazado de las coloristas coladas de lava de la montaña Mostaza, hizo que el equipo de rodaje se instalara en las minas de San José, nido de gigantescos escorpiones que libran batalla con el héroe heleno y sus titanes. Sobre sus cabezas y la de los viajeros persiste la presencia fogosa de la cumbre del Teide, destino alcanzable mediante un teleférico que acerca, a quienes disponen del oportuno permiso y de una buena condición física, a solo 200 metros de la cumbre.

Sin abandonar las inmediaciones de este monumento de la naturaleza, los territorios de la Cañada de los Caprichos sirven de escenario para que los luchadores titánicos instalen su campamento tras su desafío con los alacranes ciclópeos. Las cruzadas que libra Perseo y sus compañeros continúan por el pinar de Chio, centro de la batalla entre el héroe mitológico y su monstruoso enemigo Calibos. A pie de mar, donde fondean los veleros en aguas cristalinas apetitosas para el baño, los acantilados de los Gigantes conducen a la bahía del barranco de Masca, plató natural de la ensenada de la ciudad fantástica de Argos y encuentro final entre la bestia Kraken y Perseo, un magnífico puerto para que, acabada la película, nosotros los mortales podamos embarcarnos rumbo a la gran aventura de ver cetáceos.

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