Una película que descubre todo el encanto y las paradojas de la India

"La luz, los colores, los olores, aquí está la vida". De esta manera define la India uno de los protagonistas de "El exótico Hotel Marigold" ("The Best Exotic Hotel Marigold", 2012), cinta que, con la firma de John Madden, se adentra en el paisaje humano y urbanístico de Jaipur para convertirlo en el personaje principal de la película.

B. Iznájar

El valor paisajístico de la última propuesta cinematográfica del director británico John Madden reside en que el foco de las cámaras se aleja de los enclaves turísticos más conocidos para escudriñar la exuberancia y el ardor escondidos entre las calles y templos del segundo país más poblado del mundo, un radical contraste para la vida de los siete jubilados (tres hombres y cuatro mujeres) que acaban de abandonar su monótona vida en Inglaterra en busca de un supuesto hotel que está lleno de exotismo.

Como conmovedora comedia que es, el equipo de producción viaja hasta el centro del romántico Estado indio de Rajastán, donde se localiza la capital, Jaipur, la Ciudad Rosa y sede de maharajás, construida en estuco de color arenisca en el año 1727 y repintada a principios del siglo XX. Distribuidas estratégicamente por distintas localizaciones del laberinto deslumbrante de los mercados, las cámaras ocultas consiguen capturar la esencia de la vida que habita entre la maraña de alegres colores de los saris, la energía de los habitantes y sus extravagantes conversaciones en hindi, el caos circulatorio de animales, los tradicionales rickshaws y vehículos a motor. Es la estampa de un mundo muy rico que esta película muestra a pantalla llena, como la escena en que el joven Sonny acude al Bazar de Janta en busca de doradas caléndulas, maravillas para regalar a su novia, o las imágenes del Mercado Tripoliya. Todos son territorios en los alrededores del Palacio de la Ciudad, una de las descomunales atracciones de Jaipur.

Por la carretera que sale al este de Jaipur en dirección a la ciudad de Agra, la desgraciada en amores Madge (Celia Imrie) y el solterón Norman (Ronald Pickup) viajan 15 kilómetros con el propósito de encontrar pareja en el selecto Club Viceroy, que se ambienta en el Castillo Kanota, un lujoso hotel con todo el encanto de la realeza de Rajput. Pero en cuestión de escenarios insólitos para conseguir éxitos sentimentales existen pocos como el gigantesco aljibe Chand Baorí, cerca del Fuerte de Amber. Su extraña arquitectura acoge un profundo pozo en forma de cono invertido, considerado una auténtica joya del siglo IX, que en la película sirve para que de nuevo Sonny y su chica se zambullan en unas aguas que llegan de la época de los monzones.

En la película El exótico Hotel Marigold, el personaje que acapara toda la atención es la propia posada que tantos quebraderos de cabeza provoca a los siete huéspedes europeos. Según la cinta, se encuentra en algún lugar de la capital del Estado de Rajastán, pero la realidad impone que se trata de un palacio construido en torno a un patio central que funciona como hotel rural con encanto en el pueblo de Khempur, muy cerca de Udaipur.

Sin abandonar esta ciudad, la película enseña una extraordinaria panorámica del lago Pichola desde la terraza del hotel Niwas Palace, conjunto de edificios del siglo XVII que saludan a los tres palacios de Udaipur: el de la Ciudad, el del Lago y el del Monzón.

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