Senderismo en Los Tatras, la cordillera perfecta

En estos montes del sur de Polonia encontrarás un generoso catálogo de bosques, ríos y lagos.

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: Aurelie1 / ISTOCK

Más allá de su faceta más famosa, existe también una Polonia natural, la que se aleja de los castillos y palacios que ha dejado su convulsa historia, la que nada tiene que ver con las vibrantes ciudades que, con las cicatrices de guerra ya cerradas, ofrecen bellos entramados y agitada vida cultural. Esta Polonia de la madre tierra, verde, frondosa, y primigenia, tiene su máxima expresión en el Parque Nacional de Los Tatras, la formación más elevada de los Cárpatos, unas míticas montañas que recorren el sur del país, justo en la frontera con Eslovaquia. 

Aurelie1 / ISTOCK

Dicen que se trata de la cordillera perfecta: majestuosa, pero segura; imponente pero accesible. Un rincón remoto y salvaje que resulta especialmente amable para los senderistas: no existe en todo el país otro lugar con semejante diversidad paisajística. Sus más de 300 kilómetros de caminos donde perderse propician variadas excursiones, siempre con vistas a bosques frondosos, afiladas rocas colgantes y cimas que se yerguen sobre lagos helados.

Aurelie1 / ISTOCK

Ideal para ir en familia

Esta facilidad de exploración convierte al lugar en un destino apropiado para las familias. Sobre todo en la parte occidental, con sus montes bajos y suaves, ideales para disfrutar de una merienda campestre tras una larga caminata. Pero también los más osados tienen a mano un generoso catálogo de actividades deportivas: además de rutas ciclistas, escalada y espeleología, el macizo da cabida a una de las estaciones de esquí más económicas de Europa, que pese a haber sido escenario de algún campeonato de invierno, resulta apta para todos los niveles.

Aurelie1 / ISTOCK

Emplazadas a dos horas por carretera desde la bella ciudad de Cracovia, Los Tatras exhiben como ningún otro rincón polaco el modo de vida tradicional. Ocultas entre los bosques con cierto aire de cuento, un mosaico de modestas poblaciones con su típica arquitectura de madera ha logrado conservar las costumbres en su estado más puro. 

La localidad de moda

Zakopane, la populosa estación de montaña, es un buen punto de partida para emprender las excursiones por estos parajes. Una población que se ha puesto de moda en los últimos tiempos y donde pasear por la calle Krupówki es cruzarse con amantes de la aventura venidos de cualquier rincón. 

Perszing1982 / ISTOCK

También este centro vacacional es famoso por sus pintorescas casas de montaña. Es lo que se conoce como el estilo Zakopane, presente en esta región que fue en su día el refugio de pintores, poetas y compositores. Una tendencia arquitectónica dominada por la madera y con la que se trató de poner en relieve lo genuinamente polaco.

ewg3D / ISTOCK

Miles de caminos

Después, dentro del Parque Nacional de los Tatras, hay rutas para dar y tomar. Están las más sencillas y frecuentadas, que discurren a través de encantadores valles alfombrados de bosques alpinos, como el Dolina Strazyska o el Dolina Biatego. Y están las más complicadas dentro de los Altos Tatras y los Tatras Belianske, donde los caminantes se enfrentan a mayores retos, pero siempre con la recompensa de maravillosos paisajes. La vegetación va cambiando a cada paso, mientras la fauna asalta si hay suerte: corzos, marmotas, rebecos… y más esquivo, el oso pardo, del que apenas quedan ejemplares.

Aurelie1 / ISTOCK

Subir alguna montaña será sólo cuestión de elegir. Porque esta cordillera polaca cuenta con dos docenas de cumbres que superan los dos mil metros y que alcanzan techo en el monte Rysy. Alcanzar su cumbre, a través de una telaraña de senderos asequibles y señalizados, permite disfrutar sobre las nubes de unas vistas fabulosas con esa magnética sensación de encontrarse en un lugar único.