Siete leyendas para siete ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad

Cuando lo real y lo ficticio se mezclan en escenarios extraordinarios

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Juan-Enrique / ISTOCK

España es uno de los países del mundo con mayor número de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y a ello han contribuido alguna de nuestras ciudades, cargadas de historia, de arte, de arquitectura y, cómo no, de leyendas…

Viajamos hasta siete de ellas para vagar entre lo real y lo imaginario, dejándonos arrastrar por relatos tradicionales que parecieran fantásticos pero que, en ocasiones, cuentan con una parte de verdad.

Mérida

Mérida es mucho más que sus incomparables monumentos y vestigios romanos, que le han dado fama internacional. Una buena prueba de ello es su cocatedral, un templo que ancla sus raíces en tiempos inmemoriales y cuyos muros son herederos de la desaparecida Catedral de Augusta Emérita o Catedral de Santa María de Jerusalén, el mítico conjunto eclesiástico visigodo que, según la leyenda, albergó temporalmente parte del tesoro del Templo de Jerusalén con objetos sagrados tan trascendentes como la enigmática Piedra de luz o la Mesa de Salomón, donde cuenta la tradición que el rey concentró todo el saber de Dios y escribió oculto su verdadero nombre.

Concatedral Metropolitana de Santa María, Mérida | Elemaki

Salamanca

Si hay un lugar que acumula mil y una leyendas en Salamanca, esa es la cuesta de Carvajal. Y no es de extrañar, pues al final de la pendiente se encontraba antiguamente la iglesia de San Cebrián, el patrón de todo lo relacionado con la magia y las artes oscuras. Es justo al lado donde encontramos el escenario de una de las leyendas más famosas de la ciudad charra, la de la Cueva del Diablo.

Vista desde la Cuesta de Carvajal, Salamanca | Brianna Laugher

Pero no es esta, sino otra ubicada en esta misma calle, la que sacamos a colación. Se trata de la leyenda del anciano aguador que, andando por ella fue apedreado por un grupo de mozos durante la celebración de la fiesta de Matar la vieja. La «vieja», que no era sino la representación de la Cuaresma, llevaba a estos muchachos a merodear las calles al grito de ¡A matar la vieja, la tía pendeja!, portando piedras y palos mientras llamaban a las puertas de las casas en busca de alguna chuchería para aliviar el ayuno.

Una historia que ha adquirido todo tipo de aderezos con el paso del tiempo hasta convertirse en leyenda pero que fue, en realidad, un hecho real comentado incluso en la prensa local.

Córdoba

La estrecha y céntrica calle de Valdés Leal de Córdoba no siempre recibió este nombre. Hubo otro tiempo en el que recibía el apelativo de Abrazamozas, que era como se llamaba en la ciudad califal a los jóvenes que, en busca de amores, deambulaban de noche por las calles a la espera de una oportunidad de conquista. Uno de estos jóvenes tenía la costumbre de camuflarse en la oscuridad de algún callejón para sorprender a alguna dama con el fin de abrazarla a su paso, y aprovechando el tránsito de una bella joven por la calle la siguió.

Cordobapedia

La joven, que se percató rápidamente y tras pedirle que cesara en sus intenciones, le advirtió que no la abrazara si no quería llevar un buen susto. El muchacho, haciendo caso omiso, se lanzó hacia ella al tiempo que la joven abría sus brazos. Cuál no sería su sorpresa al rodear unos huesos cubiertos por una túnica en vez del cuerpo de la muchacha, desmayándose al momento y cayendo dormido hasta la mañana siguiente.

San Cristóbal de la Laguna

La segunda ciudad más poblada de la isla de Tenerife fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999 por considerarse un ejemplo de ciudad colonial no amurallada – la primera que se diseñó con tales características -, sirviendo de modelo para los nuevos asentamientos en América.

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El trazado de la ciudad, de calles rectilíneas en forma de damero, cuenta con la excepción de la calle Obispo Rey Redondo – conocida popularmente como calle de La Carrera -, que presenta una curvatura que impide ver su final, ocultando desde esa perspectiva la iglesia de la Concepción. Según la leyenda, este hecho es consecuencia de un deseo del Adelantado Alonso Fernández de Lugo, quien quería evitar tener cualquier contacto, incluso visual, con el orden eclesiástico, con el que se disputaba el poder.

Segovia

Es quizás la más popular de las leyendas de la lista, pero no podemos dejar de hacer un guiño a la controvertida y reciente escultura del diablo haciéndose un selfi con el acueducto como fondo.

Hablamos de la historia de la construcción del más célebre e impresionante monumento de la ciudad castellana. En efecto, el acueducto romano también cuenta con su propia leyenda, según la cual el diablo fue el responsable de levantar este emblema de nuestro patrimonio nacional.

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De acuerdo a la creencia popular, una joven criada, cansada de cargar con los cántaros llenos de agua desde la fuente hasta la parte alta, donde se encontraba la casa en la que servía, ofreció su alma al diablo con tal de no volver a pasar por ese suplicio. El demonio, atento a la súplica, se ofreció a complacerla construyendo un acueducto, pero la muchacha, asustada, puso como condición que lo hiciera en una única noche.

El diablo se apresuró a levantar su obra y cuando iba a finalizar, los rayos del sol apuntaron por el horizonte anunciando el amanecer y salvando a la joven de venderle su alma, al tiempo que el acueducto permanecería por los tiempos para la ciudad de Segovia.

Cáceres

La zona monumental de la bella ciudad de Cáceres esconde entre la Calle Del Mono y la Cuesta de Aldana la antigua casa de los Pizarro-Espadero, también conocida como «Casa del Mono».

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La leyenda nos habla de sus moradores, un matrimonio sin hijos que convivía con un mono que el marido trajo de uno de sus viajes como comerciante. Con el tiempo – no se sabe si a causa de una infidelidad – la mujer quedó encinta y dio a luz, pero el mono, celoso tal vez por el nuevo integrante de la familia, que acaparaba todas las atenciones, lanzó al bebé por una ventana causándole la muerte en un descuido de la pareja. Como castigo, el comerciante ató al mono a la escalera de la casa con una cadena, dejándolo morir.

Una leyenda que se encuentra representada en piedra en el interior de la casa.

Ávila

Durante la Edad Media, las tropas musulmanas ocuparon las tierras próximas a la ciudad de Ávila. Con el fin de presentar batalla, las avanzadillas abulenses al mando de Fernán López Trillo salieron a su encuentro en campo abierto en un intento de sorprender a los atacantes. Sin embargo, el objetivo de los musulmanes era precisamente desguarnecer la ciudad, aprovechando este hecho para asediarla.

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Mientras, la ciudad había quedado al mando como gobernadora de la mujer de Fernán, Ximena Blázquez, quien al ver aparecer a las tropas musulmanas, dispuso a todas las mujeres para que se vistieran como soldados, haciendo tocar las trompetas para la batalla y colocando a todas ellas a lo largo de la muralla en las partes más visibles. Los musulmanes, que no se esperaban este recibimiento y pensando que habían cometido un error creyendo que la ciudad se encontraría libre de defensa, deciden desistir y retirarse, evitando de esta forma la contienda la audaz gobernadora.