Tapas y cervezas artesanales en la Costa Daurada

La Costa Daurada, en la provincia de Tarragona, es conocida por su amplia oferta de ocio y cultura, con PortAventura y el legado modernista como exponentes. Pero también por su gastronomía y tradiciones, entre las que ocupa un lugar destacado la elaboración de cervezas artesanales y el gusto por las tapas. El maridaje entre ambas da como resultado una más que grata experiencia culinaria en Cataluña.

Tayo Acuña
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Foto: Tayo Acuña

Los pueblos de la antigua Mesopotamia y los egipcios ya se dedicaban a elaborar cerveza y en España se han encontrado evidencias arqueológicas en los yacimientos de Ambrona y Lleida. Son los celtas los que llevan la cerveza a todos los rincones de la piel de toro y los romanos los que nos transforman en productores y consumidores de vino. Cuando el emperador Carlos I regresó a Yuste para su retiro final lo hizo acompañado de varios maestros cerveceros encargados de rellenar la despensa real, y así recuperamos al emperador y a la cerveza, que tiene su propia y curiosa historia en las tierras catalanas de la Costa Daurada.

En todas las familias de Tarragona hay un nombre de mujer que se repite siempre: Rosita. Por eso, cuando Ramón quiso poner nombre a su cerveza no lo dudó un momento, se llamaría Rosita. Con la Rosita Original recuperó una antigua fórmula familiar a la que añade miel, que le da melosidad, y una segunda fermentación en botella; tiene una burbuja muy fina, produce una crema y no una espuma abundante, tiene todos los aromas del cereal y un regusto a miel,ideal para tomarla antes de comer, con el aperitivo, o a media tarde. No lo puede evitar, de todas habla con cariño y entusiasmo, pero cuando Ramón se refiere a la Rosita Negra el tono cambia: "Está hecha con cuatro tipos de malta diferentes y añadimos avellanas de esta zona -avellanas con Denominación de Origen-. Es una cerveza con una cremosidad excepcional, que combina fenomenal con el chocolate". Les Clandestines de Mont-ferri son unas cervezas con cuerpo y sabor a malta y lúpulo, con una graduación alcohólica baja (3,5-4,5), una segunda fermentación en botella y, además, son cervezas sin pasteurizar ni filtrar. LaCuatro Maltas es la más veterana y compleja de todas; la Negra tiene aromas de café, chocolate y regaliz; la Rubia es más suave y con aromas florales; la de Tomillo incopora un ligero toque a tomillo que combina tan bien con la cocina mediterránea... y la Atheus es una cerveza de temporada que solo se elabora en invierno con las flores de lúpulo fresco. Hablamos de cervezas artesanales de la Costa Daurada. Y seguimos. Segarreta es una cerveza rubia hecha con malta de cebada, ligera y refrescante, y con un intenso aroma floral; tiene las variedades tradicionales, hecha con lúpulos autóctonos, y también está la Apolo, con maltas más tostadas y con aromas de frutos del bosque, y Reptilian, una cerveza fresca que no deja indiferente a quien la prueba. Son cervezas sin filtrar ni pasteurizar y con una segunda fermentación en botella. Su color depende de las maltas empleadas y va del rubio pajizo al tostado. Hay más elaboradores artesanales, pero con unas producciones tan pequeñas que resultan difíciles de conseguir.

Tapas de referencia

Tapas y cervezas son el complemento perfecto. Ya hemos identificado unasexcelentes cervezas de la Costa Daurada -en Tarragona hay muchas cervezas de autor con unas producciones muy limitadas, pero con una calidad extraordinaria- y ahora vamos a por las tapas y sus lugares de referencia. No podemos perdernos 20 à la Rambla. Un viejo sueño, por fin cumplido, del restaurador Diego Sánchez. Un restaurante de tapas, raciones y platos con los sabores de siempre y una materia prima de excelente calidad: tortilla de patata recién hecha e individual, los antojitos (plato con calamares fritos, boquerones fritos, pan con tomate y jamón, ensaladilla rusa con mousse de alioli), hamburguesas de verdad, gambas de Tarragona... un gastrobar de auténtico lujo. Si nos acercamos al barrio pesquero nos encontramos con otra sorpresa, L''Anap, un pequeño restaurante con terraza y buenas vistas al Serrallo con tapas de diseño: foie con cebolla caramelizada y miel, ensalada de sardinas, gambas al ajillo o unos huevos con bacon y patatas fritas a mi manera. Su manera nos dejará el mejor sabor de boca.

En Reus los bares de tapas se encuentran en las calles peatonales querodean la Plaza de Mercadal. La Ferretería, como su nombre indica, es una antigua ferretería que abrió sus puertas en 1850 y desde hace unos años se ha transformado en un restaurante, manteniendo la misma decoración que tuvo en el siglo XIX, un museo vivo donde se pueden degustar unas deliciosas tapas de toda la vida: patatas bravas, tigres, croquetas, callos, sepia a la plancha, pulpo a la gallega... con las mejores cervezas. Vinaxto es un pequeño y acogedor restaurante con una decoración rústica donde se puede degustar una enorme tabla de quesos de la zona o hacerte tu propia barbacoa de chorizo en la mesa.

Pinchos sofisticados

En Cambrils, la zona de bares está cercana al paseo marítimo y en el casco antiguo, donde está La Sacristía del Port, con una decoración moderna y alegre donde se pueden degustar unos sofisticados pinchos de diseño, deliciosas hamburguesas... y shusi. Lo mismo pasa en Salou, donde los principales establecimientos están mirando al mar, como Les Barques, donde podemos tomar tapas y raciones de almejas, sardinas, mejillones, gambas, pulpitos fritos... o un delicioso arroz con bogavante, paella o una fideuá con una refrescante cerveza.

En Vila-seca la zona de tapeo está en la Avenida de Pere Molas y en la zona peatonal. En la Torre del Delme elaboran su propia cerveza y la acompañan con tapas de diseño. Y una buena opción es si nos dirigimos al norte, hacia el Vendrell, aLa Barretina, donde Ian tiene una larga carta de tapas con las recetas clásicas a las que Angelina da su personal toque de autor: calçot, empanadas, manzana con salsa brava, ensalada de bacalao, caracoles con panceta... todo muy, muy sabroso, sabroso.

Estamos en la Costa Daurada, en un paraíso para los amantes de las cervezas artesanales, pero no podemos olvidar que aquí hay cinco Denominaciones de Origen de vino (Conca de Barberà, Montsant, Penedès, Priorat y Tarragona), vinos excelentes que en algún momento de la ruta hay que probar y en algunos casos visitar sus preciosas bodegas modernistas.

Cómo se fabrica una auténtica cerveza artesanal

En el siglo XVI, el duque Guillermo IV de Baviera publicó un decreto que decía: "Para la elaboración de la cerveza solo está permitido agua, malta de cebada y lúpulo". Han pasado unos cuantos siglos, pero los tres ingredientes y el proceso sigue siendo el mismo, aunque ahora todo está más controlado. La verdadera industria cervecera y las grandes fábricas aparecen en el siglo XIX en Inglaterra y Alemania; en España la primera fue la de Moritz en Barcelona en 1864, hoy convertida en un gran espacio gastronómico y cultural en el que no pueden faltar las cervezas artesanales e industriales. El primer paso en la elaboración de cervezas es "maltear la cebada", que consiste en germinar los granos de cereal para convertir el almidón en azúcares más sencillos. Cuando ocurre esto se interrumpe el proceso, tostando los granos en un horno. Esta fase es muy importante porque el punto de tostado de la malta determinará el color de la cerveza. A la malta tostada y troceada se añade agua, se eleva la temperatura a 85ºC y se incorpora el lúpulo, que con su sabor amargo va a equilibrar el punto dulce del mosto; primero se incorporan los lúpulos que dan amargor y al final del proceso de cocción los lúpulos que dan las notas aromáticas. Inmediatamente se baja la temperatura por debajo de 35ºC y se añaden las levaduras encargadas de transformar los azúcares en alcohol y anhídrido carbónico. Terminado el proceso, se filtra y embotella. Hay muchos artesanos que en el momento de envasar las cervezas añaden una pequeña cantidad de azúcar o mosto y levadura fresca para producir una segunda fermentación en botella que produce la efervescencia de algunas marcas.

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