La tumba en Los Ángeles que está cubierta de besos color carmesí: si sabes quién está enterrado dentro, tú también vas a querer besarla

En un callejón de Beverly Hills se encuentra uno de los secretos peor guardado de Los Ángeles: la tumba más visitada de la ciudad.

Esta una tumba en Los Ángeles cubierta de besos color rojo es una parada imprescindible en la ciudad
Esta una tumba en Los Ángeles cubierta de besos color rojo es una parada imprescindible en la ciudad / Istock / Shalunts

Ninguna visita a Los Ángeles está completa sin pasear por Beverly Hills. Aunque Hollywood, su cartel y el Paseo de la Fama son los lugares más instagrameables de la urbe, el lugar donde verdaderamente se pasean el glamour y las estrellas que dan nombre a la Ciudad de las Estrellas es este barrio apostado sobre las colinas.

Pasear por Rodeo Drive, contemplar las gigantescas casas y sus lustrosos jardines, escanear las caras de los viandantes en la esperanza de cruzarnos con Robert de Niro o Julia Roberts (no serías el primero en hacerlo) o, incluso, hacer toda una ruta visitando las casas de los famosos más internacionales son las actividades más populares en esta zona. Pero hay un lugar que, aunque está semioculto, no se escapa en el itinerario de los visitantes: el Cementerio Westwood Village Memorial Park de los Pierce Brothers.

Redacción Viajar

Qué esperar del Cementerio de Westwood Village

Aunque empezó a ser utilizado en 1880, no fue hasta 1905 cuando fue reconocido oficialmente como cementerio, inicialmente con el nombre de Sunset Cementery.

Para llegar hasta él, hay que dirigirse al barrio de Westwood, ubicado al sur del corazón de Beverly Hills. La entrada está algo escondida: hay que pedirle al taxi que nos deje en Glendon Avenue, donde una hilera de grandes edificios corporativos nos harán convencernos de que nos hemos equivocado de destino. No obstante, bordeando el rascacielos de Westwood Place por una pequeña callejuela que casi parece propriedad privada, daremos con la entrada al cementerio.

El Westwood Village Memorial Park Cemetery

El Westwood Village Memorial Park Cemetery

/ Istock / Anna Bryukhanova

En el interior se abre ante nosotros un paseo tan largo como queramos disfrutarlo. La zona central está cubierta de tumbas. Algunas, las de los militares, están llenas de flores y banderas. Otras tienen un flujo constante de adornos y visitas, las que pertenecen a grandes patriarcas y a antiguas estrellas.

Hay decenas de famosos enterrados en Westwood Village. Un paseo lento nos descubrirá el lugar del eterno descanso de Robert Amstrong, Truman Capote, Erik y Kirk Douglas, Don Taylor, los Beach Boys Carl y Brian Wilson, y un larguísimo etcétera que podríamos pasar una eternidad enumerando.

La tumba de Dean Martin está acompañada de su verso más famoso

La tumba de Dean Martin está acompañada de su verso más famoso

/ Istock / Anna Bryukhanova

Pero, para descubrir la tumba más besada del mundo tenemos que dirigirnos hacia la izquierda, donde están los nichos.

La tumba llena de besos de Westwood Village

Aunque hay algunas tumbas que siempre tienen flores frescas, solo hay una que destaca entre la multitud por la cantidad de besos carmesí que los visitantes han depositado en ella. Esa es la de Marilyn Monroe. Ubicada en la zona de nichos donde el parque hace esquina, en segundo nivel, la actriz, cantante y modelo permanece enterrada con su apodo artístico (en lugar de su nombre real, Norma Jeane Mortenson). Sobre la piedra, numerosos visitantes han dejado un beso rojo en señal de una comunidad fan que no la olvida.

La tumba de Marilyn Monroe junto a la de Hugh Hefner

La tumba de Marilyn Monroe junto a la de Hugh Hefner

/ Istock / Gerald Zaffuts

Hay otra persona que se ha llevado algún beso, aunque esos van de rebote: Hugh Hefner, el fundador de la revista Playboy. El primer número de la revista llevó nada menos que a Marilyn en portada y antes de fallecer, en el año 1992, Hefner solicitó comprar el nicho adyacente al de la famosa chica rubia, porque "pasar la eternidad junto a Marilyn era demasiado dulce" como para dejar escapar la oportunidad.

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