Bievenidos a Bonifacio, uno de los rincones más llamativos del Mediterráneo

Córcega es ya una isla particular de por sí, y esta ciudad es una maravillosa (y desconocida) sorpresa

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: dulezidar / ISTOCK

Córcega forma parte en la actualidad de Francia, pero ha sido desde antiguo y sigue siendo un territorio con una identidad muy marcada que la convierte en una isla particular.

Dentro de su unidad y su cultura tan arraigada, la parte sur – la llamada Pumonte – está impregnada de manera más notable por la influencia de Italia, de la cual se encuentra separada por apenas unos pocos kilómetros debido a la presencia del estrecho de Bonifacio. Un estrecho que toma su nombre de la población más meridional de la Francia metropolitana; un lugar realmente llamativo que sobresale en el extremo de la isla de un promontorio rocoso de gran belleza.

Bonifacio | Photogilio / ISTOCK

Acantilados que se extienden más allá de sus límites naturales

De Córcega se conocen sus magníficos paisajes y su riqueza natural, valorados hasta el punto de contar con parte de su territorio inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Sin embargo, más allá de esa riqueza y de su célebre efeméride – es el lugar de nacimiento de Napoleón Bonaparte –, esta isla mediterránea no ha sido aún suficientemente reconocida, habiendo quedado al margen del turismo internacional destinos tan fascinantes como la ciudad de Bonifacio.

Bonifacio | alxpin / ISTOCK

Enclavada junto al mar en una profunda y estrecha ensenada de varios cientos de metros que forma su puerto natural, se trata de una de las poblaciones más antiguas de Córcega y una de las más llamativas.

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Gran parte del núcleo urbano de la ciudad se extiende a lo largo de un promontorio calizo de tonos blanquecinos que forma una serie de acantilados de varias decenas de metros de altura. La conocida como «ciudad alta» es una ciudadela amurallada que extiende la vista de los límites de los acantilados hacia un punto más elevado gracias a la silueta de las casas dispuestas a lo largo del borde del precipicio.

Calles de Bonifacio | Evgeny Sergeev / ISTOCK

La actual fortificación encierra estrechas callejuelas que discurren entre casas, plazoletas, iglesias, palacios, miradores y edificios o monumentos tan significativos como el bastión de l’Etendard – desde donde se puede disfrutar de unas vistas impresionantes – o la puerta de Gênes.

Puesta de sol sobre la ciudad de Bonifacio | Beboy_ltd / ISTOCK

En el extremo oeste del acantilado, el cementerio marino es uno de los ejemplos de este tipo más pintorescos de los que podamos encontrar en Europa. La serie de panteones de formas clásicas con acabados en cruz en su extremo superior, con aires decadentes mezcla de la acción de la brisa marina y el paso del tiempo, sobrecogen a la par que maravillan con el escenario del mar al fondo.

Bonifacio | LuckyViks / ISTOCK

Desde luego, tanto en el cementerio como en otros puntos de Bonifacio, especialmente en los miradores acondicionados como tal, las vistas panorámicas son uno de los grandes reclamos de esta ciudad corsa.

Desde el mar hasta lo alto del acantilado

La ciudad alta de Bonifacio nos reserva un rincón sorprendente y espectacular que se encuentra a mitad de camino del promontorio rocoso en pleno acantilado. Como si de un corte transversal inclinado se tratara, un tajo va cortando los estratos de la piedra caliza desde el nivel del mar hasta lo más alto. No es otro que uno de los puntos más famosos de Bonifacio y, seguramente, el más atractivo recurso turístico de la ciudad: la escalera del Rey de Aragón.

Escalera del Rey de Aragón  | alxpin / ISTOCK

Las típicas excursiones en barco por los alrededores de Bonifacio, que bordean la costa en busca de grutas marinas o de lugares tan asombrosos como el archipiélago de Lavezzi o la enorme roca solitaria conocida como el "Grano de arena", sirven igualmente para admirar desde el mar la increíble escalinata tallada en la roca ascendiendo hasta lo más alto, donde se encuentra un antiguo torreón defensivo reconstruido en el siglo XX.

Isla Lavezzi  | FooTToo / ISTOCK

Ciento ochenta y siete escalones de subida empinada con un desnivel vertiginoso que une el pozo de agua dulce de Saint-Barthélémy, junto al nivel del agua, con la ciudad alta. Una escala llevada a cabo por monjes franciscanos que, según la leyenda, fue construida en una sola noche por unos de los reyes de Aragón en su asedio a Bonifacio en el siglo XV, de donde ha derivado su popular nombre.

Escalera del Rey de Aragón | VFKA / ISTOCK