Estos son los 10 pueblos más bonitos y menos masificados de Europa
Descubre Europa a través de joyas escondidas como Manarola, Giethoorn o Wengen, con menos de 3.000 habitantes y un encanto único.

Pese a su belleza estos pueblos de ensueño aún mantienen un ambiente poco masificado. / Istock
En un continente repleto de destinos icónicos y ciudades de postal, todavía existen lugares donde la belleza no compite con las multitudes ni se diluye entre flashes. Para esta propuesta hemos seleccionado esos pueblos europeos de escala humana, con menos de 3.000 habitantes en su mayoría, donde el paisaje, la arquitectura y la autenticidad siguen siendo protagonistas.

Reine, Noruega / Getty Images / Dennis Fischer Photography
Reine, Noruega
La belleza salvaje del Ártico europeo - 300 habitantes
Reine, en las islas noruegas de Lofoten, es uno de los pueblos más remotos de Europa. Sus cabañas rojas de pescadores —las tradicionales rorbuer— se reflejan en aguas tranquilas rodeadas de montañas escarpadas, los famosos fiordos locales. El contraste entre mar, nieve y picos crea un paisaje casi irreal. Las aguas del norte de Noruega suelen ser tranquilas en este lugar, por lo que es habitual navegar en kayak entre fiordos para avistar focas, águilas o cetáceos, mientras que en invierno el principal atractivo son las auroras boreales. En verano, el sol de medianoche permite caminar por senderos panorámicos hasta el mirador de Reinebringen. La gastronomía local gira en torno al bacalao ártico y el pescado fresco. Para dormir, el Reine Rorbuer ofrece cabañas tradicionales frente al mar.

Hallstatt, Austria / Istock / bluejayphoto
Hallstatt, Austria
El pueblo de postal - 780 habitantes
Para muchos, la visita a Hallstatt es la gran “excusa” para preparar un viaje más largo por Austria y los Dolomitas. Tal vez sea una de las propuestas que resulte menos alternativa de este reportaje, porque es un enclave muy visitado en primavera y verano, pero desde luego vale la pena. Este pueblecito se refleja sobre el lago Hallstättersee con una armonía casi perfecta. Casas de colores suaves, rodeadas de montañas alpinas de más de 3.000 metros y un campanario junto al lago convierten este pequeño pueblo en una de las imágenes más fotogénicas de Europa. Desde luego, Hallstatt es una promesa que no decepciona. Su historia ligada a la minería de sal, una de las más antiguas del continente, le añade profundidad cultural. Durante la visita, conviene reservar tiempo para navegar por el lago, conocer la histórica mina de sal y sus cuevas y, desde allí, subir a la Torre Rudolph andando o bien mediante el tren cremallera que se incluye con la entrada a la mina, donde se puede disfrutar de la mejor vista del pueblo y el gran lago para un momento instagrameable. La gastronomía invita a probar el clásico schnitzel o la trucha alpina. Para dormir, el encantador Heritage Hotel Hallstatt ofrece vistas directas al lago.

Albarracín, España / Istock / StockPhotoAstur
Albarracín, España
Romántico encanto medieval - 1.000 habitantes
Albarracín se eleva sobre una curva del río Guadalaviar, en Teruel, con un conjunto medieval perfectamente conservado. Sus casas rojizas, murallas y calles en desnivel crean una atmósfera que te traslada a otra época. Su aislamiento histórico permitió conservar intacta su arquitectura original. Es Monumento Nacional desde junio de 1961 y en 1996 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. El encanto de Albarracín reside, sobre todo, en el trazado de sus calles, que están perfectamente adaptadas a la compleja topografía donde se asienta esta ciudad medieval. Lo primero que sorprende al llegar es su imponente muralla fortificada, muy bien conservada, que corresponde a tres periodos de construcción distintos, durante los cuales se erigieron el famoso Alcázar y la Torre del Andador. En la mesa, el ternasco de Aragón y los productos de caza dominan la gastronomía local. Para dormir, el elegante Hotel Casa de Santiago ofrece encanto histórico y tranquilidad.

Riquewihr, Francia / Istock / Freeartist
Riquewihr, Francia
La Alsacia medieval entre viñedos y moradas de cuento - 1.000 habitantes
La Alsacia medieval entre viñedos y moradas de cuento
Situada entre Colmar y Estrasburgo —dos visitas absolutamente recomendables durante un viaje a Alsacia—, encontramos Riquewihr. Esta pequeña villa francesa, de nombre casi impronunciable, vive rodeada de viñedos y protegida por suaves colinas, como detenida en el siglo XVI. Sus fachadas de entramado de madera, pintadas en tonos pastel y adornadas con flores, forman uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Europa. A diferencia de otros destinos alsacianos más conocidos, Riquewihr mantiene una escala íntima y tranquila, especialmente fuera de la temporada navideña, cuando sus calles, casas y tiendas se convierten en un gran mercadillo. Caminar por sus vías empedradas es recorrer un paisaje que ha cambiado poco a lo largo de los siglos, lo que le ha valido el reconocimiento como uno de los pueblos más bellos de Francia. La gastronomía invita a degustar choucroute, foie gras o tarte flambée con vinos locales. Para dormir, el Hôtel Le Clos Saint-Vincent ofrece vistas a los viñedos y elegancia discreta.

Manarola, Italia / Istock
Manarola, Italia
Las casas colgantes del Mediterráneo - 350 habitantes
Este pueblecito se construyó literalmente sobre una gran roca a 70 metros de altura sobre el mar y es uno de los menos conocidos y transitados de las Cinque Terre, pero igual de encantador y romántico que los demás. Sus casas de colores pastel, apiladas sobre la roca frente al mar, crean una de las imágenes más reconocibles del Mediterráneo. A diferencia de otros destinos más concurridos, Manarola conserva una atmósfera relajada, especialmente al amanecer o al caer la tarde, cuando el mar y la luz dorada transforman el paisaje. Es imprescindible recorrer el sendero panorámico que va hacia Corniglia entre viñedos, pero conviene saber que la primera parte del recorrido tiene una subida bastante pronunciada con 1.200 escalones, si bien se puede evitar cogiendo el autobús de Manarola a Volastra. Para los menos andarines y más sibaritas, se puede optar por una cata privada de vino Sciacchetrà, producido en las terrazas locales desde hace siglos, combinado con pasta al pesto o anchoas locales. Para dormir, La Torretta Lodge une diseño y vistas al mar.

Giethoorn, Países Bajos / Istock / neirfy
Giethoorn, Países Bajos
Donde todo ocurre sobre el agua - 2.800 habitantes
En Giethoorn (a hora y media de Ámsterdam) tampoco hay coches ni carreteras: solo canales, muchos excavados a mano, y pequeñas islas conectadas entre sí y con tierra firme mediante 176 puentes, la mayoría de madera. En estas mini-islas es donde residen sus habitantes en idílicas casas, muchas veces antiguas granjas con tejados de paja construidas en los siglos XVIII y XIX. Tanto los habitantes como los visitantes solo pueden desplazarse navegando, caminando o en bicicleta. Este pequeño pueblo neerlandés parece diseñado para ser descrito en un cuento al estilo de los hermanos Grimm. Incluso se puede alquilar un barco eléctrico para familias o grupos de amigos y navegar en silencio entre jardines y pequeñas islas privadas en una experiencia casi contemplativa, o recorrer el cercano Parque Nacional Weerribben-Wieden con un guía naturalista. La gastronomía destaca por su pescado de agua dulce y cocina neerlandesa contemporánea. Para dormir, el encantador Hotel de Harmonie combina tranquilidad y elegancia.

Wengen, Suiza / Istock / miroslav_1
Wengen, Suiza
El pueblo alpino sin coches - 1.300 habitantes
El pueblo alpino sin coches
Suspendido sobre el valle de Lauterbrunnen, en pleno Oberland bernés, se encuentra Wengen, en una terraza solar protegida del viento a 1.274 metros de altura, uno de los pueblos alpinos más exclusivos de Europa. Solo accesible en tren cremallera (el más largo del mundo), aquí no circulan coches, lo que refuerza su atmósfera silenciosa y elegante. Chalés de madera, hoteles modernistas, prados alpinos y vistas infinitas a la región del Jungfrau crean un escenario de postal suiza que, además, cambia con cada estación. Una experiencia complementaria, partiendo de Wengen, es coger el tren hasta el Jungfraujoch, conocido como el Top of Europe porque es la estación de ferrocarril más alta del continente, situada a 3.454 metros y formando parte del Patrimonio Mundial de la Unesco de los Alpes suizos Jungfrau-Aletsch. También se puede disfrutar de senderismo panorámico privado entre praderas alpinas, con la curiosidad de que te irás encontrando “bancos panorámicos”, colocados estratégicamente en el camino. La gastronomía local invita a degustar fondue o rösti en restaurantes tradicionales. Para dormir, el Hotel Regina ofrece elegancia clásica y vistas incomparables.

Monsanto, Portugal / Istock / a_Taiga
Monsanto, Portugal
Construido entre gigantes de piedra - 800 habitantes
Monsanto es uno de los pueblos más sorprendentes de Europa, a un tiro de piedra de Cáceres. Casas de granito incrustadas entre enormes rocas forman un paisaje casi surrealista. Muchas de las enormes piedras que se han ido desprendiendo de la montaña siglos atrás han servido para construir sus casas; de hecho, se habla de Monsanto como del “pueblo aplastado”… y en cuanto das una vuelta por sus calles empinadas, entiendes el porqué. Caminar por ellas es descubrir balcones tallados en piedra y miradores naturales sobre la llanura portuguesa. Además de la espectacularidad de sus casas, debemos recorrer el pueblo al atardecer e iniciar la subida hasta el castillo templario de Monsanto para contemplar el paisaje panorámico que se abre ante nuestros ojos. También merece la pena reservar una cata privada de vinos de la región de Beira Interior. En la gastronomía local destacan el cabrito asado y los quesos artesanos portugueses. Para dormir, el Monsanto GeoHotel Escola combina diseño contemporáneo con tradición.

Bibury, Reino Unido / Istock / jenifoto
Bibury, Reino Unido
La Inglaterra rural detenida en el tiempo - 600 habitantes
En el corazón de los Cotswolds, en plena campiña inglesa, Bibury parece existir fuera del calendario. Sus casas de piedra color miel, alineadas junto al río Coln, conforman una de las estampas más delicadas de la Inglaterra rural. Arlington Row, construida en el siglo XIV como almacén de lana, es probablemente una de las calles más fotografiadas del país, y resume la esencia tranquila de este pequeño pueblo. Aquí, el lujo es el silencio, los jardines cuidados sin que lo parezca y el ritmo pausado del campo inglés. A pocos metros del núcleo del pueblo se puede iniciar cualquiera de los recorridos por los suaves senderos de los Cotswolds al amanecer o disfrutar de un pícnic privado junto al río. Ya en una mesa con mantel, la propuesta pasa por un clásico Sunday roast o por la trucha local de Bibury Trout Farm. Para dormir, el encantador The Swan Hotel ofrece elegancia rural y jardines junto al agua.

Castelluccio di Norcia, Italia / Istock / clodio
Castelluccio di Norcia, Italia
El pueblo más espectacular y silencioso de Europa - 150 habitantes
Castelluccio di Norcia, ubicado en el centro de Italia, cerca de Perugia, es una de aquellas joyas que se conoce muy poco fuera de Italia. Suspendido sobre una altiplanicie a 1.450 metros y rodeado por el Parque Nacional de los Montes Sibilinos, este enclave se transforma cada primavera para dar a luz la famosa Fioritura, cuando entre junio y julio los campos se cubren de flores de colores que convierten el paisaje en una pintura natural. Los colores predominantes que se van a poder admirar en la Fioritura son el rojo, presente en las amapolas, el amarillo de los tulipanes, el blanco de los narcisos, el morado de las violetas y el azul de la Centaurea cyanus, popularmente conocida como aciano. La gastronomía local gira en torno a las famosas lentejas de Castelluccio, consideradas entre las mejores de Italia, y que se utilizan, además, para celebrar la llegada del Año Nuevo en Italia. Para dormir, el cercano Palazzo Seneca ofrece elegancia histórica y gastronomía de alto nivel.
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