El trayecto en tren más bonito del mundo cuesta menos de 15 euros: tres horas de paisajes de postal por el norte de Portugal

Tres horas de paisajes de postal por el norte de Portugal a bordo de la Linha do Douro.

Estos son algunos de los paisajes que podrás presenciar durante el trayecto.
Estos son algunos de los paisajes que podrás presenciar durante el trayecto. / Istock

En Viajar os hablamos de todo tipo de viajes y destinos; de aquellos que el mayor disfrute es tumbarse al sol en la playa, también de los que la aventura es el principal motor, o de esos en los que el viaje en sí comienza mucho antes de lo que te imaginas. Hoy, os hablamos de este último grupo. Uno en el que la aventura comienza al subir al tren en Oporto; ocupas tu sitio, y sin necesidad de ningún esfuerzo, el paisaje empieza a hacer de las suyas. Podrás disfrutar de laderas, viñedos y vistas que conectan con el viajero y transmiten la pura esencia portuguesa. 

Adriana Fernández

El recorrido es el de la Linha do Douro, considerada por muchos como uno de los trayectos ferroviarios más bonitos del mundo. Y lo mejor no es solo lo que se ve, sino lo que cuesta, pues aquí se cuida al viajero y a sus bolsillos; 15 euros por casi tres horas de viaje lento, escénico y profundamente disfrutable.

Un tren que sigue el curso del río

La Linha do Douro une Oporto con el interior del valle del Duero portugués, siguiendo el curso del río casi sin separarse de él. A veces, cuando te paras a observar la naturaleza, la sensación es inigualable. Y aquí pasa precisamente esto, lo aseguro.

Vía de tren en Portugal.

Vía de tren en Portugal.

/ Istock / xp33gt

El trazado se inauguró a finales del siglo XIX, cuando esta región era el corazón económico del vino de Oporto y el tren era la única forma eficaz de conectar el valle con la costa. Y, de hecho, esa fidelidad al río es la clave del espectáculo. El tren no atraviesa túneles interminables ni se aleja del paisaje, sino que lo acompaña. Cada curva es una excusa para asomarse de nuevo al agua, a las terrazas de viñedos y a los pueblos que parecen colocados con cuidado en las orillas. Un espectáculo maravilloso que valdría mucho más de quince euros, si os soy honesto. 

Tres horas que saben a gloria

El trayecto más popular va de Oporto a Pocinho, aunque muchos viajeros se bajan antes, en Pinhão, uno de los pueblos más bonitos del recorrido. En total, el viaje completo ronda las tres horas, dependiendo del tipo de tren. Voy al grano; estas tres horas pueden ser unas de las mejores de todo el viaje.

Valle del Duero cerca de Pinháo.

Valle del Duero cerca de Pinháo.

/ Istock / Luis Pedrosa

Como os he dicho, las vistas son puro espectáculo; ¡si es que Portugal está súper infravalorado! El Valle del Duero es Patrimonio Mundial de la UNESCO, y no cuesta entender por qué. Los viñedos en terrazas (los famosos socalcos) cubren las laderas empinadas como si alguien hubiera peinado la montaña durante siglos. Y, en efecto, eso es lo que ocurrió.

Trayecto en tren en Portugal.

Trayecto en tren en Portugal.

/ Istock / LuisPortugal

Desde el tren se aprecia la dimensión real del trabajo humano detrás del vino. No es un paisaje abrupto, sino un paisaje construido pacientemente generación tras generación. Verlo desde la ventanilla ayuda a entenderlo mejor que cualquier museo.

Pinhão y las estaciones que merecen parada

Si hay una parada imprescindible, la cual os recomiendo encarecidamente, es Pinhão. Su estación es famosa por los paneles de azulejos que narran escenas de la vendimia y la vida en el valle. Bajarse aquí es buena idea tanto para estirar las piernas como para pasar la noche y seguir explorando bodegas y miradores.

Valle del Duero, tren y río Duero.

Valle del Duero, tren y río Duero.

/ Istock / MAKSIM ZABAROVSKII

Pero, os estaréis preguntando “si tan maravilloso es, ¿por qué cuesta tan poco?” La Linha do Douro es un tren regional, utilizado a diario por habitantes de la zona. No está pensado como una atracción turística, y eso juega a favor del viajero y, por supuesto, de la experiencia. Los precios se mantienen bajos (en torno a 10–15 euros, según trayecto) y la anécdota es para toda la vida. No os voy a engañar, no hay vagones de lujo ni servicios premium. Hay asientos sencillos, ventanillas grandes y uno de los mejores paisajes ferroviarios de Europa. Y es que, a veces, no hace falta más.

Un viaje que redefine el trayecto

La Linha do Douro demuestra algo que solemos olvidar, y es que el camino también puede ser el destino. No es un tren para llegar rápido, sino para llegar mejor. Para entender un territorio desde dentro, siguiendo su ritmo y su geografía. Por menos de lo que cuesta una comida, este trayecto en Portugal ofrece algo cada vez más raro; tiempo, paisaje y la sensación de estar viajando con todos los sentidos trabajando por y para el disfrute. Sin filtros, sin prisas y sin necesidad de ir a ningún sitio más espectacular que la ventanilla de un tren que avanza junto al río.

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