Songkran, la fiesta del Año Nuevo en Tailandia

Si hay una tradición que los tailandeses esperan con devoción es el Songkran, la Fiesta de Año Nuevo. Se celebra a mediados de abril y el país se para por entero. Ni siquiera será fácil encontrar un guía turístico para descubrir una de las principales capitales del sudeste asiático. En el Songkran se respeta a los ancianos y a los monjes mientras los jóvenes se entregan a la "guerra del agua".

Javier Carrión
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Foto: Eduardo Grund

El calendario marca en rojo fuerte la página de abril para los tailandeses. Es el momento de recibir al nuevo año y festejarlo por todo lo alto. Si está usted en Tailandia en esas fechas, cómprese una camiseta de flores, verde, naranja o azul, al estilo hawaiano, hágase con unas pistolas de agua, o mejor, con un fusil de doble carga, colóquese unas gafas protectoras para los ojos y láncese a la calle. Le espera la más divertida guerra de agua que pueda imaginar. Hay que batallar sin perder la guardia, aunque, a pesar de su destreza, acabará empapado, seguro. No importa, se agradece, el calor aprieta y la pelea es tan festiva como la de nuestra tomatina. Al unísono y a solo unos metros, en los templos thais, purificados y decorados para la ocasión, se realizan sentidas ofrendas a los monjes.

El Songkran empezó siendo una tradición budista que obligaba a visitar a padres y abuelos en todas las familias para mojarles levemente las manos o el hombro con un poco de agua. De esta manera se purificaban los pecados y se limpiaban de cara al nuevo año. Ahora los tailandeses se toman unos días de vacaciones para reunirse con sus familiares -las carreteras revientan de tráfico-, mientras los más jóvenes se entregan a una orgía acuática para divertirse, utilizando motocicletas y coches en sus incursiones por las calles y respetando, eso sí, las ceremonias que se celebran en los templos. Dejando esa excepción de los wats (templos), donde el pueblo medita, reza y lleva comida a los monjes, no hay escapatoria posible ante la avalancha de agua en las calles.

Porque el agua es la gran protagonista de la fiesta. Se trata de mojar al personal sin que nadie se enfade u ofenda, y para tal objetivo se utilizan cubos, pistolas o fusiles de agua. Cuanto más grande sea el arma, mejor, pues la munición durará más tiempo antes de recargar el depósito. Y si te organizas en comandos, resultará más divertido. Los más desprevenidos se convierten en las principales víctimas de esta guerra porque en este particular campo de batalla no se respetan edades ni nacionalidades y, además, se entiende que aquel que luce una camisa floreada está dispuesto a ser empapado y a participar de la fiesta de buen grado. La mayoría lo agradece porque la temperatura exterior sobrepasa habitualmente los 40 grados, ya que estamos en el final de la estación seca. Solo a los monjes, bebés y ancianos se les concede el paso libre sin el consabido remojón.

Si la fiesta le sorprende por casualidad porque está de paso por una ciudad thai y quiere evitar ser empapado, solo hay una posibilidad de conseguirlo, aunque el éxito no está garantizado. La solución es subirse a un coche y acudir a un destino con parking cubierto. Claro que si se encuentra, por ejemplo, en Bangkok, sufrirá un nuevo revés: el tráfico. Si de por sí es ya caótico habitualmente, durante el Songkran puede hacerle perder el juicio. Las autoridades recomiendan el uso del tuk-tuk o del metro, pero la fiesta está en las calles y hay que moverse por ellas. En la famosa Silom Road, con el Patpong (Barrio Rojo de Bangkok) a la cabeza, se mezclan música, baile, espuma y alcohol, con el apoyo de toda la artillería pesada, encabezada por los camiones más grandes y, en ocasiones, hasta por los coches de bomberos. Los más jóvenes incluso utilizan un polvo blanco, similar al barro, para embadurnar al enemigo en la cara o en la cabeza, aunque esta pasta se ha prohibido, por ejemplo, en Khao San Road, otro de los puntos neurálgicos del Songkran en la capital, y es confiscada por la Policía, al igual que las botellas de cristal o las latas. De esta manera, seguridad y diversión se dan la mano en Khao San Road, donde se garantiza la batalla acuática más espectacular que se puede disfrutar en la Tierra.

Tiempo de ceremonias

El Songkran, convertido ya en uno de los festivales más importantes de Tailandia, es también para sus habitantes un momento de reunión y renovación de vínculos familiares para honrar a los más ancianos a través de ceremonias y rituales ancestrales que reflejan la cultura de Tailandia. Por eso no es extraño observar a los padres con sus hijos pequeños de la mano llevando arena a los templos para levantar una pequeña pagoda en el suelo y cumplir con la creencia de que hay que devolver esta arena que durante el año ha salido de los templos pegada a los pies de los fieles. Y durante la fiesta, el espíritu de la comunidad tailandesa se refleja en actividades como la purificación y decoración de los templos, las ofrendas a los monjes y los rituales en los que las estatuas de Buda son ungidas con agua lustral perfumada como muestra de respeto. En este caso el agua no debe ser vertida sobre la cabeza de la reliquia o en el torso de la estatua. Otras celebraciones con más contenido cultural se encuentran en el distrito de Phra Pradaeng, que presume de una buena oferta de bailes típicos, desfiles y procesiones de barcos, y los que buscan un punto más frívolo de la fiesta pueden sorprenderse con la elección de Miss Songkran en el concurso de belleza más popular de Wisutkasat Road. Otros muchos thais se decantan simplemente por limpiar sus casas a fondo y hacer las más sentidas promesas de Año Nuevo.

Se mantiene, asimismo, la tradición del Songkran de mostrar gratitud y respeto a los ancianos o a las personas mayores de 60 años vertiendo agua en sus manos. Este ritual, llamado Rod Nuam Dum Hua, busca las bendiciones del Año Nuevo para los más sabios de cada núcleo familiar. Las familias, como las occidentales en tiempo de Navidad, se reagrupan, con algunos de sus miembros regresando de otras ciudades o países para disfrutar con sus raíces y tradiciones. En el capítulo de los deseos no hay grandes sorpresas: los más jóvenes piden amor; los ancianos, salud, y todos, dinero y trabajo. La familia real no es ajena a esta celebración y acude anualmente al Songkran en el Gran Palacio de Bangkok para asistir al clásico baño del Buda. Normalmente lo hace el rey Bhumibol Adulyadej, pero si se encuentra indispuesto, como en los últimos tiempos, le sustituye su hijo, el príncipe heredero, Maha Vajiralongkorn. En una de las capillas privadas del palacio se halla la imagen del Buda Phra Phuttha Sihing (siglo XIII), una de las más veneradas del país, que desfila durante el Songkran por las calles mientras el pueblo lanza agua perfumada como muestra de respeto y devoción.

Espectáculos culturales

El Songkran 2016 se desarrolla en Bangkok del 13 al 15 de abril, aunque otras ciudades tailandesas adelantan la celebración algunos días y concluyen el fin de año después de una semana de fiesta. No se trata de una fiesta exclusiva de Tailandia, pues se puede vivir también en algunos países cercanos, como Laos o Birmania, mientras que otros intentan incorporarlo a su agenda de tradiciones. Es el caso de Singapur, que desea ponerlo en marcha a pesar de su escasez de agua. Lo que nadie discute es que el país de las sonrisas permite disfrutar de esta tradición con más facilidad en cualquier punto del reino. El festival se celebra en todas las regiones thais. En Chiang Mai, por ejemplo, el Songkran se desarrolla durante diez días, arrancando con un macro desfile por la ciudad y con el vertido de agua con olor a jazmín en una imagen de Buda, pero en paralelo hay una amplia oferta de espectáculos culturales estilo Lanna y de degustaciones de productos típicos del norte; en la antigua ciudad de Mueang, en Ayuttaya, la antigua capital del Reino de Siam, se puede asistir al baño de los Budas a través de un canalón de bambú y al paseo posterior de las estatuas por sus calles, así como a la ofrenda de comida a los monjes frente a Wihan Phra Mongkhon Bophit, la liberación de las aves y los peces, y disfrutar de las salpicaduras de agua con los elefantes. También es interesante el Songkran de Phimai, un histórico pueblo situado en la antigua calzada a Angkor, con un parque histórico repleto de edificios y templos de estilo jemer. En el entorno de este conjunto los jóvenes utilizan grandes camionetas y tractores para la guerra del agua y concluyen su peregrinaje en la Casa de los Espíritus de Sai Ngma, a las afueras de Phimai, un lugar sagrado para el pueblo thai que concentra el mayor número de árboles Banyan de Tailandia.

Claves para disfrutar de la fiesta

Agua
A la hora de entrar en combate hay que asegurarse de luchar con agua del grifo o con agua procedente de las jarras y cubos populares que se encuentran en las calles. Es importante que el agua no esté caliente, pero verter agua helada no debe ser un problema para nadie debido al fuerte calor que reina en el mes de abril. Está prohibido lanzar cubitos de hielo, pero se permite la lucha con pistolas de agua, cubos de agua, vasos y mangueras de jardín (excepto las de alta presión).

Ojos
Hay que jugar limpio en las calles, evitando el disparo a los transeúntes directamente a los ojos porque puede ser peligroso e irritante. Una buena solución es utilizar gafas protectoras para evitar las infecciones.

Polvo húmedo blanco
Es el que se aplica a la cara y al pelo de la cabeza para transmitir una bendición. Para los más creyentes y defensores de esta tradición se prolonga una vez que la ropa se ha secado. Conviene evitar que este polvo obstruya los poros de la piel, por lo que resulta recomendable llevar una botella de agua limpia.

Ropa
Conviene vestir como si se fuera a la playa. Lo mejor es llevar camiseta, pantalón corto, chanclas e incluso bañador. Deje el pantalón vaquero en el hotel.

Bolsas protectoras
Para proteger objetos de valor y electrónicos, cámaras de fotos, móviles, dinero, documentación... Son muy baratas, se cuelgan del cuello y se colocan bajo la camisa.

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