Las Tablas de Daimiel, más de 100 años de parque nacional

Nuestros parques naturales, que ya han cumplido más de 100 años, son la esencia de los ecosistemas, las mejores muestras del patrimonio natural español. Y Las Tablas de Daimiel, el de menor extensión, es el rey de los humedales.

Irene González
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Foto: ELENA SANCHEZ / ISTOCK

La abundante Red de Parques Nacionales de nuestro país ofrece una increíble variedad geológica, botánica, faunística y, por supuesto, de paisaje, cultura y tradiciones. Ya han cumplido más de 100 años y siguen siendo tesoros que atrapan.

Nuestro territorio está salpicado por 15 parques nacionales que nos ofrecen su arrebatadora naturaleza. En el centro de la península se despliegan Las Tablas de Daimiel, el último representante de un ecosistema llamado "tablas fluviales" que se forman por los desbordamientos de los ríos en sus tramos medios. Con sus más de 3.000 hectáreas, Daimiel se expande en la inmensa planicie manchega, y es uno de los mayores humedales que, tras las lluvias caídas, está en pleno esplendor en mayo. Además, desde 1981 es Reserva de la Biosfera, y en 1982 obtuvo el galardón de Humedal de Importancia Internacional por el Convenio de Ramsar.

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Este ecosistema se encuentra en Ciudad Real, entre los términos de Daimiel y Villarrubia de los Ojos. La principal vía de acceso al parque nacional parte de la carretera Nacional 420, de Ciudad Real a Puerto Lapice, a su paso por Daimiel. Se trata de una vía sinuosa, que tras once kilómetros de recorrido, conduce hasta el Centro de Visitantes del Parque Nacional. El Parque también es accesible desde Malagón y Daimiel. Para llegar al Centro de Visitantes existen al menos dos rutas alternativas, vías secundarias que transcurren en parte por caminos rurales, y por tanto de tierra.

El ecosistema acuático más importante

Y sin lugar a dudas, este humedal, que se forma en la confluencia del Guadiana y su afluente El Cigüela, es uno de los ecosistemas acuáticos más importantes de la península. Su variedad y su calidad de fauna y flora lo hacen único durante todo el año. Aunque, cuando miles de aves utilizan Las Tablas de Daimiel para descansar de su largo viaje intercontinental, en el momento álgido de los pasos migratorios, resulta aún más espectacular si cabe.

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El ecosistema de las Tablas es uno de los más valiosos de nuestro planeta, porque consolida la supervivencia de la avifauna, que utiliza estas zonas para invernada, mancada y nidificación. Daimiel es el vergel de las aves, y en este sensacional humedal habitan más de 250 especies, que en grandes bandadas, se convierten en un espectáculo fascinante. Varias especies acuáticas, como el pato cuchara o la garza real, huyen de los rigurosos fríos de Europa e invernan en estas tierras castellano manchegas. Otras, lo utilizan como lugar de nidificación y cría, como el pato colorado, el porrón europeo, la garza imperial, el martinete y el fumarel, entre otras muchas. Y también las hay sedentarias como son el ánade azulón o el aguilucho lagunero, que pueden verse durante todo el año. Sus numerosas islitas, la del Pan, la de los Asnos, la de Algeciras, Isla Rasa, Del Moreno, Las Zarcas y la Isla del Pan donde está uno de los observatorios de aves, son enclaves básicos en el humedal.

Tras el fascinante recorrido de Las Tablas, el broche de oro para la jornada se centra en su gastronomía. Obligatorios los duelos y quebrantos, el pisto manchego, y como no, su queso con marchamo denominación de Origen Queso  Manchego.