Tenerife, el paraíso de las ballenas reconocido por la Unesco

La isla canaria ha sido declarada Patrimonio Mundial de las ballenas, convirtiéndose en el único lugar de Europa (y el tercero del mundo) con esta distinción

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: D.R.

Colosales ballenas en la conmovedora escena de enseñar a nadar a sus retoños, simpáticos delfines que dibujan con sus saltos parábolas infinitas, calderones que asoman su lomo azabache por encima del mar. Todos ellos, algunos como residentes y otro como visitantes, se pueden contemplar en un rincón del archipiélago canario. Muchos no saben que uno de los espectáculos más deslumbrantes de la naturaleza reside en nuestro propio territorio.

Ballenas en Tenerife
Tenerife es uno de los paraísos mundiales del avistamiento de ballenas | D.R.

Las aguas que acarician la costa occidental de Tenerife, en la franja que la separa de La Gomera, esconden este secreto. Por la profundidad de sus fondos (que pueden alcanzar hasta 4.000 metros) y por tratarse de una despensa de alimentación para estas criaturas, este lugar acoge una biodiversidad marina sin precedentes que le ha valido varios reconocimientos. Entre ellos, el último otorgado el pasado año por la Unesco, que ha declarado a la isla del Teide Patrimonio Mundial de las Ballenas. Un título que la convierte en el único lugar de Europa con esta distinción y el tercero del mundo junto con Hervey Bay (en Australia) y The Bluff (en Sudáfrica).

Avistamientos durante todo el año

Apenas unos 22 kilómetros de longitud, los que van dese Punta de El Fraile hasta Punta Salema o de Rasca, conforman esta área distinguida. Es aquí donde encontramos una población de unos 380 ejemplares de calderones tropicales (también llamados ballenas piloto) que viven de manera permanente en la isla, como también lo hace una colonia de delfín mular o nariz de botella y otra de tortuga boba. A ello se suman una veintena de especies marinas que, por su índole migratoria, acuden a este lugar de manera esporádica.  

Ballenas en Tenerife
Ballenas en Tenerife | D.R.

Tenerife es así uno de los destinos mejor valorados del mundo para el avistamiento de cetáceos, una actividad para la que existen diversas excursiones que parten cada día en busca de los reyes del mar. Una empresa que las ofrece es BeTenerife, especializada en organizar planes que permiten conocer la isla desde un punto de vista científico.

Alejarse del turismo de masas

Fundada hace casi una década en la costa norte de la isla, el fin de este pequeño equipo de viajeros soñadores es fomentar un cambio en el turismo de masas del archipiélago. Para ello ofrecen una cuidada selección de alojamientos de autor, entre los que destacan la Hacienda Cuatro Ventanas, en una casa canaria del siglo XVII restaurada en seis encantadoras villas; o El Jardín de la Palapa en un impresionante entorno tropical.

Hacienda Cuatro Ventanas, Tenerife
Hacienda Cuatro Ventanas, en Tenerife | D.R.

Y para ello también han diseñado un programa de experiencias que permiten mostrar otro rostro más auténtico y excepcional. Entre ellas, la que tiene por marco el océano no sólo para ver sino también para tratar de entender el comportamiento de los cetáceos. Una travesía, acompañada de expertos en la materia, con la que ubicar e identificar las distintas especies, siempre con énfasis en el respeto por la fauna.

Autoridades científicas

Existen dos planes estupendos, en función del interés del viajero. Desde una travesía de dos horas y media dentro de un grupo de turistas y acompañados de un biólogo marino, hasta un tour privado de unas cuatro horas diseñado a medida según el nivel de profundidad que se desee. Es en este último donde un reputado científico marino y una reconocida autoridad en sonidos de ballenas desgranan todos los secretos acerca de estos hermosos seres. En ambos la salida es desde el Puerto de los Gigantes y la embarcación es un lujoso bote híbrido autosuficiente (funciona con placas solares) para que la actividad tenga un carácter sostenible.

Porque lo más importante es respetar el hábitat de las 30 especies de cetáceos que se pueden observar en estos parajes (y que constituyen nada menos que un tercio de las existentes en todo el mundo). Esto implica seguir unas normas de conducta, entre las que figura la prohibición del sónar, así como la de alimentar a los animales y, por supuesto, la de bañarse con ellos.

Ballenas francas, delfines, orcas… y en ocasiones hasta ballenas jorobadas son algunos de los especímenes que desfilan antes los ojos en la excursión, que también incluye otros ámbitos como la astrofísica y la vulcanología. Porque, como dice Alberto del Hoyo, fundador de esta hermosa iniciativa, “la ciencia es la mejor herramienta para entender el alma de las Islas Canarias”.