Recorremos la otra Tailandia: natural, verde y peculiar

Recorremos la Tailandia verde, con sus serranías, junglas, lagos, cascadas y su peculiar flora y fauna en enclaves de naturaleza exuberante e indómita, en parques y reservas naturales, en conjuntos forestales y santuarios de fauna salvaje.

Javier Jayme
 | 
Foto: FredFroese / ISTOCK

Tailandia está colmada de espacios verdes y parques naturales protegidos. El bosque monzónico y la selva tropical cubren aproximadamente un 25% de su superficie. Cuenta con más de cien parques nacionales –alrededor de veinte de ellos son  marinos–, en los que viven unas mil especies de mamíferos, infinidad de aves (tanto nativas como migratorias) y una abundante fauna de los mares. Naturaleza y Tailandia conforman un binomio perfecto para el ecoturismo, con lugares espectaculares y experiencias tan sorprendentes como memorables. Estos son algunos de sus espacios más representativos, que dejan un retrato en verde de la Tailandia más natural.

Belov Sergey / ISTOCK

El mayor parque de Tailandia

Acampar en las frondosas praderas a la orilla del lago Kaeng Krachan, despertarse con el canto espectral de los gibones mientras la niebla matinal languidece sobre las copas de los árboles; caminar sendas a través de tupidos bosques con manadas de elefantes y otros animales salvajes en las charcas; sudar la camiseta ascendiendo al Phanoen Thung (1.112 metros), el techo alpino de la zona; todo esto es posible en los 2.914 km² del mayor Parque Nacional de Tailandia. Kaeng Krachan se localiza en Tailandia Central, colindante con Myanmar. Aunque próximo a la civilización, recibe pocas visitas locales –exceptuando los fines de semana– y menos aún de turistas extranjeros.

isarescheewin / ISTOCK

En 1981 fue declarado Área Natural Protegida dentro de la categoría de Parque Nacional, con el número 28. Se compone mayormente de selva con una notable biodiversidad de vegetación tropical y subtropical, incluidos ejemplares arbóreos de hoja grande y palmeras. Dos ríos –Petchaburi y Pranburi, que tienen sus nacientes dentro de sus límites–, el lago homónimo con sus 46,5 km² y las generosas lluvias lo mantienen verde todo el año. Kaeng Krachan se extiende sobre una destacada biozona ornitológica, punto de encuentro de unas 420 variedades de aves. En cuanto a los mamíferos, se llevan censadas 57 especies. El Parque da cobijo a una pródiga vida silvestre (elefantes, leopardos, osos, gibones, jabalíes y toros salvajes) con miríadas de mariposas como conspicuas embajadoras de la misma.

Los tailandeses acampan junto al lago los fines de semana, practicando lo que llaman kin leaw kor non, hacer el vago de toda la vida. Toman baños en sus tranquilas aguas, alquilan motos acuáticas y barcas para navegar o para visitar el monasterio budista que se levanta en medio de un islote. Un tramo del Petchaburi oficia de mini parque fluvial con toda suerte de tirolinas y toboganes desde los que lanzarse al río, dejarse arrastrar corriente abajo medio kilómetro y retornar andando por las márgenes para repetir la juerga.

mypum / ISTOCK

La montaña más alta

A 90 km de la Rosa del Norte –lírico pseudónimo de Chiang Mai, la mayor ciudad después de Bangkok– y con una elevación de 2.565 metros, el Doi Inthanon (abreviadamente Do In) es la montaña más alta del país. Es la cumbre más visitada del conjunto de serranías graníticas delirantes de jungla, cascadas y rutas de senderismo que protege el Parque Nacional homónimo, apodado el techo de Tailandia. Climáticamente es, por descontado, la zona más gélida del territorio tailandés. La cima del Doi In se ve envuelta en frecuentes nieblas generadas por la condensación del aire cálido de las zonas bajas y el rocío a veces se congela. Entonces su entorno adquiere un aspecto húmedo, casi inquietante, como de otro mundo.

Pero experimentar el frío constituye precisamente el mayor atractivo del Parque. Cuando el calor aprieta en Chiang Mai, sus moradores se acercan en busca del alivio termométrico que ofrecen sus bosques tropicales, de coníferas y mixtos de hoja caduca. ¡Y ninguno olvida el gorro de lana, el jersey, el chubasquero y el paraguas!

greenleaf123 / ISTOCK

El Do In es accesible por carretera. Unos 3 km antes de la cumbre se levantan dos chedis (pagodas) gemelas: Napha Methanidon y Naphaphon Phumirisi, construidas en honor del rey Bhumibol y de la reina Sirikit respectivamente, rodeadas de exquisitos jardines de estilo oriental. En su interior se pueden admirar imágenes y bajorrelieves budistas. Y sus terrazas exteriores, toda vez que las neblinas persisten en ocultar la cúspide del monte Inthanon, garantizan las vistas a mayor altura del otrora reino de Siam. 

... y las flor más grande

Una densa y oscura jungla atraviesa el centro sur del País de las Sonrisas. Entre las costas del mar de Andamán y el golfo de Tailandia se estima que esta selva baja, la zona más lluviosa de la nación, con 160 millones de años, es una de las más antiguas del mundo. Es aquí donde el Parque Nacional de Khao Sok extiende sus 738 km² colmados de maravillas naturales. Soberbias formaciones calcáreas y sonoras cascadas se suceden a través de la pulposa espesura empapada de aguaceros y rocíos matinales.

Nirut Sangkeaw / ISTOCK

En Khao Sok, la mayor superficie de bosque virgen de la Tailandia meridional y uno de sus últimos hábitats aptos para la vida de los grandes mamíferos, se da una enorme biodiversidad. Aquí medran ejemplares de al menos el 5% de las especies existentes en el globo terráqueo. Una red de ásperos senderos tendida sobre esta primitiva pluvisilva permite al visitante darse de bruces con panorámicas de postal y, de paso, escudriñar a sus criaturas autóctonas: elefantes, osos, jabalíes, tapires malayos, gibones blancos, langures, venados sambares, ardillas, gatos monteses y algún que otro tigre. A las cuales hay que añadir 413 variedades de aves y 38 de murciélagos.

La vegetación tropical incluye una singularidad botánica: la Rafflesia kerrii, en peligro de extinción (solo se halla aquí, en Sumatra y en Malasia), cuya flor, la más grande del orbe (coronas de 80 cm, excepcionalmente superiores a un metro), figura asimismo entre las más malolientes, a fin de atraer moscas y favorecer la polinización.

Los santuarios de fauna

El santuario de fauna de Thung Yai cabalga sobre el norte de la provincia de Kanchanaburi y sobre el sur de la de Tak, pegado a la frontera con Myanmar. Junto al contiguo santuario de fauna de Huai Kha Khaeng forma el área protegida más grande del sureste asiático, abarcando 622.200 hectáreas. En 1991 el enclave completo quedó inscrito como Bien Natural en la lista del Patrimonio de la Humanidad.

Nils Kahle 4FR-Photography / GETTY

La orografía del terreno hace que, por la distribución altitudinal de la vegetación, estén representados aquí todos los tipos de bosque tropical que se dan en el Asia suroriental continental. En dichos bosques los botánicos han identificado cerca de 15.000 especies, una reserva genética de incalculable valor. El perfecto estado de conservación de la floresta permite asimismo la existencia de una notoria diversidad faunística. Dentro de estos santuarios vive la tercera parte de las variedades de anfibios y reptiles del sureste de Asia, cerca del 50% de las que constituyen su avifauna y el 33% de los vertebrados terrestres de la comarca. Entre los grandes mamíferos (elefantes y tigres de Bengala) el porcentaje asciende al 77%. Medran también en los bosques el leopardo, la pantera nebulosa, el oso, el búfalo de agua, el gibón, el gaur –en 1985 fue vista aquí la mayor manada registrada en Tailandia– y el tapir malayo.

La belleza del agua

El Parque Nacional de Erawan abarca 549,88 km² del distrito de Si Sawat, provincia de Kanchanaburi, en Tailandia Central. Erawan, creado en 1975 como el 12º Parque Nacional del país, está hoy sobrado de popularidad (tradúzcase atiborrado de visitantes). Los bosques caducifolios cubren el 80% de su superficie, sin menoscabo de la presencia de árboles de hoja perenne y de bambusales. Constituyen el hábitat de elefantes, tigres, venados sambares, gibones, ardillas voladoras gigantes, cobras reales y cálaos.

yotrak / ISTOCK

Indiscutiblemente, Erawan debe su fama a su atracción número uno: las cascadas homónimas, consideradas como las más bellas del territorio tailandés. Son visitables todo el año, si bien resultan más llamativas entre julio y diciembre, coincidiendo con el mayor aporte de agua. A la excursión hay que dedicarle al menos media jornada y comenzándola por la mañana temprano –máximo a las 9.00 h.– se evita la marea humana que llega desde Bangkok alrededor del mediodía.

Conjuntos forestales

En el año 2005 la Unesco inscribió bajo el epígrafe de Conjunto Forestal a las montañas de Dong Phayayen y a las de Sankamphaeng en su lista del Patrimonio de la Humanidad. Este inmenso conjunto forestal, que abarca 6.155 km² de zonas protegidas dentro de una reserva natural, la de Dong Yai, y nada menos que de cinco parques nacionales, se extiende a lo largo de 230 kilómetros en dirección este-oeste, desde el más oriental de tales parques, el de Ta Phraya, no lejos de la frontera con Camboya, hasta el de Khao Yai, casi limítrofe con la región central de Tailandia. Dong Phayayen-Khao Yai alberga unas 800 especies animales, entre las que se cuentan 112 de mamíferos (con dos clases de gibones), 392 de aves y 200 de reptiles y anfibios. Hay una en peligro crítico de extinción, cuatro amenazadas y diecinueve vulnerables. El complejo forestal reviste una importancia decisiva de cara a su conservación, pues posee abundancia de ecosistemas de bosque tropical susceptibles de ofrecer un hábitat viable para la supervivencia a largo plazo.

ToppyBaker / ISTOCK

El Parque Nacional de Khao Yai (Gran Montaña, en la lengua vernácula) puede considerarse el arquetipo de todos sus homólogos. Fundado el 18 de septiembre de 1962, se trata del más antiguo del país, del más visitado y, sin exagerar la nota, de uno de los más espectaculares del mundo. El gran impulsor de su creación fue el tailandés Boonsong Lekagul, médico, biólogo, ornitólogo, herpetólogo y uno de los conservacionistas más célebres del siglo XX.