Siete razones por las que Cardona es el pueblo más popular de Barcelona

Un destino al que no se le puede pedir más

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: SOMATUSCANI / ISTOCK

El Bagés se ubica en el mismo corazón de Cataluña y así se reconoce su capital, Manresa. De la misma manera, centrada en el núcleo geográfico de la región, otra de las poblaciones más importantes de esta comarca se ha erigido como el pueblo más popular (según un estudio que publicamos aquí) tanto de su territorio como de toda la provincia de Barcelona, a la que pertenece.

Con menos de cinco mil habitantes, Cardona ha conseguido convertirse en uno de los destinos de obligada visita de toda Cataluña. Razones para ello no le faltan, así que te damos algunas de ellas para que te sobren los motivos de acercarte a conocerla.

1. Cuenta con un castillo único

La fortaleza que corona la población de Cardona suma ya más de mil años de antigüedad a sus espaldas. De origen románico, fue residencia durante la Edad Media de los Duques de Cardona - célebres por ser una de las familias históricas más importantes de la Corona de Aragón -, habiéndose transformado hoy en día en Parador Nacional.

Castillo de Cardona | pepj / ISTOCK

Las impresionantes murallas defensivas y las dimensiones del conjunto, con la colegiata de San Vicente adosada, forma una de las estampas más icónicas de entre las construcciones de este tipo en Europa.

2. Una colegiata de cine

La colegiata de San Vicente, obra imprescindible del románico catalán, representa mucho más que una iglesia. En sus muros se encierran mil años de historia y su grandiosidad y disposición en el horizonte urbano de Cardona son quizás unas de las razones de mayor de peso en la popularidad de este pequeño pueblo del Bagés.

Colegiata de San Vicente | curtoicurto / ISTOCK

Razones que convencieron al genial cineasta Orson Welles cuando decidió usarla como escenario para el rodaje de su célebre cinta Campanadas a medianoche, que catapultó Cardona al estrellato del celuloide. No obstante, hoy en día Cardona es uno de los pocos lugares de España reconocidos como "Tesoro de la Cultura Cinematográfica" por la Academia de Cine Europeo, junto con la Plaza de España de Sevilla y el Desierto de Tabernas en la provincia de Almería.

3. Las leyendas no faltan

Una de las partes más representativas del castillo de Cardona es su gran torre de la Minyona o de la doncella. La más antigua de toda la construcción es una voluminosa atalaya de quince metros de altura y diez de diámetro, a pesar de que llegó a alcanzar los veinticuatro.

Castillo de Cardona coronado por la torre de Minyona | santirf / ISTOCK

Levantada en el siglo XI, es famosa por una recurrente leyenda. Según la tradición, durante la invasión musulmana, los Duques de Cardona invitaron al príncipe Abdalà a las fiestas que iban a llevarse a cabo en el interior del castillo. Durante los festejos, la hija del duque, llamada Adalés, coincidió con el joven príncipe cayendo ambos enamorados. En ese momento comenzaron un idilio prohibido hasta que un buen día fueron descubiertos, encerrando el duque a su hija en la gran torre de la fortaleza, donde acabó muriendo de tristeza. Un trágico desenlace que dio el nombre a este bastión defensivo.

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4. Es "la sal de la vida"

Con este eslogan turístico se presenta en la actualidad el municipio de Cardona ante el exterior. Un atributo que no está nada alejado de la realidad pues su otro gran reclamo, además del castillo, es su íntima relación con la explotación de la sal a lo largo de la historia.

Mina de sal | aluxum / ISTOCK

La existencia en el municipio de una gran bolsa de sal sódica y potásica única en el mundo ha determinado el devenir de Cardona en todos los sentidos, pues ha constituido una enorme fuente de riqueza gracias a la cual se ha desarrollado gran parte de su patrimonio. El Parque Cultural de la Montaña de Sal es hoy en día la imagen turística de una realidad que ha acompañado a esta población durante siglos y que fascina a propios y extraños.

5. Una montaña de sal

Lo más sorprendente de la explotación de sal de Cardona es que se trata de una montaña entera de 120 metros de altura en superficie y dos kilómetros más bajo tierra. Una configuración única que la diferencia del resto de las grandes minas de este tipo alrededor del planeta.

Interior de la mina de sal | JackF / ISTOCK

Aprovechada desde la Antigüedad para la extracción del llamado "oro blanco" y clausurada como tal hace más de treinta años, puede ser visitada en sus primeros 86 metros de profundidad. Los espacios que se suceden en su interior son de una gran belleza y majestuosidad, con salas de estalactitas y estalagmitas de sal que maravillan al visitante.

6. Un centro histórico de interés nacional

Con esta catalogación dentro de los bienes culturales se presenta el centro histórico de Cardona. Una nada desdeñable carta de presentación para un conjunto que comenzó su desarrollo allá por el siglo XI, partiendo como base el asentamiento que se había formado en torno al mercado que se celebraba a los pies del castillo.

Calles de Cardona | JackF / ISTOCK

Desde entonces, su expansión económica impulsada por la comercialización de la sal fue clave para constituir un entramado medieval que se ha conservado hasta nuestros días, con los portalones de las antiguas casonas aún mostrando su poderío o construcciones tan vetustas y significativas como la iglesia de San Miguel, cuya consagración se remonta a los albores del anterior milenio.

7. Hasta un puente del Diablo

Los puentes del Diablo son construcciones cargadas de historias y de leyendas. Los ejemplos que encontramos a lo largo de nuestra geografía responden a estructuras medievales dispuestas en arcos cuya complejidad técnica era atribuida tradicionalmente a una obra del diablo.

Puente del Diablo | J2R / ISTOCK

A las afueras de Cardona, uniendo las dos orillas del río Cardener, se encuentra uno de ellos viendo pasar el tiempo desde el siglo XIV, momento en el que se presentó como una solución para salvar las riadas locales.

Pensado originalmente como un puente de seis arcos, solo fueron llevados a cabo dos de ellos en su totalidad, que aún continúan en pie de manera  asombrosa con sus más de veinte metros de diámetro y una distancia similar en altura, lo que le confiere una estética de gran belleza.