Templos de Angkor

Los templos de Angkor, en Camboya, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, son el reflejo de la edad de oro de una sociedad avanzada, rica y compleja, y la cumbre de un estilo arquitectónico que destaca por su perfección artística. Su mayor y mejor desarrollo se produjo en el siglo XII d.C., en el apogeo de la monarquía jemer. Los reyes jemeres crearon en el delta del río Mekong una civilización poderosa, capaz de aprovechar el monzón para generar dos cosechas anuales de arroz. Su riqueza les permitió levantar en Angkor un conjunto de maravillas que representan la imagen del cielo y la morada de Visnú. En Angkor, el mundo se ofrece como un cuadrado de piedra de medidas precisas rodeado por el agua de los océanos. En su centro tienen asiento el dios Visnú y el dios rey jemer. Las "apsaras", ninfas que animan con su baile los cielos y la tierra, acompañan representaciones en piedra de las epopeyas del Mahabharata y del Ramayana. Uno de los templos, el Ta Prom, no se quiso restaurar. Es el único que muestra cómo han afectado a las construcciones los siglos y la selva.