Tanzania desde otro punto de vista

La aventura de la periodista Alicia Sornosa, continúa hacia Tanzania. Un país que nos enseña de una manera diferente.

Alicia Sornosa
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Foto: squashedbox / ISTOCK

Tanzania como nunca lo habías visto

Tanzania es el siguiente destino de este viaje de 14.000 km por África, un viaje en el que estoy recaudando fondos para la construcción de pozos de agua en Etiopía, uno de los países más castigados por el clima y las sequías. En este caso es todo lo contrario, la época de lluvias llegaba al mismo tiempo que yo a su frontera y una enorme nube parecía que me acompañaría todo el camino.

Fuera de los habituales viajes a los parques nacionales, el paso que hago por Tanzania me permite ver otras cosas que normalmente pasamos por alto.

 Al entrar por su frontera norte, la orografía me sorprende: enormes rocas gigantescas que hacen equilibrios unas encima de otras y que son el símbolo de la ciudad que se asienta a la orilla del Lago Victoria, Mwanza, allí entre tormenta y tormenta visito la lonja de pescadores donde la verdura se mezcla con el pescado. Los pequeños peces de agua dulce se secan para ser utilizados como alimento, bien sea guisado con tomate o hecho harina como condimento de otro platos. El viaje continua hacia el sur, donde en su capital Dodoma me sorprende la tranquilidad y las pequeñas casas de tres plantas, al estilo alemán. Desde allí hacia el sur las piedras gigantes desaparecen del paisaje dando paso a los campos de arroz, que lucen inundados por las tormentas. Unas precipitaciones que dejan las carreteras llenas de arena y barro y muchas veces arrestado ramas las bloquean a mi paso.

El camino hacia el sur llega a Mbeya, casi frontera con Malaui, el que me permite descubrir enormes bosques de baobabs, uno de los árboles emblemáticos de la África Central, algunos viven durante más de 1.000 años. En algunas culturas son sagrados y su corteza se utiliza para hacer fibras y cuerdas. Hay más de veinte variedades diferentes y se los adora en según qué culturas. Al sur, ya pensando en entrar en Malaui, los baobabs dan paso a las acacias, un árbol africano que en Europa se conoce más en su versión más florida: las mimosas.

Lo que no esperabas encontrarte en Tanzania

Pasear por cualquier mercado callejero siempre es divertido, puedes encontrar todo tipo de cosas: desde cuadernos para el colegio hasta telas para un vestido.

Y siempre están acompañados de música de los transistores de algún tendero y de mantas llenas de los objetos más insospechadas: desde instrumentos de labranza hasta las medicinas tradicionales más extrañas. Nunca te quedas indiferente, puedes encontrar esa pulsera perfecta o unos zapatos artesanales, o tal vez el recuerdo que querías tallado en alguna madera tropical. Así son los mercados callejeros donde todo está a la venta. Las frutas más ricas, las verduras más frescas y siempre comida preparándose en algún hornillo, alguna sartén o sobre las brasas. Pero lo que menos me imaginaba que iba a encontrar es un plato típico: la tortilla de patata. Si, es típico de Tanzania mezclar las patatas fritas, esas alargadas que usamos para acompañar la carne o los huevos fritos, y ponerlas sobre el huevo batido cuando descansa en la sartén. Media vuelta y ya está cuajada, la tortilla de patata lista para llevar...en Tanzania.

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