Un palacio en la fábrica de seda

Cualquier visitante avispado podrá comprobar que la mayor parte de los restaurantes del centro de la ciudad se encuentran ubicados en los bajos de un hotel. Y es que todos ellos nacieron como simples mesones que, gracias a su buen hacer en los fogones, fueron añadiendo a su oferta habitaciones y todo tipo de confort. El Rincón de Pepe, que elevó la cocina murciana a sus cotas más altas, forma parte hoy, sin Raimundo, su primer propietario al frente, del Hotel NH que hay junto a la Catedral. Otra mesa de referencia es el restaurante del Arco (Ceballos, 10. Tf: 968 210 455), bien surtido de cocina tradicional, pero, sobre todo, destaca la del Palacete Rural de la Seda (Vereda del Catalán. Santa Cruz.Tf: 968 870 848), que se encuentra a las afueras de Murcia, en plena huerta. Se trata de una antigua fábrica de seda, ubicada en una casa solariega del siglo XVII, en la que sus propietarios guardan con mimo valiosas obras de arte que comparten protagonismo con una carta tan sorprendente -solomillo de chato murciano con queso de cabra y frutos rojos, raviolis de berenjena y calamares- como el propio lugar.