Tres escapadas desde Londres que no te puedes perder

A menos de un par de horas en tren, existen bonitas excursiones de un día para escapar al trasiego de la ciudad del Támesis

Noelia Ferreiro
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Foto: _ultraforma_ / ISTOCK

Cosmopolita, vibrante, siempre a la última, la capital británica es un universo inabarcable de planes. Tanto, que hasta puede llegar a abrumar a los poco amantes del asfalto. Para ellos existen interesantes excursiones por los alrededores, más pintorescas, más sosegadas, más en contacto con la naturaleza. Estas son tres visitas a 90 minutos exactos en tren para completar la magia urbana de Londres:

Bath (a 171 kilómetros)

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Esta ciudad del suroeste tiene fama de ser la más bella del Reino Unido, algo imposible de contradecir a tenor de su apariencia elegante, señorial y exquisita, de su coqueta arquitectura georgiana maravillosamente conservada. Por todo ello fue declarada Patrimonio de la Humanidad. Bath evoca el ambiente refinado de las novelas de Jane Austen, su hija predilecta. Con sus mansiones palladianas, con su piedra de color miel y con el fotogénico puente sobre el río Avon, animado siempre por músicos callejeros, destila un halo romántico, un encanto de postal. Nada extraña que sea una de las ciudades más visitadas de Gran Bretaña. Más allá del encanto que se percibe simplemente paseando, la Abadía, el Theatre Royal y la plétora de museos que jalonan sus calles proporcionan entretenimiento cultural. No hay que perderse, además, The Royal Crescent y The Circus, las joyas de la corona. Ni tampoco el complejo de termas del tiempo de los romanos, con su maravilloso balneario, en pleno corazón de la ciudad.

Stonehenge (a 156 kilómetros)

Stonehenge. | jessicaphoto / GETTY

Otra bonita excursión es este yacimiento prehistórico, el más famoso de Europa, que pervive envuelto en misterio. De su estructura megalítica, ese círculo pétreo que se alza, solitario, sobre una verde llanura, no se sabe ni la función que cumplió ni quién lo levantó (su construcción se ha atribuido a romanos, sajones, daneses, el mago Merlín, los druidas y las primeras comunidades agrícolas de Gran Bretaña). Sí se cree que comenzó a ser edificado hace unos cinco mil años y que se desarrolló a lo largo de unas ochenta generaciones. Por todo ello, su visita desde Londres puede ser una opción muy apreciada para quienes gusten de los enigmas. Situado en la planicie de Salisbury, en el condado de Wiltshire, Stonehenge es una reliquia de la Edad del Piedra que resulta especialmente hermosa con la caída del sol, cuando el conjunto se vuelve más melancólico si cabe.

Oxford (a 92 km)

Javier Carrión

¿Qué tal acercarse a conocer el epicentro del saber? Oxford es perfecta para una escapada desde la capital no tanto por su cercanía como por su indiscutible encanto. Porque la ciudad cuyo nombre está irremediablemente asociado a la excelencia académica es mucho más que el hogar de la mejor universidad del mundo. Estratégicamente situada en la confluencia de dos ríos, su pintoresco casco histórico caracterizado por los chapiteles, las silenciosas praderas que jalonan sus calles y la atmósfera solemne que le confiere la sabiduría convertirán su visita en una opción inolvidable. No hay que perderse un paseo en batea por sus cauces fluviales, el Museo de Historia Natural, el Jardín Botánico, el Puente de los Suspiros… y por supuesto, la famosa ruta universitaria con el Christ Church, el college que alberga una catedral en su interior; la Cámara Radcliffe, que es una sala de lectura de la Biblioteca Bodleiana; y la University Church of St Mary the Virgin, que es el centro a partir del cual creció la magna institución y cuya torre del siglo XIII ofrece la mejor panorámica.