Al caer la tarde, el sol tinta de tonos rosados las fachadas de ladrillo de Toulouse, intensificando el color que le da identidad y origen a su célebre sobrenombre. Pero los rosas, además de definir su estética, también perfilan una atmósfera luminosa y una energía juvenil que cobra vida en sus plazas en este momento del día. Acabamos de aterrizar en uno de los destinos urbanos del momento y nos disponemos a recorrer todos sus rincones para mezclarnos con su tradición y su vanguardia.

A diferencia de otras grandes ciudades francesas, Toulouse se siente monumental pero cercana al mismo tiempo. Palpar la vida local entre mercados, cafeterías y los puentes que cruzan el río Garona, es la mejor forma de adentrarse en ella.

Más allá del ladrillo rojizo que unifica sus fachadas, la capital de Occitania reúne otros muchos estilos arquitectónicos. El imponente románico de la basílica de Saint-Sernin, registrada por la UNESCO como etapa del Camino de Santiago y considerada el mayor edificio en este estilo de Francia, contrasta con el convento gótico de los Jacobinos o con la elegancia neoclásica de la plaza del Capitole.

Pero en el centro histórico también sobresalen casi doscientas mansiones renacentistas. Estos palacetes fueron levantados por los antiguos comerciantes del “oro azul”, una rica industria textil basada en la planta del pastel que regó de prosperidad la región ruante el siglo XV. Para descubrir todas estas joyas tan solo hay que perderse por sus calles, alzando la vista en todo momento, y asomarse a los patios interiores para contemplar fachadas nobles que guardan el secreto de aquel azul pastel.

Los edificios de Toulouse reflejan el sol con una tonalidad mágica

Los edificios de Toulouse reflejan el sol con una tonalidad mágica / Unsplash / Arthur Chauvineau

Toulouse, la ciudad construida en el agua

Una de las mayores sorpresas que encontramos a pocos pasos del centro histórico es todo el agua que rodea a Toulouse. Por un lado, el río Garona acaricia el casco antiguo y regala atardeceres inolvidables desde sus muelles de ladrillo.

Por otro, el Canal du Midi envuelve la ciudad con su hilera de árboles centenarios. Concebido por Pierre-Paul Riquet para unir el Atlántico con el Mediterráneo, el mítico canal supuso una revolución ingeniera en el siglo XVIII, momento de su construcción. Además, este año celebra el 30 aniversario de su declaración como Patrimonio Mundial de la UNESCO, por lo que es el momento ideal para visitarlo y ver cómo los puertos comerciales y almacenes se han reconvertido en agradables espacios que llenan vida a la ciudad.

Pasearlo es siempre un buen plan, pero también es posible recorrerlo en bicicleta o unirse a uno de los cruceros de Les Bateaux Toulousains para navegar por sus aguas. En uno de sus embarcaderos se encuentra La Maison de la Violette, una barcaza de los años 30 transformada en una pintoresca boutique donde se venden perfumes, cosméticos y dulces que hacen honor a la violeta, la flor más emblemática de la región.

Toulouse es la puerta de entrada al Alto Garona y lleva la identidad del río en su sangre

Toulouse es la puerta de entrada al Alto Garona y lleva la identidad del río en su sangre / Unsplash / Kevin Bessat

Cultura, gastronomía y el sueño de conquistar el cielo en Toulouse

Toulouse vive una reinvención constante por medio de espacios culturales, museos y propuestas artísticas. La reciente reapertura del Museo de los Agustinos ha sido una de las novedades más esperadas este año. El antiguo convento, convertido en el gran museo de bellas artes de la ciudad, cuenta con una entrada renovada y nuevas salas contemporáneas. A esta recuperación patrimonial se suma el regreso de la Cinémathèque de Toulouse, una de las instituciones cinematográficas más importantes de Francia. Ubicada en la rue du Taur, preserva la historia de la ciudad. Su edificio fue colegio universitario, mercado de violetas, centro cultural e incluso sede de la reorganización política del exilio español.

Asimismo, la conexión entre España y Toulouse estará presente en la programación del museo Les Abattoirs, con una exposición que explorará la faceta más libre y experimental de Joan Miró y abrirá sus puertas a finales de este año. Por su parte, el festival Nouveau Printemps, encargado de hacer que los barrios históricos rebosen arte contemporáneo entre finales de mayo y principios de junio, tendrá como anfitriona a Rossy de Palma.

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Toulouse termina de conquistar a través del paladar. Para ahondar en la tradición gastronómica es posible hacerlo de formas tan originales como uniéndose a Toulouse Gourmet Tours, un proyecto del chef español Alejandro Javaloyas con la que degustar productos recorriendo la ciudad en una bicicleta mientras se cuentan anécdotas históricas. El gran icono de la cocina local es el cassoulet, un guiso contundente cuyo origen se remonta a la Edad Media, y que está elaborado a base de alubias blancas, confit de pato, corteza de cerdo y la famosa salchicha de Toulouse.

Reconocida por la UNESCO como “City of Music”, la música muestra otra de las personalidades de Toulouse, con una programación llena de conciertos, como los de la Orchestre National du Capitole, y festivales, entre los que sobresalen Rio Loco, Siestes Électroniques o Rose Festival.

Tourlouse, la capital europea de la luz del atardecer

Tourlouse, la capital europea de la luz del atardecer / Unsplash / Matteo Cathelin

La aviación también está presente en su ADN, especialmente desde que, en 1926, Antoine de Saint-Exupéry empezara a trabajar para las líneas aéreas Latécoère transportando correo a África. Para empaparse de este pasado, resulta imprescindible visitar L’ Envol des Pionniers, un espacio dedicado a los héroes de la aviación postal. La pasión aeronáutica sigue en Aeroscopia, donde se exhiben iconos como el Concorde o el Airbus A300B, y en la Cité de l’Espace, con réplicas de cohetes, estaciones espaciales y simuladores lunares.

Toulouse no se agota en un solo viaje. Su verdadero encanto reside en esa sensación de que siempre queda pendiente una coqueta terraza en la que sentarse, un concierto al que asistir o una historia nueva que descubrir tras sus fachadas.

Para exprimir al máximo el recorrido, el Pass Tourisme es el aliado perfecto, ya que abre las puertas de sus principales museos y guía en español por rincones indispensables como la plaza del Capitole o el convento de los Jacobinos.

Además, su ubicación es idónea para descubrir otras ciudades como la monumental Albi, la silueta fortificada de Carcasona o el pasado medieval de Foix. Porque Toulouse siempre invita a volver antes incluso de habernos marchado.