Síndrome del viajero de Hong Kong: 7 destinos cercanos que nos hacen padecerlo

Según un estudio, los hongkoneses prefieren irse de viaje a un ascenso laboral o encontrar el amor. ¿Eres como ellos?

Redacción Viajar
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Foto: SeanPavonePhoto / ISTOCK

Llega el buen tiempo y las ganas de viajar corren por tus venas como agua de ¿junio? No ves el día en el que puedas volver a usar las páginas en blanco de tu pasaporte, y echas de menos el efecto jet lag. Puede ser que padezcas la enfermedad. No queremos asustarte, más que una enfermedad es un síndrome: “el síndrome del viajero de Hong Kong”.

Según una encuesta reciente de Booking.com, el 77% de los hongkoneses prefieren irse de vacaciones a encontrar el amor este año. Quizá es el amor “pasajero”, no sabemos. Y aún hay más: el 68% prefieren hacer un viaje a un ascenso laboral. Confirmado, primeros indicios de que el ser humano pone por delante viajar al amor o el trabajo, y ansía dejarlo todo, hacer las maletas e irse por un tiempo (al menos en Hong Kong).

La mayoría de nosotros, este verano no podremos irnos muy lejos, ni mucho menos rellenar las páginas de nuestro pasaporte. No es necesario: aquí al lado tenemos paisajes desarmantes, gastronomía celestial y (qué te vamos a contar si hablamos de España) algunas de las mejores playas del mundo. La pregunta clave es... ¿Adónde vamos?

1. Paseo en velero en Menorca... El nuevo Caribe.

La playa, la arena y un barco de vela surcando el horizonte en Cala Turqueta, Mitjana o Macarella es un clásico. Pero no tan clásico si esta vez en la embarcación de lujo vas tú. Un paseo en barco es la experiencia más auténtica y relajante, ya que te permite evitar las masificaciones, acceder a playas poco accesibles en coche y tomar el sol, hacer snorkel o bañarte sin distracciones.

En velero por Menorca | Poike / ISTOCK

Hay varias propuestas con y sin servicio de comida a bordo (ojo, paella) para grupos privados y amantes de lo premium, como las que ofrece Hellotickets . ¿Lo mejor? Hay opciones al alcance de todos los bolsillos. Las rutas suelen decidirse según la dirección del viento y las condiciones del mar... e igual hay tiempo para un plan improvisado o una cala secreta.

2. Safari acuático para ver y escuchar ballenas en Tenerife. ¡Sudáfrica puede esperar!

Enamorados del océano, y aún más de su conservación. Quizá ni te habías planteado hacer una visita guiada en medio del océano, pero en la costa Adeje, en Tenerife, hay tours y excursiones guiadas por biólogos marinos en los que podrás avistar, oír y fotografiar cetáceos desde un catamarán o una lancha acuática. El cuidado y el respeto a la fauna marina con el que se realizan estos tours nos permite disfrutar de uno de los grandes espectáculos del ecosistema salvaje: ballenas y delfines en su propio medio. Y también oírlos.

Avistamiento de ballenas en Tenerife | Piter1977 / ISTOCK

Durante muchas de estas excursiones se utiliza un hidrófono para la escucha de los sonidos submarinos que emiten los cetáceos. ¿Y el avistamiento? Garantizado. Esta parte de la costa atlántica también forma parte de la ruta de migración de muchas especies de ballenas más grandes, incluyendo ballenas de aleta, cachalotes, varias especies de delfines y diferentes especies de tortugas marinas. Un placer visual para nuestros sentidos, que además colabora con la protección del entorno animal en el medio marino. Te recomendamos que lo contrates con While Watch Tenerife o Sea Shepherd.

Ballenas en Tenerife | serjunco / ISTOCK

3. Las mil y una dunas de Dubái... en Fuerteventura.

Dunas de arena, caminos polvorientos y antiguos cráteres de volcanes en un paisaje para-lunar. Nuestra siguiente propuesta no es un tour en un bólido de SpaceX... (aún), sino en un quad o buggy por el desierto y dunas de Corralejo en Fuerteventura. Esta experiencia de conducción de día completo (con guía) te llevará por pistas de tierra y una naturaleza virgen y salvaje de polvo y piedras. 

Duna de Corralejo, Fuerteventura | Antagain / ISTOCK

Además, durante el recorrido podrás disfrutar de las vistas panorámicas de las islas vecinas: Isla de Lobos y Lanzarote. Pasa un día en familia o entre amigos que, aunque promete subir la adrenalina, incluye todas las medidas de seguridad, como cascos, guantes, etc. y por supuesto una parada para disfrutar de la gastronomía y tapas canarias.

Parque de Corralejo, Fuerteventura | rusm / ISTOCK

4. Tan imponente como Los Doce Apóstoles de Australia: la Playa de las Catedrales en Lugo, Galicia.

Las Catedrales y los Doce Apóstoles prometen una experiencia casi religiosa. La segunda de estas, aunque no muy accesible actualmente ya que de momento Australia sigue sin aceptar turistas, bien puede envidiar a uno de nuestros acantilados más célebres en la costa norte. Antes conocida como playa de las Aguas Santas, debido al poder medicinal y curativo que los locales atribuían a sus aguas, la Playa de las Catedrales es hoy un conjunto de arcos y formaciones rocosas erosionadas en el transcurso de miles de años.

Playa de las Catedrales, Lugo | LUNAMARINA / ISTOCK

Que a capricho del mar (y durante la pleamar) desaparece. Cuando sube la marea, la playa llega a cubrirse casi por completo y sus arcos de hasta 30 metros se hunden bajo las olas. Desde hace años el acceso a la playa está controlado y es necesario reservar y conseguir entrada desde la página de la Xunta. Para una experiencia menos saturada, te recomendamos que acudas en baja temporada.

Playa de las Catedrales, Lugo | Eloi_Omella / ISTOCK

5. Glamping sin viajar a Jordania.

Normalmente no nos despertamos frente al desierto de dunas rojas de Wadi Rum en Jordania, pero podemos imitarlo desde algunas de las opciones casa-cúpula a cielo abierto que hay en distintas localizaciones de nuestro país: bosques, desiertos, costa y hasta viñedos. ¿La diferencia frente al típico hotel o alojamiento? La vista 360 de la noche estrellada y la acústica natural del lugar. Nos han enamorado las burbujas astronómicas Albariri en Sanxenxo y A Coruña donde cada una incluye un telescopio para disfrutar de una verdadera experiencia de observación del firmamento.

Si buscas una experiencia más premium a la luz de las estrellas, no podemos dejar de recomendar Aire de Bardenas. Es uno de los hoteles no urbanos más instagrameados del mundo, y se enmarca en medio de un paraje (a simple vista) inhóspito, y eso sí, abierto a la contemplación de la noche y cielo. El diseño de sus instalaciones, tanto burbujas como cubículos, han hecho que merezca decenas de premios de arquitectura desde su inauguración.

6. San Francisco vibes por las calles de Lisboa.

Urbanistas, la playa puede esperar. Lo mismo llevas diciendo de Lisboa desde hace años, pero el país vecino bien merece una parada y un paseo por sus empinadas calles y cultura. Casi casi podrás decir qué has pasado por su ciudad “gemela”: San Francisco.

Lisboa, Portugal | SeanPavonePhoto / ISTOCK

Ambas comparten puente férreo rojizo (SF tiene el emblemático Golden Gate, y Lisboa su 25 de Abril), un icónico tranvía debido a sus empinadas colinas (7 en Lisboa y cerca de 40 en SanFran) y una población y cultura bien abierta y colorida. Sin menospreciar a la City californiana, este verano nos quedamos con Lisboa para disfrutar de su cercana cultura (apúntate asistir a un espectáculo de “fado”), la arquitectura de sus coloridos palacios (como el de “da Pena” en Sintra) y sus buenos platos y vinos.