Estos son mis tres lugares favoritos del mundo donde es Navidad todo el año
El pueblo de Tlalpujagua, en México, o la famosa ciudad universitaria de Rovaniemi, en Finlandia, son algunos de los destinos contagiados por el espíritu navideño los 365 días del año.

Hay lugares donde la Navidad llega puntual cada mes de diciembre. En otros, en cambio, parece que la magia nunca se apaga a pesar de que el calendario avance y el calor apriete. Pueblos especializados en la producción de millones de adornos para el árbol, ciudades donde vive Papá Noel o países que alargan las fiestas durante varios meses. Así son los rincones del planeta, que he descubierto en mis viajes, donde el espíritu navideño se queda a vivir todo el año.
Tlalpujahua (México): el pueblo donde nacen las esferas
Este encantador pueblecito situado en el estado mexicano de Michoacán es uno de los grandes secretos navideños de México y del mundo. Sus calles están repletas de negocios dedicados a la elaboración de las esferas que decoran los árboles en las fechas más mágicas del año.

Todo empezó en un pequeño estudio familiar y acabó transformándose, décadas después, en una industria que produce miles de adornos artesanales anualmente. Las bolas de vidrio soplado son las protagonistas aquí. Las hay de todos los colores y formas posibles, y, además de decorar las vitrinas de los comercios y mercados navideños abiertos desde octubre, es posible contemplar cómo los artesanos las moldean y las pintan en los distintos talleres. Entre los coloridos edificios coloniales del centro histórico, salpicados por miradores, se esconde una calle que parece directamente sacada de un cuento navideño.
Ubicado entre montañas, Tlalpujahua guarda su esencia como localidad minera. Para adentrarse en su pasado como una de las productoras de oro más importantes a nivel mundial es recomendable visitar la Mina Dos Estrellas, convertida en museo, donde también se recuerda la tragedia que sufrió en 1937, cuando el colapso de presas tóxicas sepultó gran parte del pueblo. Aunque si por algo se conoce a Tlalpujahua es por ser una estupenda puerta de entrada a la Reserva de la Mariposa Monarca. Reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es el lugar de hibernación de estos insectos provenientes de Estados Unidos y Canadá.
Rovaniemi (Finlandia): el hogar oficial de Papá Noel
Si hay un lugar en el mundo donde la Navidad se siente con mayor intensidad en cualquier época del año, ese es Rovaniemi. La ciudad universitaria de la Laponia finlandesa se caracteriza por su vibrante vida. Tal vez ese fuera el motivo por el que el personaje más querido de las fiestas navideñas la eligiera para instalarse.
Nada más aterrizar en su aeropuerto, donde puedes poner un sello de Papá Noel en tu pasaporte, la decoración deja constancia de la temática que ornamenta la urbe y sus alrededores, dibujados por bosques nevados y auroras boreales en invierno, y por el eterno sol de medianoche en verano.

Llegar a la Oficina de Papá Noel en un trineo tirado por huskies fue la experiencia más emocionante de mi viaje y con la que terminé de embriagarme con el espíritu navideño del lugar a pesar de encontrarme en pleno mes de marzo. Una vez allí, crucé la línea del Círculo Polar Ártico, visité el taller de juguetes, me hice una foto con Santa y envié postales a todos mis amigos con el matasellos del Círculo Polar para que llegaran a su destino en Navidad, a pesar de que realicé mi viaje un mes de marzo. También es posible introducir tu carta de deseos en el buzón azul para que sean enviadas de inmediato.
Nort Pole, Estados Unidos: Alaska en eterna Navidad
Hace unos veranos tuve la oportunidad de recorrer las carreteras de Alaska. En uno de mis trayectos descubrí North Pole, una pequeña localidad cerca de Fairbanks cuyo nombre no dejaba dudas del lugar al que acababa de llegar. La encargada de bautizarla es una vieja tienda navideña de los años 50, que, en la actualidad, funciona como oficina postal y establecimiento comercial. En la puerta, una gigantesca estatua de Papá Noel, de 13 metros de altura, da la bienvenida a los visitantes. Las farolas están decoradas con forma de gigantescos bastones de caramelo.
Conocido originalmente como Davis, sus habitantes decidieron rebautizarlo para incrementar las ventas y el turismo. Con 20 horas de luz al día en verano y temperaturas suaves, este escenario cuanto menos me resultó curioso, pero la estampa en invierno debe resultar aún más sobrecogedora.
Extra: Filipinas, el país donde la Navidad dura más que en ningún otro sitio del mundo
Fue a inicios de un mes de diciembre, hace unos 10 años, cuando puse rumbo a Filipinas sin ser muy consciente de todo lo que me esperaba. Era mi segundo viaje al país asiático, pero, sin dudas, el más especial de los que allí he hecho, y eso que estuve a punto de perder el vuelo de regreso debido a los enormes atascos que se forman en estas fechas. Incluso aquel momento de caos se convirtió en un recuerdo memorable aderezado con la amabilidad inagotable de los filipinos y los tesoros que guardan sus más de 7.000 islas.

Las celebraciones navideñas filipinas tienen un parecido notable con las españolas: abundan las ceremonias religiosas, las cenas son copiosas y los adornos iluminan calles y hogares. Entre ellos destaca el parol, faroles con forma de estrella simbolizando la estrella que guió a los Reyes Magos. Un icono de esperanza que se suma a la profunda tradición durante los meses terminados en “-bre” y hasta el 6 de enero.
Síguele la pista
Lo último