Serpa, la villa tranquila portuguesa donde el queso es religión

Sus murallas te atraparán dentro de este paraíso gastronómico

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: JackF / ISTOCK

Entre el gran embalse de Alqueva y el Parque Natural del Valle del Guadiana, en Portugal, en la margen izquierda de este río y en mitad de una gran extensión de campos de cultivo donde las vides y los olivos comandan el paisaje, damos con Serpa, una pequeña villa donde reina la tranquilidad típica alentejana, solo sobresaltada por la imponente presencia de la torre del homenaje de su castillo, sus murallas y su acueducto.

Vista de algunos de los tejados de Serpa desde las murallas 
Vista de algunos de los tejados de Serpa desde las murallas  | compuinfoto / ISTOCK

Una población discreta, sin grandes alardes, pero decididamente embriagadora de la paz que se respira entre sus callejuelas empedradas. Las mismas rúas que fatigan nuestro caminar y nos empujan a tomar reposo degustando alguno de los quesos tradicionales y quesadas que se producen en este sector, de fama en todo el país luso.

El impresionante embalse de Alqueva entre España y Portugal
El impresionante embalse de Alqueva entre España y Portugal | Fotoeventis / ISTOCK

Dos milenios de historia

Serpa existe desde que la memoria no alcanza a traer al presente los recuerdos, si bien es durante la ocupación romana cuando comienza a tomar auge como centro agrícola, tal y como dan fe los muchos objetos que custodia el Museo Arqueológico Municipal de la localidad.

Ocupada más tarde por las oleadas musulmanas, fue en la Edad Media, tras la Reconquista, y más concretamente a finales del siglo XIII, el momento en el que acabó por consolidarse como un punto defensivo de importancia, ayudado por la reconstrucción del castillo y el levantamiento de la línea de murallas.

El impresionante acueducto de Serpa que se conserva en muy buenas condiciones
El impresionante acueducto de Serpa que se conserva en muy buenas condiciones | inaquim / ISTOCK

Ambas construcciones forman, aún en la actualidad, una parte esencial del patrimonio que conserva Serpa en su casco histórico. El primero, muy reducido en comparación con su aspecto original, tras las guerras sostenidas a comienzos del siglo XVIII, conserva todavía una parte almenada y, sobre todo, la gran torre del homenaje. Mientras, en lo referente a las murallas medievales, constituyen posiblemente el elemento más destacado e identificador de la villa, gracias especialmente a la presencia de las puertas monumentales fortificadas de Beja y Moura – dos de las cinco que existían en un principio -, así como su icónico acueducto, una arcada del siglo XVI que daba servicio al Palacio de los Condes de Ficalho y su recinto.

La Torre del Reloj de Serpa es uno de los más impresionantes monumentos del lugar
La Torre del Reloj de Serpa es uno de los más impresionantes monumentos del lugar | ribeiroantonio / ISTOCK

Las murallas crean un espacio recogido, casi íntimo, en el que se suceden casas de fachadas blancas y estrechas calles de trazado sinuoso en las que el paseo da cabida a pensamientos sosegados, acordes con la paz que se respira en el ambiente. Quizás en algún instante, esa paz se vea alterada por el asombro ante alguna construcción notable, como puedan ser la iglesia gótica de Santa María o la Torre del reloj, en la parte alta.

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Y hablando de relojes, no podemos obviar la existencia en Serpa del Museo del reloj, uno de los más importantes de la península ibérica, que aprovecha las estancias del antiguo convento del Mosteirinho, que data del siglo XV. En ellas encontraremos cientos y cientos de relojes, muchos de ellos obras de arte o piezas de incalculable valor histórico.

El queso abre boca al viajero

Serpa se encuentra en una elevación desde la que se pueden admirar los campos peinados de olivos y viñedos, los de labranza y, de tanto en tanto, algún grupo de cabezas de ganado ovino y caprino.

Los extensos campos de cultivos tiñen los alrededores de Serpa
Los extensos campos de cultivos tiñen los alrededores de Serpa | mtcurado / ISTOCK

Y es que, son justamente las ovejas y las cabras las productoras de la leche de la que salen los magníficos quesos de los que presumen tanto esta localidad como todos los concejos del distrito.

Bajo la Denominación de Origen Protegida de Queso de Serpa, este producto tradicional del Alentejo recibe el nombre de Serpa atendiendo al papel destacado de este municipio en la fama gastronómica que ha ido adquiriendo con el paso del tiempo.

Bandejas de los mejores quesos curándose
Bandejas de los mejores quesos curándose | Miguel Valente / ISTOCK

Más extendido, todo el distrito de Beja y algunas freguesías del distrito de Setúbal agrupan la elaboración regulada de este queso tradicional, cuajado mediante una infusión de flores de cardo, abundantes en estas tierras.

Considerado uno de los mejores quesos artesanales de Portugal, con una larga trayectoria histórica de éxito – fue incluso utilizado como moneda de cambio en el pasado -, se trata de un alimento de culto en la villa de Serpa, donde está presente en cualquier restaurante como aperitivo.

Riquísima queijada (típico pastel portugués) 
Riquísima queijada (típico pastel portugués)  | rfranca / ISTOCK

No se queda atrás el requesón obtenido de la fabricación del queso, con el que se elaboran las famosas quesadas de Serpa - otro manjar de fama nacional -, así como tampoco lo hacen otros tipos de queso que, aunque no se encuentran regulados por la Denominación de Origen Protegida, presentan igualmente una calidad excepcional.

Es normal, por tanto, que a lo largo del año se lleven a cabo eventos que ensalcen este producto de primera categoría, como la Semana Gastronómica del Queso y la Feria del Queso del Alentejo, en el mes de febrero.