Valencia lejos de la costa: 7 motivos por los que Chulilla es una revelación

Desfiladeros, puentes colgantes, aguas turquesas, fortificaciones…

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: ManOnTheGo / ISTOCK

¿Quién dijo que Valencia era solo playa y costa? A pesar de la típica idea que podamos tener de esta provincia, su interior cuenta con lugares extraordinarios, como es el caso de Chulilla. Se trata de uno de esos municipios que cuando los descubres es toda una revelación. Un rincón serrano que tiene todos los ingredientes para sorprender. El típico destino que, tras conocerlo, no paras de recomendar.

Acercamos el objetivo y aterrizamos en este rincón de la geografía española peninsular para conocer los muchos motivos por los que debemos anotar el nombre de Chulilla para nuestros próximos viajes.

Tiene un paisaje espectacular

La ciudad de Valencia se encuentra a tan solo una hora por carretera de Chulilla pero el relieve es completamente diferente en una y otra. Lo que sí comparten ambas poblaciones es el río Turia, que es precisamente el principal responsable del espectacular paisaje de este precioso pueblo de la comarca de Los Serranos.  

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Las hoces del río Turia crean un escenario de película que no puede ser mejor carta de presentación de una localidad que es un verdadero balcón a cielo abierto. Un cañón de paredes de varias decenas de metros de altura que impresiona mucho más por sus estrechas dimensiones.

Las vistas del entorno son asombrosas

Uno de los grandes atributos del municipio de Chulilla son los numerosos puntos donde poder obtener vistas maravillosas del entorno. Diversas sendas parten en altura del núcleo de población principal y nos regalan miradores magníficos como el de La Carrucha o el de Compuertas.

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Desde ellos se abre ante nosotros el paso del río Turia encajonado entre barrancos, mientras podemos admirar a nuestro alrededor el tapiz de la vegetación mediterránea.

El Charco Azul

Junto al pueblo, siguiendo un sendero que sigue el curso del río, se encuentra a no mucha distancia el que seguramente es el lugar más afamado del entorno de Chulilla. El Charco Azul, una piscina natural que pareciera sacada de un cuadro, nos deja estupefactos ante su belleza y el color turquesa de sus aguas. Un lugar apto para el baño que constituye el punto de llegada de una de las rutas más idóneas para los viajes en familia.

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La Ruta de los Puentes Colgantes

También conocida como la «Ruta de los calderones», es uno de los imprescindibles en toda visita a Chulilla. Una senda que sigue el curso del río Turia por el cañón hasta toparnos con varios puentes colgantes suspendidos sobre el fondo del barranco.

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La visión de los puentes, así como la experiencia de atravesarlos no puede ser más gratificante. Unas pasarelas construidas con fines turísticos que son el recuerdo de los antiguos trabajadores del cercano pantano de Loriguilla, que en los años cincuenta del siglo pasado ya construyeron sus propios puentes para acortar las distancias desde el pueblo.

Un pintoresco pueblo adosado a un promontorio

La estampa de Chulilla en lo alto de un promontorio es una de las estampas más representativas de este municipio y una de las cosas que más llama la atención de los visitantes. Con el castillo árabe en la parte más alta y el conjunto de murallas protegiendo la población, todo un entramado de casas blancas se extiende a sus pies formando un laberinto de calles estrechas y empinadas por el que es todo un placer perderse.

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Un gran patrimonio y una rica gastronomía por descubrir

El castillo árabe es el emblema del patrimonio de Chulilla y una perfecta atalaya de los paisajes circundantes, además del núcleo central del asentamiento de esta población desde tiempos inmemoriales.

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Más allá de construcciones destacadas como la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, es en el entorno de la localidad donde entendemos la riqueza patrimonial de estos parajes, concretamente en el barranco de Falfiguera o Vallfiguera, donde se localizan unas importantes pinturas rupestres que forman parte del conjunto del arco mediterráneo que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Y como no todo es patrimonio, Chulilla también nos deleita con una gastronomía excepcional y diversa, con platos serranos tan característicos como las ollas de carne o de berza, o su célebre variante, el Rin-Ran; todo ello sin olvidarnos de su famosa repostería, con los requiños y los congretes a la cabeza.

Es un paraíso de la escalada y el senderismo

Dada su orografía, es sin lugar a dudas uno de los puntos de referencia de la escalada de la Comunidad Valenciana, con decenas de sectores practicables. Las paredes del cañón son el escenario perfecto para realizar este deporte, que se une a otras actividades de aventura como el barranquismo que nutren la variada oferta de esta zona.

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Asimismo, nos encontramos en uno de los espacios más propicios para la práctica del senderismo de todo este sector de España. A las anteriormente citadas rutas se unen otras que conectan Chulilla con otros núcleos de población cercanos, o que bordean de manera circular los principales puntos destacados, como es el caso de la «Senda de los Pantaneros», que nos lleva a descubrir también otros lugares de gran interés como la Cueva del Gollizno.